Ese tal segundo paro agrario sí existe

Ese tal segundo paro agrario sí existe

13 de marzo del 2014

El 12 de septiembre de 2013 el Gobierno y los campesinos pusieron fin a uno de los paros nacionales más importantes de la historia colombiana. Cerca de ocho personas muertas, más de 512 detenidos y múltiples casos de violación a los derechos humanos en los puntos donde se realizaron las movilizaciones, dejó este malestar agrario.

A partir de esa fecha se creó un Pacto Agrario Nacional, que pretendía recoger cada una de las estrategias de los campesinos para acabar con la informalidad en la tenencia de la tierra, la pobreza, el mal estado de las vías y los altos niveles de desempleo.

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Aunque en la noche de este miércoles el presidente, Juan Manuel Santos,  sostuvo que está cumpliendo todos los compromisos adquiridos con el sector agropecuario, al revisar los 183 acuerdos en 22 mesas de concertación con el campo nacional, y a seis meses de aquel día que calmó las protestas y el descontento, hoy distintos sectores campesinos no ven la luz al final del túnel.

Kienyke.com entrevistó a Andrés Gil, Vocero de la Mesa Nacional Agraria y Popular de Interlocución Acuerdo (MIA), que representa al 90 por ciento de la comunidad rural del país. Manifiesta que su organización no fue invitada a los diálogos que se llevaron a cabo con los representantes de las dignidades cafeteras y los miembros de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), aclara que en ocho meses de negociación el Gobierno no ha tenido voluntad política y que de continuar así, saldrán a marchar cerca de tres millones de campesinos en los próximos días.

Andres Gil, marcha patriotica, kienyke

Andrés Gil, vocero de la Mesa Nacional Agraria y Popular de Interlocución Acuerdo (MIA)

¿Quiénes son los representantes que se encuentran dialogando con el gobierno?

Nosotros no estamos sosteniendo reuniones con el Gobierno en este momento, la reunión que se hizo el pasado martes con el ministro del Interior, tenía como objetivo notificarle que 30 mil campesinos, indígenas y afrodescendientes, estaremos reunidos durante el 15 y 16 de marzo sesionando y el 17 marchando. Lo primero que vamos a evaluar es que no han funcionado estas mesas de interlocución con el Gobierno. Nosotros llevamos ocho meses hablando con el Gobierno y no hemos encontrado voluntad política. No vemos en qué cambió la reunión de ayer en el palacio de Nariño. Si el presidente tiene voluntad, ha contado con ocho meses para resolver estos problemas en las distintas mesas de conversaciones con los distintos procesos.

¿Quiénes fueron los representantes que estuvieron entonces con el Gobierno y que llegaron a acuerdos?

No sé, lo único que yo sé es que el otro sector Agrario popular fuerte son las dignidades y conozco por la propia voz de Pachón que las reuniones han sido infructuosas hasta el momento.

¿Se sienten representados por la SAC?

Por supuesto que no, la SAC representa el mundo agrario de la corbata, nosotros representamos el gremio de las ruanas, los ponchos, machetes y azadones.

¿Y por César Pachón?

El no está en la Cumbre Agraria pero nosotros respetamos y valoramos el proceso de ellos como algo importante en el contexto rural colombiano, a pesar de que las dignidades no están en este gremio, nosotros sabemos que representamos al 90 por ciento de las comunidades que están en el mundo rural. Creemos que la lucha de las dignidades es válida y todo el tiempo hemos estado conversando e intercambiando opiniones y creo que tienen valoraciones muy cercanas a nosotros, por ejemplo como el incumplimiento del Gobierno a los acuerdos con los campesinos.

¿Los pactos con el Gobierno tras la disolución de los paros del año pasado, si han dado resultado?

Yo creo que sí, porque el año pasado en Colombia se notificó sobre el estado de marginalidad y precariedad social y económica que tiene el campo. Esa realidad no la conocía Colombia, hasta ahora el Gobierno Nacional, los grandes empresarios y hasta los medios de comunicación masivos se solidarizaron diciendo que la política del Gobierno va bien y que el TLC era el milagro para el campo colombiano y lo que demostró la protesta es que el impacto que ha tenido el TLC sobre el mundo rural ha sido tan lesivo que comunidades como la de Boyacá, que hace tiempo no marchaba, salieron a expresarse. Solamente se ve solución con cambios de política a profundidad y con elementos que cambien el modelo. En ese sentido consideramos un logro todo esto que está pasando porque la sociedad colombiana no estaba enterada de nada ni que existía un movimiento y un proceso agrario. Ahora en este segundo proceso queda también demostrado que el Gobierno carece de voluntad política y que está preso frente a una clase política que prioriza intereses personales, mermelada, corrupción y que no se está dando cuenta de los problemas importantes que está viviendo el agro colombiano más marginado.

Campesino, Kienyke

¿Cuáles son los acuerdos generales a los que llegaron el año pasado y cuáles han sido incumplidos?

