El pollo frito en Colombia tiene nombre: Frisby

El pollo frito en Colombia tiene nombre: Frisby

10 de julio del 2013

Una gran marca, y una gran familia, necesitan un patriarca. Alfredo Hoyos Mazuera comenzó a trabajar en el sector avícola desde los 17 años en la granja que su padre tenía cerca de Pereira, no fue a la universidad, pero le bastaron algunos cursos para crear su emporio: Frisby.

La empresa nació hace 36 años y antes de ser conocida como un restaurante de pollo frito era una pequeña pizzería y heladería ubicada en Pereira, administrada por Hoyos, que estudió patología aviar en Estados Unidos, y su segunda esposa, la señora Liliana Restrepo.

Junto a su hermano, Hoyos viajó a Estados Unidos en busca de innovación para su restaurante. En el viaje encontró el auge de los restaurantes de pollo frito y decidió traer una freidora especial para Pereira y probar con ese mercado. Liliana y Alfredo buscaron por varios días la receta del pollo apanado que venderían en su restaurante. Algunos conocidos les auguraron la quiebra del local porque a los colombianos solo les gustaba el pollo asado. Y sucedió todo lo contrario: crearon la primera cadena de restaurantes de pollo apanado.

Estos fueron los comienzos de Frisby, cuando Alfredo y Liliana preparaban el pollo frito con sus propias manos.

El éxito los llevó a cambiar de nombre y buscaron uno que fuera cercano a la palabra frito. Decidieron llamarse Frisby. Gracias a la buena acogida de los pereiranos Frisby creció por el Eje Cafetero, Medellín, Cali, y en 1989 llegó a Bogotá. En la actualidad esta empresa colombiana factura más de 140 mil millones de pesos al año, sin contar con los nuevos negocios que llegaron a la familia.

Lo único que buscaba Alfredo Hoyos era una buena receta, nunca quiso ser el gran zar del pollo frito. Mientras Frisby despegaba era él quien le enseñaba a sus empleados cómo servir el pollo en los restaurantes. Una de sus hijas, Catalina, asegura que luego de 36 años Alfredo y Liliana pueden manejar un punto de Frisby sin problema pues aún conocen cómo se hace el pollo y cuál es su receta original.

En su perfil de Link In Alfredo Hoyos se describe como: “Emprendedor, innovador y estudioso profundo de temas como filosofía organizacional, gestión del cambio, liderazgo adaptativo, con un profundo interés y convencimiento de que nuevos modelos educativos, nos permitirán formar nuevas sociedades fundamentadas en la innovación y el desarrollo responsable”. En varias entrevistas Alfredo se ha declarado curioso e innovador, claves, según él, del éxito de su grupo empresarial. Ya no es el gerente de Frisby, ahora desde Estados Unidos, preside su marca.

La idea de pollo frito fue un éxito en el país a pesar de que les auguraban el fracaso. 

La cadena está presente en 31 ciudades de Colombia, cuenta con más de 140 restaurantes propios, otros 23 como franquicias y algunos locales en Venezuela. También trajeron al país las marcas Cinnabon y Sarku Japan.

Liliana Restrepo se dedicó a trabajar en gestión humana desde que nació Frisby. Al igual que Alfredo siempre ha estado al tanto de lo que sucede en la compañía. Su principal labor es hacer sentir a la empresa y a su familia unidas. Su hija Catalina la describe como una mujer que tiene don de gente, que siempre se ha preocupado porque se respete a cada uno de los empleados de Frisby y al igual que la compañía crezcan como personas.

Pero Frisby no fue la primera empresa relacionada con la comercialización de pollo que creó Alfredo. En 1967, diez años antes del lanzamiento del restaurante, Hoyos fundó Pimpollo, una empresa reconocida por la producción y venta de pollo crudo y embutidos.  Hoy esta compañía tradicional en la producción de pollo ciento por ciento colombiano pertenece al holding Operadora Avícola S.A.S. Pimpollo cuenta con dos plantas de producción de comida para los pollos que crían, una ubicada en Santander y la otra en Valle del Cauca.

Los Hoyos Restrepo

Ahora la historia se escribe para sus hijos. Alejandro y Carolina, hijos mayores de Alfredo, luego de trabajar en Frisby por varios años decidieron aumentar el número de locales en Medellín y abrir por primera vez en Cali y se dedicaron a la expansión de la marca en estas ciudades.

Catalina Hoyos es la tercera hija del empresario y se ha destacado aún más porque creó una nueva marca en el mercado del pollo apanado, Wingz, un restaurante que se especializa en alitas de pollo y que nació en Pereira con la ayuda de Alfredo Hoyos, quien se emocionó cuando su hija le dijo que quería abrir un restaurante.

