Colombianos crean una silla de ruedas que se mueve con los ojos 

12 de abril del 2017

La bioingeniería es un campo que apenas está tomando impulso en el país.

Colombianos crean una silla de ruedas que se mueve con los ojos 

Foto: Caracol Radio

Walter, Jorge y Julián son estudiantes de Ingeniería electrónica de la Universidad Central. Lograron crear una silla de ruedas que obedece a los movimientos del ojo humano, “somos unos soñadores que con nuestro proyecto de grado, queremos brindarle cierta autonomía a las personas que tienen alguna condición de discapacidad”, afirma Walter Marín.

El cuerpo humano funciona como un circuito eléctrico, cada vez que se mueve una parte genera un pulso eléctrico. Se trata de la electrooculografía, una técnica biomédica que recoge las alteraciones que producen los movimientos del ojo.

Así funciona la silla: cuando se mira hacia arriba, va hacia adelante, hacia abajo la silla va para atrás, para girar hacia la izquierda o derecha solo hay que mirar en estos sentidos. Estos movimientos son debidamente parametrizados para evitar accidentes cuando el paciente mire involuntariamente.

En Colombia hay más de 400.000 personas que tienen algún tipo de discapacidad en extremidades superiores e inferiores, los estudiantes querían realizar un proyecto que aportara a la sociedad, la silla inició como un trabajo de clase, luego de grado y ahora quieren patentar el invento.

Los estudiantes filtraron la onda producida y la transformaron en números: hacia arriba es el uno; hacia abajo, el dos; hacia la izquierda, el tres y hacia la derecha, el cuatro. Esta información se transfiere por Bluetooth y la silla se mueve a la dirección ordenada.

La fabricación de la silla

La elaboración de la silla en cualquier país hubiera costado $45 millones pero ellos disminuyeron gastos remodelando una silla de ruedas usada y tercerizando piezas, los estudiantes lograron la fabricación con siete millones de pesos.

Se tardaron un año y medio para lograr este invento. En una ocasión les robaron los computadores en donde se encontraba la información del proyecto de grado y el grupo de estudiantes volvió a iniciar la tesis.

Un proveedor la secuestró y la desguazó, tuvieron que ir a una bodega, enfrentar al hombre que la había raptado y recuperarla, algunos de los repuestos que usaron eran importados y con la subida del dólar eran imposibles de pagar, trabajaron con los repuestos existentes corriendo el riesgo de que se fundieran.

Además, hubo un error en la programación que les impedía avanzar, luego de revisar durante un fin de semana con festivo completo, y de realizar ajustes, en la madrugada la silla funcionó. El error había sido un corchete.

Su tutor de tesis, dice que el siguiente paso es validar la silla con personas en situación de discapacidad. Ahora lo que necesitan es un impulso económico que les ayude con su mejoramiento para poder comercializarla. La bioingeniería es un campo que apenas está tomando impulso en el país.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO