¿Y cómo suena mi restaurante?

¿Y cómo suena mi restaurante?

23 de septiembre del 2016

Cuando usted va a un restaurante, lo hace pensando en conseguir la mejor comida. Sin embargo, de poco sirve tener la mejor comida cuando el ambiente del lugar no es atractivo. Las personas responden positiva o negativamente según los estímulos recibidos durante su estancia en un establecimiento. Su percepción dependerá del servicio y la experiencia que este pueda ofrecer. Por ello, es recomendable no enfocarse únicamente en grandes sabores, también es importante saber jugar con los colores, los sonidos y los demás elementos que despierten los sentidos.

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“De hecho, un sistema de audio de alta fidelidad y bien calibrado con un rango de frecuencias adecuado para el comportamiento acústico del lugar, aporta hasta el 50% de la experiencia de un consumidor; el otro 50% lo deben ofrecer el servicio, la sazón y el mobiliario”, afirma Leonardo Trillos, consultor en sistemas audiovisuales y asesor externo de TecnoMultimedia InfoComm.

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Por poner un ejemplo, un estudio de la Universidad de Arkansas reveló que al escuchar jazz los comensales sienten más hambre, mientras que  quienes escucharon hip hop el apetito disminuye. Según la investigación, esto se debe a las emociones: “los comensales se alegran cuando oyen música de ritmos armoniosos y eso hace que el apetito crezca”, comenta Thomas Hummel, quien trabajó en el estudio.

La misma investigación afirma que los adultos mayores de 50 años responden emocionalmente a la música, pero no ponen tanta atención a aspectos técnicos y visuales, como sí lo hacen los más jóvenes, quienes prefieren tener una gran experiencia sensorial.

“Es por esto que las empresas del sector gastronómico deben invertir en sistemas de audio, video e iluminación adecuados, los cuales construyen experiencias sensoriales que pueden generar un aumento en sus ventas entre un 15% y 35% adicional sobre la media, y disminuir en un 55% las quejas por baja calidad en el servicio. En este sentido, un restaurante debe tener clara la personalidad y el concepto estético de su marca, y bajo esta premisa, diseñar unos criterios y normas técnicas sin olvidar las necesidades de comunicación del consumidor”, asegura Trillos.

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¿Su restaurante estimula los sentidos?

Otro estudio revela la importancia de estimular cada sentido de los clientes: “La vista representa 58%, el olfato 45%, seguido del oído con 41%, gusto 31% y finalmente el tacto con 25%”, asegura Álvarez del Blanco, una de las principales autoridades internacionales en marketing y estrategia de marca.

Además, comenta que según algunos estudios, la marca incrementa su reputación un 28% cuando uno de los sentidos se activa positivamente, y hasta un 43% cuando la marca se apoya en dos o tres. Cuando son cuatro o cinco sentidos, alcanza un 58%.

Aradhna Krishna, experta en marketing sensorial, afirma que la música escuchada en hoteles, restaurantes, tiendas y supermercados puede afectar el estado de ánimo del consumidor, el tiempo gastado en el lugar, la percepción del tiempo y el gasto real.

El ser humano tiene un complejo sistema ocular y auditivo que presentan una complejidad. En el mejor de los casos, los ojos pueden distinguir más de 16 millones de colores y sus tonalidades; los oídos estereofónicos pueden reconocer sonidos desde un rango de frecuencias bajas de 20 Hz, hasta los sonidos muy brillantes en el otro extremo de la banda de frecuencias en unos 20 KHz.

Un restaurante debe cumplir con los parámetros técnicos y las recomendaciones de cobertura que el lugar necesite. Cada espacio tiene unos comportamientos acústicos propios por lo cual cada sistema de audio debe tener un proceso especializado. De esta forma evitará que en una esquina alguien se queje por el volumen alto y que en la otra no se oiga la música.

“En conclusión, los sistemas profesionales de audio distribuido deben tener la capacidad de enmascarar los ruidos del piso, es decir que a pesar de los sonidos implícitos del sitio, las conversaciones, los meseros, los celulares y los ruidos externos, el comensal pueda percibir la canción que le gusta mientras come, bebe y conversa”, asegura Trillos.