Catalina decidió emprender este proyecto luego de una conversación con quien hoy es su esposo, Felipe Giraldo: “Una vez con Felipe hablábamos en Medellín de por qué no crear un sitio chévere en Pereira para ir a comer y tomar cervezas, pues no había. Él empezó a decirme que vendía su carro y que con mis ahorros y los de él podíamos montarlo. Además contábamos con la tecnología de Frisby. Yo le creí y cuando regresé a Pereira busqué los locales y en tres meses montamos el negocio”.

Catalina Hoyos Restrepo, Restaurante Wingz, Bogotá, Kienyke

Catalina Hoyos y su esposo Felipe Giraldo crearon su propia empresa, gracias a la ayuda tecnológica que Frisby les ofreció. 

La tercera hija de Alfredo Hoyos es bióloga molecular, antes de comenzar con el negocio de las alitas apanadas, probó suerte con una empresa de juguetes. Catalina buscó la receta de sus alitas dentro de los laboratorios de la empresa de su padre, y su tío Fernando, que ya falleció, la apoyó hasta dar con la receta que hoy se conoce en estos restaurantes de concepto ochentero.

El primer restaurante se abrió en Pereira en el 2007 en una casa abandonada. El día de la inauguración Alfredo, Liliana, Felipe y Catalina preparaban las alitas pasando una brocha con salsa por cada alita. La inexperiencia de la hija fue soportada por los padres, que siempre la apoyaron. El hermano menor, Álvaro Hoyos Restrepo, ayudó a su hermana con pases de cortesía para unos conocidos que serían clientes potenciales y con ellos Wingz se llenó el primer día.

Una semana después, las personas hacían fila para entrar al restaurante. Catalina cuenta que esto nunca se había visto en una ciudad como Pereira. Con las ganancias abrieron el segundo restaurante en Manizales y al ver que resultó, Felipe le dijo a Catalina que debían estar en Bogotá.

En 2013 Wingz es una pequeña cadena de restaurantes, completamente independiente. Tienen junta directiva propia, gerente propio, y una de sus accionistas desde 2008 es la señora Liliana Restrepo, mamá de Catalina.

Ya son cinco restaurantes en el país, el Wingz de Cali fue entregado por franquicia, pero los tres en Bogotá, uno en Manizales y otro en Pereira son de Catalina y Felipe.

Frisby es, para ella y sus hermanos, la plataforma donde aún van a aprender, fue su universidad. “Somos más cinco hijos que cuatro”, cuenta Catalina, pues Frisby nació en el 77 y ellos crecieron con la marca. Frisby es el hermano mayor para los hijos de Alfredo, quienes desde jóvenes participan en las juntas directivas de la empresa y lo toman como un recurso para seguir creciendo cada uno en sus negocios.

Alfredo Hoyos Mazuera, Pollo frito, Frisby, Colombia, Kienyke

Para Catalina y sus hermanos, Frisby fue su universidad. Su padre Alfredo Hoyos es el visionario de la empresa familiar.

“Mi papá es el que nos mantiene informados sobre lo último en tecnologías de alimentos, él es el visionario y mi mamá aterriza las ideas y las vuelve un hecho”. Así es como describe Catalina a sus padres. También asegura que a Alfredo le fue muy difícil aprender a utilizar internet y aprender inglés, pero ahora es el más conectado.

Álvaro Hoyos Restrepo es el hijo menor de Alfredo y es el encargado de manejar algunos asuntos de la franquicia de Cinnabon Colombia junto a su padre. Además, es el gerente de una empresa de producción  audiovisual llamada Innova Social Media.

Su necesidad de emprendimiento, la búsqueda de nuevas tecnologías y opciones para sus negocios, ha hecho nómadas a los Hoyos Retrepo. Catalina cuenta que viajan constantemente entre Estados Unidos y Colombia.

Sin embargo Liliana se esfuerza para que su familia se reúna una vez al año. Hacen un viaje, no importa el lugar, a veces se hace a la finca: “Lo importante es que nos reunamos todos, como a mi mamá le gusta, así comparte con sus nietos”.

Desde hace cinco años las llamadas de la Embajada de Estados Unido a Alfredo Hoyos han aumentado. Empresarios norteamericanos buscan restaurantes colombianos que estén dispuestos a vender para ellos, traer sus cadenas, la respuesta de Alfredo Hoyos y su familia siempre ha sido la misma, y por ahora no les interesa vender a su hijo o hermano.  “Mis padres entregaron toda la energía que tienen hasta hacer lo que es Frisby hoy, por ahora la respuesta es no”.