Le voy a hablar del caso del campesinado colombiano, nosotros firmamos en septiembre de 2013 un acta con 13 gobernadores y el vicepresidente Angelino Garzón, el ministro de Agricultura y el mininterior. A partir de esa fecha se daba inicio a una serie de conversaciones de un pliego de seis puntos que tocan temas como la inversión social a las áreas rurales en el campo. Inversión para salud, infraestructura y educación para el mundo rural; reconocimiento de los derechos políticos del campesino. Hoy en día esta población no tiene derechos políticos, es tan así que hoy se está adelantando un censo agrario sin caracterizar al campesino. Cerca de 14 millones de campesinos no vamos a ser caracterizados por el Gobierno. Estamos hablando del reconocimiento de la territorialidad campesina, del proceso de sustitución de cultivos de uso ilícito, estamos hablando en general de una serie de derechos y recursos para el fortalecimiento de la economía campesina que hoy no existe en Colombia. Hoy el campesino es mirado de forma marginal y creemos que es importante desarrollar en este pliego de seis puntos todo un conjunto de políticas que ajusten la supervivencia del agro colombiano. Solamente estoy hablando del pliego de la MIA, no estamos hablando de las comunidades negras ni del congreso de los pueblos. Después de ocho meses hemos realizado nueve reuniones de intercambio con el Gobierno donde hemos presentado cifras del por qué de la política que estamos proponiendo con la ruta que se debe establecer y lo que nos hemos encontrado es que el Gobierno Nacional ha cerrado las puertas a la posibilidad de acuerdos con el campesinado colombiano.

¿Le quedó grande el manejo de la situación agraria al minagricultura Lizarralde?

No solo a este ministro, a los otros que lo antecedieron también les cabe su culpa. Ellos han venido ejecutando una política de desmantelamiento del campo beneficiando las importaciones y además le quedó grande la solución de la estructura agraria del país que es uno de los elementos fundamentales que permitieron que se llevara a cabo el conflicto armado en el país. A ellos les ha quedado grande la solución de los problemas del mundo rural, porque al campo lo conciben como una gran finca ganadera de monocultivos y no lo conciben como la posibilidad de suministrar de alimentos a los colombianos, de gestar la soberanía alimentaria y el empleo productivo.

¿La reunión que se dio en la Casa de Nariño puede cambiar en algo los puntos que se desarrollarán en la convocatoria del próximo 15,16 y 17 de marzo?

Al Gobierno ya le hemos presentado fórmulas en las mesas de conversaciones y a esto no le ha dado respuesta, mientas que no den respuestas no va a haber posibilidad de solución porque el Gobierno quiere apuntalar políticas que fueron las que gestaron el Paro Agrario y presentar estas políticas como solución cuando justamente lo que hicieron fue permitir todas las movilizaciones. Nosotros no sabemos en qué consiste esa reunión, con quiénes se reunieron. Los ánimos distractores que tiene el gobierno con ello, y queremos hacer una advertencia: El presidente Santos comenzó diciendo el año pasado que el tal paro agrario no existía, pero que no comience diciendo que está negociando en serio cuando no lo está haciendo. Que no sigan con la política de distracción porque eso no genera resultados para las comunidades agrarias.

¿Háblenos de la cumbre agraria campesina que se reunirá desde el próximo 15 de marzo?

Es un proceso que viene desde el paro agrario donde las comunidades que gestamos durante más de cinco meses las movilizaciones, decidimos reunirnos y unificar criterios y pliegos. Un proceso que hace 40 años no se veía en Colombia. Es la unidad del mundo afro, campesino e indígena. Le queremos notificar al país que estamos cansados de las políticas que desmantelan el campo como las locomotoras mineras, los agresivos TLC, los agro-negocios, y como el desconocimiento de los derechos del campesino.

La Cumbre Agrario gesta una unidad que representa a más de tres millones de colombianos que están dispuestos a movilizarse y que va a proponer una mesa unitaria de conversaciones con estrategias de movilización para que el Gobierno tenga realmente disposición y voluntad política para dialogar.

¿Se van a un nuevo paro entonces?

Si el Gobierno no pone voluntad política en las mesas de negociaciones que se adelantan, no habrá solución posible. En manos del gobierno está que de esta cumbre salga un proceso de soluciones y de acuerdos con el mundo rural.

¿Qué sectores irían a una nueva movilización?

Mineros, más de 21 organizaciones de la MIA a nivel nacional que se movilizaron el año pasado en 65 puntos de concentración en 24 departamentos, el Congreso de los pueblos, la Organización Nacional Indígena, el proceso de Comunidades Negras, pequeños sectores de cafeteros y campesinos que no hacen parte de ninguna agremiación y que son productores de frutas, leche, cebolla y café.

El segundo tiempo del Paro Agrario se está gestando por responsabilidad del Gobierno Nacional. El 90 por ciento del campo del mundo rural decidirá en estos tres días el camino de una nueva movilización social o el camino de llegar a acuerdos con el Gobierno que hasta el momento, no se ha puesto los pantalones.