¿Cómo defender a un asesino?

¿Cómo defender a un asesino?

14 de junio del 2011

Uno podría pensar que Jacques Vergès, por sus malas compañías, es un hombre vulgar y de malas maneras. Pero no. Es todo un gentleman amante de los puros cubanos, posa ante las cámaras como si estuviera acostumbrado a ser admirado y cita a grandes pensadores y filósofos, como San Agustín, para justificar su trabajo como defensor de la justicia, porque él considera que hasta los más injustos con la humanidad, sus clientes, merecen justicia.

Por eso defendió al nazi Klaus Barbie, responsable del envío a campos de concentración de 7.500 personas, 4.432 asesinatos y el arresto y tortura de 14.311 combatientes de la resistencia francesa durante la segunda guerra mundial, con el argumento de que los franceses no tenían la autoridad moral para condenarlo porque en sus campañas colonialistas también habían cometido crímenes atroces. Otros de sus clientes han sido El Chacal, Milošević, Roger Garaudy –autor francés de un libro que negaba el Holocausto nazi en Francia en 1995–  y Gary Leon Ridway, más conocido como el asesino de Green River, un pastor pentecostés que asesinó a cientos de mujeres ‒la mayoría prostitutas‒ en ese suburbio del sur de Seattle. No sólo lo libró de la pena de muerte, sino que consiguió que durante  juicio una de sus víctimas lo perdonara en público.

Vergès con Klaus Barbie, “El carnicero de Lyon” el 4 de julio de 1987, cuando fue condenado a cadena perpetua.

Con esta lógica logra  confianza, cercanía e intimidad con sus clientes, al punto de que en 1963 se robó el corazón de Djamila Bouhired, una terrorista argelina acusada y sentenciada a muerte por poner bombas en centros comerciales y discotecas en Europa. El abogado Vergés fue tan audaz en su defensa que ideó una campaña en los medios de comunicación de la época para voltear la balanza a favor de su cliente. Dos años después era su esposa y la mamá de sus dos hijas. Vergès evita hablar de este caso, como tampoco habla del caso más dramático de su carrera, el de un niño asesino que se convirtió en su cliente.

¿Cuál es la clave de Vergès? Le interesa entender el mal y ver el lado humano de los criminales, entender su comportamiento para saber cómo defenderlos. ¿Y por qué le interesa a alguien defender a los peores seres humanos de la historia? Vergès afirma que sólo de esa manera, al entender a los malvados y conseguir que se les dé un trato justo, es que se puede evitar en un futuro que otras personas se conviertan en terroristas, guerrilleros o asesinos en serie. De allí la moraleja, con tono bíblico, que rige su vida: “Si un Pitbull muerde a un niño, tal vez la única salida sea sacrificarlo, porque no podemos pedirle una explicación de su parte. Pero cuando se trata de un ser humano, quien actúa para juzgarlo debe escuchar las razones que lo llevaron en su interior a cometer el crimen”.

Carlos Ilich Ramírez, alias “El Chacal” otro de los clientes famosos de Vergès. También defendió a su esposa, la terrorista Magdalena Koops (izquierda).Gary Leon Rigdway, “El asesino del Río Verde” confesó haber asesinado 71 mujeres, uno de los asesinos en serie más famosos de la historia (derecha).

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