Los errores más comunes de un emprendedor al hablar en público

Los errores más comunes de un emprendedor al hablar en público

3 de Marzo del 2015

Usar movimientos ilimitados, no planificar la exposición, hablar muy rápido y presentar demasiada información son algunos de los problemas más recurrentes que tienen los novatos cuando realizan presentaciones.

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Hablar en público, frente a conocidos o desconocidos, puede resultar complicado, ya sea porque no se planifica lo suficiente o se carece de dominio del tema. Diego Castrillón, psicólogo y conferencista, explicó a KienyKe.com, cómo ser mejor presentador evitando algunos de los errores más comunes.

Usar movimientos y gestos limitados

La mayoría de los presentadores novatos tienen miedo de ocupar demasiado espacio físico. El público puede entender esa estrategia como una disculpa.

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Diego Castrillón explica que “algunos expositores, en vez de exponer, se concentran más en no cometer errores, como si fueran un espectador más. Eso desgasta energías y no permite una adecuada concentración”

Hablar con poca energía

La mayoría de los oradores no invierten suficiente energía en sus presentaciones, lo que provoca en el público la sensación de falta de entusiasmo e interés.

Otro asunto importante, que es menos valorado, es captar la atención del público con humor. No se trata que la audiencia se ría todo el tiempo, sin embargo, es bueno  destensionar y acercar al público.

Al agregar energía a las presentaciones  se logrará mayor atención y se proyectará más confianza, así como carisma.

No planificar lo suficiente.

Los presentadores expertos realizan una investigación exhaustiva para sentirse en confianza con el material que van a utilizar y así tener la capacidad suficiente para responder cualquier pregunta que el público les plantee.

“No profundizar el tema es otro de los errores más comunes. No es lo mismo un público de profesionales a una entrega de notas de Colegio. Se debe tener en cuenta el público para no ser corchados ante cualquier pregunta”, dice Castrillón, quien además recomienda deglosar la exposición primero por los “temas y grandes” y luego por los más pequeños.

El experto aconseja realizar varios borradores del material que se va a emplear, revisar, editar y corregir hasta que la exposición alcance la forma más completa.

No practicar lo suficiente

Si usted es perfeccionista, le será práctico este consejo: los oradores más experimentados suelen hacer un ensayo general frente a un público de confianza con amigos, familiares y colegas.

Durante el ensayo realizan movimientos y gestos que aumenta extraordinariamente su capacidad para recordar el material. Reconocen las áreas que pueden suponer un desafío y elaboran trucos y tácticas que les ayudan a que todo fluya a la perfección.

Las presentaciones centradas exclusivamente en los datos no son recomendables. Muchas veces el problema es que el orador se centra más en la exposición de datos en vez de la narración de una historia intensa y humana.

Diego Castrillon

Diego Castrillón, presidente de la Asociación Psicólogos con Dignidad, dice que en vez de hacer engorrosas conclusiones en las presentaciones, el público recordará más una frase general. 

Evitar la vulnerabilidad.

Si los oradores quieren ser creíbles tienen que mostrase vulnerables. Esforzarse mucho por parecer perfecto generará desconfianza en un público experto. Aunque tampoco pueden predisponerse  y volver una catástrofe el hecho de enfrentarse ante un público.

“Es lo mismo que hablar con un cajero o el señor de la tienda, solo que de manera más estructurada. Siempre debe ser una manera natural”.

Tomarse a uno mismo demasiado en serio.

La mayoría de los presentadores tiende a ser demasiado formal y serio. Si en sus presentaciones se comportaran de una manera más natural e informal, serían mucho más auténticos e interesantes.

Como se decía en un comienzo, es positivo robarle una sonrisa al público, siempre y cuando no acuda a frases vulgares o fuera de contexto. Los mejores expositores son aquellos que no solo dan a conocer sus ideas, sino que entretienen al público.

Es importante respetar el profesionalismo del público, pero también es necesario establecer una relación humana e informal con ellos. Al hablar en un tono más distendido, se proyecta la imagen de que se es igual a ellos.

Presentar demasiado material. El hecho que una persona llegue con 100 diapositivas no es garantía de éxito en una presentación. Se recomienda practicar una y otra vez con cronómetro si se desea calcular el tiempo que llevará realizar la presentación frente al público.

Precipitarse

Predisponerse empeora cualquier problema o incidencia que se pueda tener. Por el contrario, si se lleva un ritmo más lento se transmitirá mucha más seguridad, confianza y experiencia.

Al usar más pausas, además de aumentar la percepción del público, se incrementará la sensación de confianza y tranquilidad, se da tiempo a que el público asimile los puntos clave y los oradores cuentan con más tiempo para formular lo que piensan en frases más resumidas y concisas.