¿Sirve de algo saber el PIB verde de Colombia?

¿Sirve de algo saber el PIB verde de Colombia?

5 de octubre del 2014

La idea es que los autoridades ambientales determinen el valor y el potencia de los ecosistemas que existen en Colombia.

Es uno de los países más diversos del mundo. La propuesta para determinar el PIB verde es del representante a la cámara por el Atlántico, Mauricio Gómez Amín.

Según el congresista liberal, Colombia es uno de los países más ricos en biodiversidad y fuentes hídricas. “Sin embargo, hoy no sabemos el valor económico de estos activos, ni su evolución en el tiempo”, dijo.

El proyecto busca que el país haga una gestión integral de los activos ambientales de la nación. Determinar estos activos podrá beneficiar el sistema de licencias ambientales y que estas sean entregadas de manera más responsable y consciente sobre los efectos que pueda tener cualquier proyecto sobre la biodiversidad del país.

De igual manera, será más fácil identificar a aquellos que no sean responsables con el medio ambiente y aplicarle las sanciones respectivas. KienyKe.com habló con el despacho del representante para ahondar sobre el proyecto.

Biodiversidad Sierra Nevada de Santa Marta, araña

¿Cómo se valora económicamente el potencial de un ecosistema?

A través de los bienes y servicios que proveen a las personas. Actualmente la economía ambiental ha desarrollado múltiples metodologías para calcular el valor económico de los diferentes ecosistemas.

Por ejemplo, los ecosistemas de páramos proporcionan a la sociedad servicios neurálgicos como la disponibilidad y regulación del recurso hídrico. En efecto, muchos ecosistemas son cruciales para el bienestar humano. En otras palabras, entre mayores bienes y servicios pueda ofrecer un ecosistema su valor económico va ser mucho mayor.

¿Cómo aprovechar económicamente el medio ambiente sin afectarlo?

La valoración económica ambiental permite distinguir entre ecosistemas altamente sostenibles y débilmente sostenibles. Por un lado, es posible encontrar ecosistemas únicos y frágiles que evidencian la importancia de conservar sus características estructurales y funcionales; al respecto, la señal es clara: no sólo se tienen que mantener, sino que adicionalmente el desarrollo de actividades económicas altamente extractivas se convierten en potenciales amenazas para su mantenimiento.

Así mismo, a nivel de gestión se podrían generar alarmas de control hacia las entidades encargadas. No obstante, habrá ecosistemas que por ser altamente sostenibles permitirán desarrollar actividades económicas y con adecuadas medidas de prevención y mitigación se podrá garantizar el sostenimiento de los mismos.

¿Puede ser el medio ambiente un factor clave en el PIB de un país?

Claro, el medio ambiente en Colombia es un factor de producción muy importante, muchas empresas son intensivas en la utilización del recurso hídrico, forestal entre otros. Lo que sucede es que las empresas no tienen en cuenta el verdadero costo por utilizar este insumo y por tanto se han generado múltiples externalidades negativas sobre el medio ambiente.

El mensaje principal del este proyecto es que los diferentes sectores económicos tengan en cuenta este valor y lo internalicen dentro de sus actividades productivas.

¿De qué manera vincular a las empresas en la sostenibilidad de un PIB verde?

Con la creación de las cuentas verdes, las diferentes empresas productivas y extractivas, ganaderos y agricultores tendrán un valor de referencia de los activos ambientales que intervienen. De esta manera, invertir en estrategias manejo acorde al recurso será una labor mucho más sencilla. En este punto, la sinergia entre los diferentes actores del SINA: corporaciones autónomas regionales, centros de investigación y entidades de control será fundamental para consolidar la preservación, control y seguimiento de los principales activos ambientales.

¿Cuánto podría valer el capital natural del país?

Aquí es necesario precisar que el valor de los servicios ecosistémicos va más allá de su valor monetario. Sin embargo, existen experiencias internacionales de países que han hecho ejercicios de valoración de este flujo de servicios. Tal es el caso de Beijing donde para el año 2010 arrojaron un valor de 6.300 millones de dólares, ahora si Colombia es uno de los países más ricos en biodiversidad y recurso hídrico la cifra podría ser astronómica. Sin embargo, encontrar el valor del recurso no significa abrir un mercado de bienes ambientales y comercializarlos. En consecuencia, el valor emitirá señales acerca de la importancia del recurso para la sostenibilidad ambiental.

¿En qué cambiaría el sistema de licencias ambientales con este proyecto?

Básicamente en que las autoridades ambientales y los agentes tendrían un valor único de referencia. En este caso, el Estado puede saber el valor real del activo ambiental a intervenir y no debe someterse solamente a los estudios de impacto ambiental. Por otro lado, esta información será útil para las empresas que tardarán menos en elaborar dichos estudios. En consecuencia, con un banco de información disponible para todos los agentes los procesos tendrán mayor estandarización y agilidad en la elaboración de estudios.