El mundo cambió, la economía también. ¡Es hora de que todos colaboren!

El mundo cambió, la economía también. ¡Es hora de que todos colaboren!

16 de septiembre del 2015

Tal vez usted a diario se transporta de su casa al trabajo en su carro, a la misma hora de ida y regreso, y viaja solo, con tres o cuatro cupos que desperdicia.

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Tal vez hace poco haya comprado un taladro para hacer una reparación en su casa, y desde entonces permanezca guardado en el último rincón del cajón de herramientas.

Inclusive podría darse el caso de que en su apartamento haya una habitación que jamás utilice, pero no está interesado en arrendarla de forma permanente, sino que desearía que alguien pudiera hospedarse solo un par de noches en ella, y de esa forma obtener algo de dinero para pagar sus servicios públicos.

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Muchos de sus bienes e infraestructuras están subutilizadas, y en Internet podría encontrar la manera de sacarles provecho.

O hablemos de usted y sus talentos. Tiene una idea de negocio que requiere de un patrocinador para echarla a andar. Alguien más, muy cerca a usted, tiene dinero y necesita una buena idea para invertir en ella. ¿Cómo pudieran encontrarse para sacar adelante un emprendimiento?

La respuesta es la economía colaborativa, un modelo que toma fuerza en la era de Internet pero que tímidamente asoma en Colombia.

Gustavo Palacios, cofundador y CEO de Sharecollab, es el gurú de este fenómeno de intercambio y comercio on-line en Colombia. Está decidido a revolucionar las relaciones económicas de las empresas y las personas en la red.

“economía colaborativa es comprar, vender, prestar, intercambiar, regalar, negociar a través de la tecnología y las comunidades virtuales, transformando la forma como consumimos y producimos”, inicia explicando Palacios.

Retomemos los ejemplos del comienzo. Pueda que cerca de donde vive haya tres personas a quienes les sirve su ruta diaria y pueden negociar con usted el ocupar los cupos libres de su carro. O algún vecino o amigo necesite un taladro y no quiera comprarlo, sino que esté buscando alquilarlo por un día. Incluso algún extranjero, que visitará su ciudad, no encuentra hospedaje en un hotel y no le importaría quedarse algunas noches en la habitación que usted tiene libre.

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Es más; en una red de talentos, con el modelo crowdfunding, usted puede encontrar a varias personas que hacen aportes de dinero porque creen que su idea de negocio es fabulosa.

“Un beneficio de esta economía colaborativa es cómo aprovechar activos subutilizados, y todos tenemos algo”, explica.

En principio Palacios y su compañía Sharecollab tienen la tarea de invitar a empresas, instituciones y particulares a ‘cambiar de chip’ respecto a la forma como ven Internet: hay una gran cantidad de oportunidades en la red y sus comunidades.

Recuerda por ejemplo la historia de la nevera portátil ‘Coolest’, calificado por la revista Time como uno de los mejores inventos de 2014. Su creador, al comienzo, dijo necesitar 300 mil dólares para producir el primer lote de sus refrigeradores multiusos. Buscó una estrategia de economía colaborativa y recolectó 13 millones de dólares.

“La economía colaborativa tiene un mar de soluciones y una gran lista de alternativas; va desde compartir el vehículo, compartir la vivienda, las finanzas, la conexión a internet, el teléfono, la bicicleta, las herramientas. Ya no necesito ir a una fabrica a que me fabriquen mi invento, ni montar una fabrica para vender un producto. Está la opción de subcontratar, por ejemplo, al que me fabrique o alquilar una computadora en una gran oficina”, dijo.

El modelo, además de buscar el aprovechamiento de activos subutilizados, es amigable con el medio ambiente y, sobre todo, es incluyente. “La tecnología es para todo mundo. La economía colaborativa llegó para quedarse, y es el futuro”, insiste.

Llegada tímida a Colombia

Gustavo Palacios aprovechó la cumbre Colombia 3.0 para anunciar la revolución que está planteando. “Nuestro objetivo es ayudar a las compañías y personas a evolucionar en modelos disruptivos, a cambiar sus modelos de negocio y sacar nuevos productos, desarrollar nuevas ideas de negocio y aprovechar las comunidad virtuales para conseguirlo”, expuso a KienyKe.com.

En este modelo hay infinidad de opciones. No solo las compras online de artículos nuevos o de segunda, (como funciona con plataformas como Mercado Libre), sino, por ejemplo, el “trueque” virtual; intercambio de activos subutilizados, como cambiar un celular X por uno Y con otro usuario.

En Colombia, como en gran parte del mundo, se ha conocido del modelo de UberX, en el que particulares ofrecen transportar usuarios que piden el servicio a través de una aplicación. Más allá de las polémicas actuales por este asunto, lo cierto es que esta iniciativa hace parte de la economía colaborativa.

“Sencillamente el mundo cambió. Es la misma transición de cuando se pasó del transporte en caballo al carro, o cuando el barco dejó ser de vela a funcionar a vapor. Ya empezó esta revolución, y debemos abrirnos para sacar provecho”, advierte.

Conceptos como ‘coworking’, ‘crowdfunding’, ‘outsourcing’, o ‘peer to peer learning’, deberán comenzar a hacer parte del léxico de los emprendedores colombianos, si quieren aprovechar las ventajas de la economía colaborativa.

“Nuestro objetivo es acelerar la implementación de esta economía. Ayudar a que pensemos diferente, porque entre más ideas para implementarlo, el modelo cambia y evoluciona”, concluyó.