¿Cuánto  vale hacer una buena fiesta?

¿Cuánto vale hacer una buena fiesta?

30 de diciembre del 2010

Hay que empezar por lo básico: el alquiler de un espacio físico o de una carpa, que da versatilidad y es muy agradable cuando hace buen tiempo. La tarima para la orquesta es indispensable.  Empezando, hay que arrancar por lo menos con diez millones.

El  montaje de luces y sonido, que los productores le llaman Rider, oscila entre los 35 y 50 millones de pesos la noche. Empresas como Events Productions ofrecen este tipo de montajes, pero hay muchas en todas las ciudades del país. La producción que demanda una buena orquesta exige un mínimo de cuatro cabinas de sonido y una consola digital de veinte canales.  Las luces robóticas no pueden faltar, y si el escenario es para más de dos mil personas, se deben adecuar alrededor de diez Dataflash y diez luces Robotscan más. Hay que sumar los ocho televisores LCD para ambientar el show y la pantalla de LED de dos metros de altura por cuatro de ancho para que todos puedan apreciar el show.

Se trabaja con al menos tres cámaras de alta definición, cada una con su respectivo camarógrafo y con el switcher, que hace los cambios en vivo para divertir a quienes disfrutan del concierto viéndolo en las pantallas.

En el montaje trabajan unas treinta personas, desde los auxiliares orarios, que por una noche cobran entre 25 y 35 mil pesos, hasta los ingenieros de sonido, que reciben alrededor de 350 mil.

Los meseros y la atención en las barras también cuentan. Una fiesta con 200 mesas, cada una con diez personas sentadas, requiere de al menos ochenta meseros. Estos deben presentarse a las dos de la tarde y estar en servicio hasta las seis de la mañana. Por hacer este trabajo reciben 55 mil pesos, un ingreso modesto que logran cuadrar con las propinas.

La seguridad también hay que contratarla con empresas como Eventos y Producciones Colombia. Treinta hombres fornidos, con chalecos azules, permanecen atentos para calmar cualquier pelea, trifulca o algún borracho indisciplinado. Los acompañan diez mujeres encargadas de cuidar las carteras y accesorios de los invitados. Cobran 40 mil pesos por un turno de doce horas.

Pero para darle más luz y belleza a la fiesta, empresas patrocinadoras llevan a niñas universitarias vestidas con prendas sensuales para que impulsen la marca. Ellas regalan cervezas, cigarrillos y una que otra copa de licor, siempre con una sonrisa, para seducir al cliente. No se quedan mucho tiempo. Por cinco horas, las muchachas reciben 180 mil pesos. Tres marcas llevaron dieciocho mujeres dividas en grupos de seis.

Los valores grandes se los llevan los artistas. Un grupo que abre fiestas, como La Gran Banda, cobra doce millones de pesos. Seguido de ellos, para cambiar de ambiente y ponerle sabor navideño, se presentan orquestas como Los número uno de Colombia, que cobran un poco más: quince millones de pesos.  Como plato fuerte, para cerrar con sello de oro, se puede contratar a Peter Manjarrés, quien cobra 48 millones.

Las anteriores son las cuentas, sin incluir el licor ni la comida, para una fiesta privada. Un super concierto cuesta diez veces más.