La colombiana que puso de moda los frijoles en Dubái

La colombiana que puso de moda los frijoles en Dubái

9 de agosto del 2016

A 13.500 kilómetros de distancia de Colombia, en los Emiratos Árabes Unidos se encuentra una pequeña pero importante porción del país.

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En un pequeño local, en comparación con los grandes centros comerciales y concesionarios que hay en el lugar, existe un lugar llamado ‘La Hacienda’. El frente del local es bastante amigable a primera vista con solo ver el nombre se hace agua la boca.

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Junto con unas maracas, un sombrero vueltiao, además de un acordeón y su eslogan que dice “The Finest Colombian Food”, ‘La Hacienda’ atrae a miles de personas todos los días con su aroma a frijoles, sancocho, y el sonido de la olla express que es común escuchar cuando llega el mediodía.

Sarah Alhajj es la ‘doña’ del lugar, su primer nombre y segundo apellido la podrían describir como una mujer de medio oriente, pero al conocer su segundo nombre y primer apellido, Andrea Herrera, señalan que fue una mujer nacida en UAE, Emiratos Árabes, pero criada en Colombia por sus padres.

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En diálogo con KienyKe.com  Sarah, con un perfecto español y un acento extranjero, explicó cómo hace para traer los frijoles, los plátanos verdes y los Chocoramos desde Colombia.

Lo primero que hay que preguntarse es cómo nació esta idea de llevar un pedazo de panela y una libra de lentejas hasta el otro lado del mundo. Entre risas Sarah responde que Colombia es un país tan único y tiene mucho que ofrecer, siendo la gastronomía el fuerte de exportación.

“Nos interesa transmitir lo mejor de Colombia para el mundo y aprovechando que no hay ningún restaurante colombiano en todo Los Emiratos Árabes, decidimos ser pioneros en dar lo mejor de Colombia”, dijo Sarah.

El restaurante hasta la fecha lleva 20 días funcionando en la ciudad. Allí trabajan diez personas, no todos colombianos, entre los que están el hijo de Sarah, que es colombo americano y su esposo, el Señor Mohammed Al Zarouni, quien es un reconocido empresario local.  

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Por otro lado, las que hacen que la ciudad huela a frijoles son las Chefs provenientes del norte de Colombia, Ibagué y los llanos orientales. “Ellas hacen posible este proyecto”, dice Sarah con una voz risueña.

Ahora sí, lo que muchos se preguntan es ¿cómo hacen para llevar la comida colombiana por todo el Atlántico y por el mar Arábigo? y ¿qué tan batida y a punto de estallar llegará una gaseosa allá?

“Tenemos Nuestra propia compañía de importación y exportación. Hace años establecida en América y ahora operando en UAE (United Arab Emirates)”, dice Sarah.

Nuevamente entre risas afirma que todos los productos que están dentro del menú de comida colombiana son provenientes de allí, a excepción de algunos como la yuca y el plátano verde se consiguen en otros países bajo diferentes nombres.

“Pero lo que se conoce como comida chatarra si lo traemos directamente desde allá, Pony Malta, Harina Pan, la natilla, bocadillos platanitos de limón y sal; que de hecho es lo que más se vende”, agrega Sarah con un acento extranjero.

Muchos comerciantes, economistas, administradores dirán que es poco viable llevar toda esa comida para que no se venda al otro lado del mundo, pero Sarah quiere cambiar ese concepto.

“Colombia es conocida en muchas partes del mundo, sea por el narcotráfico y las drogas que se venden dentro de la ilegalidad; las hermosas mujeres y lo mejor, la comida tan diversa que tenemos en ciudades como Dubái es lo que la gente buscando precisamente por la variedad de productos que ofrece”, agrega Sarah.

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Los precios de los productos son bastante costosos por razones obvias, con lo que se compra una gaseosa en Dubái, en Colombia, se pueden pagar 14 pasajes de Transmilenio. Entonces haga las cuentas.

Una Pony Malta de 330 ml cuesta 14 AED, unos 10.000 pesos colombianos. La gaseosa 2 litros cuesta cerca de 35 AED, unos $24.000 y los platanitos de sal y el Chocoramo cuestan alrededor de 10 AED, unos $7.000.

De igual manera, el paladar de los extranjeros no es un problema para la gastronomía colombiana. “Colombia es rica en gastronomía y es de el gusto de cualquier paladar, a todos les queda gustando una que otra cosa, pero en definitiva se llevan un buen concepto de la cocina colombiana”, dice Sarah.

Por otro lado, el pensamiento de Sarah no está únicamente en quedarse en Dubái “mi idea es expandir el proyecto a diferentes partes del mundo y dar lo mejor de nosotros”.

Orgullosa de ser colombiana le da las gracias a sus hijos, uno de ellos trabaja en el local como mesero, y para ella, él es el mejor mesero de todo medio oriente. Agradece también a su esposo por creer en el proyecto y piensa con ganas ‘arrear’ la idea de la comida colombiana por todo el mundo.