Seniors vs. Millennials

Seniors vs. Millennials

24 de agosto del 2016

Por: Daniel Feged, CEO Grupo Albión

En años recientes se ha planteado una falsa dicotomía entre dos grupos generacionales: quienes hoy estamos en cargos ejecutivos, de 40 años para arriba, y los millennials, el grupo demográfico compuesto por los jóvenes en las primeras etapas de sus carreras profesionales. Como suele suceder con los cambios, la falta de información y la lentitud al aceptarlos y comprenderlos no solo ha generado estereotipos irreconciliables, sino que ha creado un imaginario de enfrentamiento y conflicto que no beneficia a nadie.

Los millennials son un grupo demográfico gigantesco: se dice que en unos años serán la mayoría de la fuerza laboral. Son una generación más educada, pues los currículos incrementan en complejidad cada vez más, producto de los avances tecnológicos e informativos que permean todas las prácticas humanas. Esta misma tecnología, que para nosotros los seniors es un avance, para los millennials es el pan de cada día y no representa sino algo que incluso exigen: más rapidez, más recursos, más opciones. Las diferencias parecen ser tantas que a veces nos inclinamos por etiquetarlos como vagos, indecisos o irreverentes, sin reconocer su contexto y sin intentar dialogar con ellos.

Me atrevería a alegar que muchos de los problemas de los que acusamos a los millennials provienen de una mala interpretación del meollo central de este asunto: el mundo cambió vertiginosamente rápido y produjo una generación que está acostumbrada a este nuevo ritmo que no da tregua, que cambia los estándares cada vez que se generan procesos alrededor de ellos y en el que la única constante pareciera ser el cambio. Digo pareciera porque hay un aspecto olvidado y que consideramos de vital importancia: aunque el mundo cambie, como ha pasado miles de veces en la historia, las reglas básicas siguen siendo las mismas.

Los millennials, cuando uno dialoga con ellos, no quieren cosas diferentes a las que nosotros quisimos antes: recursos que les permitan cumplir con un plan de vida, prospectos de crecimiento en su carrera que los motiven a hacer más para llegar más lejos y tiempo para sus proyectos personales. La diferencia fundamental es que ellos quieren lograr esto en un mundo con tecnologías bastamente diferentes y muy rápidas.

No he conocido ningún millennial que se oponga a cumplir con su trabajo… claro, nosotros muchas veces vemos esto como un horario de oficina, mientras que para ellos con la gran conectividad que existe y la oportunidad de hacer todo en cualquier lugar simplemente cambió el paradigma del  cumplimiento de “estar ahí” a “entregar un resultado”. Visto desde una óptica unilateral los seniors diremos que no quieren trabajar y los millennials dirán que son ganas de molestar. Ambas visiones son falsas, pues por un lado trabajar no significa necesariamente estar en la oficina y por el otro hay proyectos y tareas que simplemente requieren que todo el equipo esté reunido.

El problema de decir “vagos” y “retrógrados” a discreción es que crea una polarización que no permite analizar el cambio y entender los puntos de vista ajenos y que nos enfrasca en una discusión en la que los seniors nos negamos a aceptar cambios y los millennials pierden el interés en escuchar a quienes tienen más experiencia.

Solo si la experiencia acepta el cambio y el cambio se nutre de la experiencia podemos lograr una verdadera cohesión que nos permita optimizar nuestro trabajo, mejorar nuestros resultados y trabajar conjuntamente con esta demográfica tan importante.

No conozco un senior o un millennial que no llore, que no ría, que no se alegre en su día, que no quiera celebrar un logro, que no desee lo mejor a su mejor amigo, que no ame y defienda a su pareja, que no goce con lo básico… en resumen: Somos Iguales.

Yo fui Millennial y ellos serán Senior… es cuestión de tiempo.