El hombre que ama el fútbol pero apoya otros deportes

El hombre que ama el fútbol pero apoya otros deportes

31 de agosto del 2017

Felipe Gómez ama el fútbol. Aunque lo practicó cuando era joven e incluso es una de sus aficiones más grandes, desde su empresa, Oster de Colombia, lidera una estrategia corporativa que va más allá de lo habitual al apoyar a jóvenes deportistas de otras disciplinas que en los últimos años han dado alegrías y glorias al país, pero que no tienen tanta visibilidad como las tradicionales.

‘Inspirados para Vivir’ apuesta por el apoyo a talentos que buscan alcanzar sus metas. Esto se da a través de becas que aportan a la formación humana a través del deporte, promoviendo hábitos de vida saludables que les ayudan a ser mejores en cada una de sus disciplinas.

El pasado fin de semana escogió a sus dos ganadores en Bogotá: Estiven José Villar Manjarrés, quien pertenece a la Liga Bogotana de Pesas; y el gimnasta artístico de Norte de Santander, Jefferson Yovanni Medina Arias, que recibieron dos becas, cada una de 20 millones de pesos que les servirán a su preparación de cara a sus próximas competencias.

Sobre esto, Felipe asegura que “es una campaña que busca ayudar a construir los sueños y los ideales de jóvenes deportistas colombianos de distintas regiones del país que por sus méritos y sus condiciones humanas”. Además del empuje económico, reciben un acompañamiento integral que definitivamente los hace mejores deportistas.

¿Dónde nace la idea de apoyar otros deportes diferentes al fútbol?

– Desde el año 2007 viene trabajando en el deporte como una expresión humana que ayuda a construir virtudes. Estamos convencidos de que el ser humano cuando se fortalece las virtudes deportivas, puede aportar a la prosperidad y el bienestar de las comunidades donde vive.

Nosotros como empresa tenemos un objetivo económico, pero siempre lo vinculamos con un objetivo social. En este caso es el desarrollo, que permite ayudar a desarrollar la persona de manera integral, escogiendo el deporte como expresión que ayuda a desarrollar virtudes para construir un ser humano mejor-.

De esta manera construye país a través de su empresa: “Creo que todos sumamos para que esto pueda ser una realidad de manera que la parte económica siempre está vinculada con algo social. De hecho, nosotros no solo aportamos al deporte, sino que estamos trabajando con comunidades vulnerables por medio de la gastronomía de origen”.

Sin embargo, el momento que vive el país no es el mejor y esto lo tiene claro Gómez, que ve este escenario como un reto. “Es un entorno desafiante, aunque el crecimiento de Oster ha sido favorable frente al año anterior, lo cual permite que sigamos adelante en los proyectos que tenemos.

Nosotros no nos enfocamos en vender un producto, sino en entregar un concepto, una experiencia, una idea social y eso nos permite conectar a los consumidores con la marca, que ya es tradicional en los hogares colombianos”.

Es por esto que para Felipe es tan importante ver en los triunfos de esos jóvenes sus sueños hechos realidad. “Me siento feliz de que ellos puedan tener una oportunidad, una ilusión y la posibilidad de que alguien les extienda la mano, porque aquí hacemos un esfuerzo que se ve recompensado cuando consiguen un triunfo”.

Es allí cuando las sonrisas de los jóvenes que participan en la campaña le llegan al alma, tal vez porque recuerda sus épocas de deportista. Pese a que practicó fútbol cuando era ‘pelao’ y soñó alguna vez con llegar a ser profesional, cuenta que no pudo cumplir este objetivo, “tal vez porque en mi época no existían tantas oportunidades. Era muy difícil salir adelante en esa profesión. Sin embargo, creo que ha cambiado mucho y hoy es una alternativa profesional para los jóvenes”.

Hoy en día trota y nada largas distancias, lo cual le permiten interiorizar el aspecto humano. Le dedica a este ejercicio dos horas aproximadamente y es en ese tiempo en el cual planea su siguiente campaña social, que solo tiene un objetivo: ver felices a más colombianos.

“Vemos en el deporte un camino que presupone una auténtica maduración humana que exige entre otros, lealtad en la competición, respeto, solidaridad además de alegría, satisfacción y realización propia del esfuerzo”, apunta.

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