La pareja que dejó sus profesiones para hacer productos de marihuana

La pareja que dejó sus profesiones para hacer productos de marihuana

6 de septiembre del 2015

En pleno corazón de Bogotá, en la localidad de Los Mártires, funciona “una finca” donde cultivan plantas de cannabis, sólo las 19 permitidas por la ley, para usos terapeúticos o medicinales.

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Se trata de la Finca Interacviva, en la que trabajan desde hace siete años Jenny Jiménez y Mario Francisco Sánchez, ella ingeniera industrial y él lingüista de la Universidad Nacional, quienes decidieron dejar a un lado sus profesiones para dedicarse de lleno al procesamiento de la marihuana para fines terapeúticos y al cuidado de sus dos hijos pequeños.

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Ambos convirtieron su hogar de marido y mujer en un laboratorio donde procesan el cannabis de varias especies, allí también tienen un espacio en el que las cultivan y otro donde exponen las cremas y gotas de marihuana, listas para salir a comercializarlas.

Con procesos bastante artesanales trabajan no sólo el cannabis, sino también la coca, de la que hacen una mermelada, la amapola y la quinua, plantas que por décadas han sido estigmatizadas o ignoradas.

De hecho, el lema de la pareja es que quieren acabar con esa estigmatización, son activistas. La Finca Interactviva hace parte de la Asociación para el Desarrollo del Cannabis en Colombia, que agremia a varios empresarios que quieren sacarle provecho a la marihuana para fines terapeúticos y médicos, sobre todo en su uso como analgésico.

“Vamos a terminar la guerra por la estigmatización contra el cannabis en el que llevamos 20 años, y la idea de la finca nació para rescatar estas plantas y empezar a tener su reconocimiento como alimento y medicina”, explica Jenny Jiménez, quien se esmera por cuidar las plantas, las consiente y hasta les habla.

Los productos

El aceite de cannabis es el producto más potente y costoso que producen, “el cual lo toman los pacientes del cáncer, niños con epilepsia, para la artritis, artrosis, casi todo las enfermedades que incluyan dolor, pero también producimos las gotas de cannabis, que es el mismo aceite pero combinado con el de oliva para personas que necesitan dosis más bajas”.

En la casa Sánchez Jiménez también producen el té de cannabis, “que es una bebida láctea que se puede utilizar para personas con dolores de cabeza, mujeres que tienen los cólicos menstruales, también sirve para conciliar el sueño. De igual manera tenemos la crema de cannabis que también tiene coca, que sirve también para dolores fuertes en las articulaciones y músculos, y la crema humectante de cannabis, pero tiene también aloe vera y avena”.

El negocio también incluye un producto de la planta del yacón, una mermelada, la cual fue apoyada por el Sena, Colfuturo y la alcaldía local de Los Mártires en el 2013. Gracias a su buena aceptación lo siguen comercializando hoy día. “Esta mermelada es para aquellas personas que no pueden consumir azúcar, pues el dulce lo da el yacón, el cual es un tubérculo que según estudios recientes señalan que ayudan los triglicéridos”.

Cómo lo hacen

El proceso de sembrar la semilla del cannabis hasta que florece, momento en que puede ser usada para distintos fines, toma varias semanas. Sin embargo, hacer los productos es un proceso bastante corto.

“El aceite más fuerte de cannabis toca dejarlo almacenado mínimo 24 horas, para que pueda absorber todo el alcohol que se necesita, y cuando ya lo tenemos, el proceso por ejemplo de las gotas es más rápido, dependiendo de la cantidad, se puede sacar en un hora”, explicó Mario.

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Cómo comercializan los productos

El negocio también incluye un trabajo de persuasión y asocio con médicos y psicólogos para que receten sus productos medicinales naturales, que incluso pueden llegar a competir con los productos homeopáticos o de la medicina tradicional. Esto también incluye un proceso de lobby, parecido a las estrategias de los grandes laboratorios farmacéuticos, pero a escala local. Jenny y Francisco busan amigos médicos y egresados de la Universidad Nacional con sus productos.

“Desde hace 20 días venimos trabajando con psicólogos, quienes están recetando también nuestros productos, pues hay una parte de la cannabis que no ha sido muy bien explorada y su relación con la psiquis, y su manejo para la ansiedad y depresiones, algunas como consecuencia del consumo de drogas más pesadas”, explicó Mario Francisco.

De igual manera, su estrategia de mercadeo consiste también en ir a buscar directamente a los pacientes de enfermedades en las que el cannabis puede ser una alternativa real, más económica y eficaz.

“Buscamos al enfermo, y la manera como les estamos llegando es organizando actividades como la expocannabis y otra clase de ferias. Expocannabis es una actividad de la asociación, de la que hacemos parte 20 empresas, de las cuales 15 quedan en Bogotá, y cada una tiene sus propios sembrados de cannabis”, dijo Francisco.

El cultivo de las plantas y sus variedades

En un pequeño espacio de cerca de dos metros y medio por uno, con todos los cuidados del caso, la pareja cultiva varias especies del cannabis, es un espacio con bastante luz y con paredes con una tela especial reflectiva.

Este video lo lleva al interior de la Finca Interacviva:

Canabbis

“Tenemos la cannabis lengua de suegra o malamadre, que es usada para tratar algunos tipos de miomas y cáncer; una punto rojo pequeña, un cripi; en total tenemos seis variedades”.

Según explicó Francisco, para cultivar las plantas usan un sustrato usado por los campesinos, “y para que la semilla crezca más rápidamente le colocamos una cascarilla de arroz y tierra con humus, también se hace un tratamiento de agua para nivelar los niveles de PH y se manejan algunas clases de sustratos”.

“En este sistema de bombillos prendidos hasta las diez de la noche, la planta pude demorar de cinco a seis días para que brote. Tenemos los creepys para tratar las epilepsias, y las otras variedades para tratar los dolores musculares, artritis y artrosis”.

De todas maneras, revelaron que el proceso para obtener la semilla de la marihuana no es complejo, como muchos podrían pensarlo. “Por ser nosotros de la Asociación para el Desarrollo de la Industria Cannábica Colombiana, legalmente constituida, las semillas nos las envía Colombia Cultiva, y yo las entrego a los otros miembros de la asociación para que tengamos estabilidad con distintas variedades de semillas”.

Por otra parte, Francisco mostró una de las plantas que guarda con más recelo, una que está siendo utilizada para fines recreativos en Estados Unidos.

“Tenemos una planta utilizada por los indígenas centroamericanos, la salvia divinorum, que es de altísimo poder, y es usada por pueblos ancestrales para tratar problemas neuronales, crisis de sueño. Un pie de esta planta puede valer cien mil pesos”.

De otro lado, la pareja celebró la sentencia de la Corte Suprema de Justicia en la que expone que la planta de marihuana no debe ser vista como un estupefaciente.