El negocio de hacer pizza en un apartamento

El negocio de hacer pizza en un apartamento

26 de junio del 2018

En la cocina del apartamento de Alejandro Verjel, no hay reglas, solo hay que ir con la disposición de aprender a hacer pizza con ingredientes que de seguro encontrará en su casa.

Además de enseñarle a hacer la torta elaborada con masa de pan, puede conocer completos desconocidos que también se animan a vivir la experiencia, acompañada de una botella de vino que viene dentro del plan.

Alejandro, el dueño de este emprendimiento, estudió administración de empresas y luego de un viaje a Estados Unidos, después de aprender la receta, y junto a un grupo de amigos tenía el sueño de montar una pizzería, pero como él lo menciona, “después de dos años de modelos de negocio, ver el horno, tener la receta perfecta y la marca… no vendí ni una pizza”.

Sin embargo, del fracaso vio una oportunidad. Él sabía que en Bogotá no existía este tipo de negocio y emprendió.

La primera clase la realizó con sus amigos, tuvo que calcular cuál era la medida perfecta de masa, qué sabores iba a manejar, cuántas personas por curso asistirían, etc.

Foto: Cortesía de Pizza School Bogotá

“No había marca, no tenía nada… comencé contándole a mis amigos qué estaba haciendo y les dije que les enseñaba a hacer pizza y tenía un costo de 100 mil por pareja. Muchos se desanimaban con el precio y me decían que con eso se podían comer no sé cuantas pizzas en otro lugar… al principio fue muy duro, pero yo ya había empezado”, explicó.

Y ese es el consejo que le da a los nuevos emprendedores, la constancia: “Yo perdí dos años en una pizzeria, claro… todo pasa por algo y por eso pasó lo que pasó, ya sé que mi próximo emprendimiento no me voy a demorar dos meses, yo arranco y ya”.

Alejandro ya inició su segundo y tercer emprendimiento. En su apartamento, en el barrio Rosales de Bogotá también hace cerveza, e iniciará a vender helados con una máquina que compró y comercializará con su marca propia.

“De eso se trata de seguir adelante, que si sale algo mal, no importa, se va enderezando por el camino”.

Alejandro asegura que su idea de negocio es muy parecida a una cena clandestina, lugares en los que se comparte la mesa con personas desconocidas y se disfruta de una comida en varios tiempos, la diferencia es que él enseña en su casa.