El pan que revoluciona la cocina

El pan que revoluciona la cocina

26 de marzo del 2019

En Colombia a diario se compran toneladas de pan baguette, aliñado, mojicón, rollo, de queso, hawaiano, de yuca, de ajo y hasta de ají. Sí, de ají, dos estudiantes paisas de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional en Medellín, crearon este alimento, que además de deleitar a paladares exóticos, tiene beneficios para la salud.

Juan Pablo Ramírez y Daniel Botero no sabían nada de panadería, fue en la clase de ‘Transformación de frutas y hortalizas’ que decidieron que el ají, a veces olvidado, tuviera otro uso en la cocina. “En el proyecto final teníamos que escoger un alimento que fuera de un uso poco común y por eso elegimos el ají Rocoto”, aseguró Ramírez a KienyKe.com. 

Daniel Botero agregó que querían ver cuáles eran los beneficios de este alimento “el picante le gusta mucho a las personas pero aquí en Colombia no es un ingrediente tan llamativo, queríamos incorporarlo en algo, hacer algo con él y de ahí surgió la idea, no queríamos que perdiera su capacidad antioxidante”, enfatizó.

Los estudiantes aseguraron que el proceso de aprender a hacer pan no fue fácil ya que hay distintos tipos. “Hay panes secos, otros más húmedos, unos que se esponjan más, tuvimos que buscar cuál de estos se acoplaba más al picante”, dijo Daniel de 23 años.

La primera producción fue un éxito, a las personas de la Universidad Nacional de Medellín les gustó el producto por su componente innovador.

“El principal componente del ají rocoto son los licopenos, la sustancia responsable del color rojo de las frutas y verduras. Se ha demostrado que esta sustancia es beneficiosa para la salud ya que se ha demostrado que puede prevenir el cáncer”, aseguró Juan Pablo Ramírez.

Un pan funcional

Durante el proceso los jóvenes también se dieron cuenta que el producto era rico en antioxidantes, “esto no solo es un pan picante que sabe rico, es funcional”, explicaron.

Para la preparación Daniel y Juan eligen los ajís más frescos, lo cortan el lajas, se lleva a un secador a 60 grados centígrados por 24 horas. Luego de esto se lleva a una molienda y a un tamizado. “El tamaño del tamizado ya es por gusto, pueden haber granos finos o gruesos, ya es como lo quiera el cliente”, explicaron.

“En la preparación del pan incluimos la semilla del ají, esta es rica en capsaicina, un componente del gas lacrimógeno, por eso queremos seguir evaluando e investigando que más propiedades puede tener para en un futuro llegar a un cliente y mostrarle todos los estudios que hemos hecho”, dijo Ramírez.

En las pruebas que realizaron en la institución educativa concluyeron que el pan que más gustó fue el más picante y por eso ahondaron en su proyecto de clase. Daniel Botero asegura que como le ocurrió a él y a su amigo, no se trata de inventar sino de innovar.

“Hay muchas cosas que ya existen pero se le puede dar un concepto diferente que puede funcionar en el público”, finalizó.

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