¿Es posible enamorarse por e-mail?

¿Es posible enamorarse por e-mail?

19 de febrero del 2011

Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer, ha vendido más de dos millones de libros en el mundo. Aquí está su primer capítulo.

15 de enero

Asunto: Baja

Querría anular mi suscripción. ¿Es posible hacerlo por esta vía?

Un cordial saludo,

E. Rothner

18 días después

Asunto: Baja

Quiero anular mi suscripción. ¿Es posible por correo electrónico? Les ruego me envíen una breve respuesta.

Un cordial saludo,

E. Rothner

33 días después

Asunto: Baja

Distinguidos señores de la editorial Like:

Si la finalidad de su insistencia en pasar por alto mis intentos de retirar una suscripción es vender más números de su producto, cuya calidad no cesa por desgracia de bajar, lamento comunicarles que no pienso seguir pagando.

Un cordial saludo,

E. Rothner

Ocho minutos después

Fw:

Se ha equivocado usted de dirección. Ésta es mi dirección particular: [email protected] Usted quiere escribir a [email protected] Es la tercera persona que me pide que le dé de baja de la suscripción. La revista debe de haberse vuelto francamente mala.

Cinco minutos después

Re:

¡Oh, perdón! Y gracias por la aclaración.

Saludos,

E. R.

Nueve meses después

Sin asunto

Feliz Navidad y un próspero año nuevo, les desea

Emmi Rothner

Dos minutos después

Fw:

Querida Emmi Rothner:

Aunque casi no nos conozcamos de nada, le agradezco su cordial y sumamente original correo colectivo. Sepa que adoro los correos colectivos dirigidos a una masa de la que no formo parte.

Atte., Leo Leike

18 minutos después

Re:

Perdone que le moleste por escrito, señor Atte. Leike. Se me deslizó usted por error en mi cartera de clientes, cuando hace unos meses quería anular una suscripción y por descuido escribí a su dirección de correo electrónico. La borraré ahora mismo.

P. D.: Si se le ocurre una expresión más original que «feliz

Navidad y un próspero año nuevo» para desearle a alguien «feliz Navidad y un próspero año nuevo», le ruego me la comunique.

Hasta entonces: ¡feliz Navidad y un próspero año nuevo!

E. Rothner

Seis minutos después

Fw:

Le deseo unas felices fiestas y me alegro por usted, pues tiene por delante uno de los ochenta mejores años de su vida. Si llega a abonarse a los días malos, no dude en escribirme —por error— para que la dé de baja.

Leo Leike

Tres minutos después

Re:

¡Impresionante!

Saludos,

E. R.

38 días después

Asunto: ¡Ni un euro!

Distinguidos señores de la dirección editorial de Like:

Me he borrado de su revista tres veces por escrito y dos veces por teléfono (hablé con una tal señora Hahn). Si continúan enviándome ejemplares, consideraré que lo hacen por pura diversión. El impreso para hacerles un giro postal por 186 euros que acaban de remitirme lo conservaré con mucho gusto como recuerdo, para seguir acordándome de Like cuando por fin dejen de mandármela. Eso sí, no esperen que pague un solo euro.

Muy atentamente,

E. Rothner

Dos horas después

Fw:

Querida señora Rothner:

¿Lo hace usted adrede? ¿O se ha abonado a los días malos?

Reciba un cordial saludo,

Leo Leike

15 minutos después

Re:

Querido señor Leike:

Ahora sí que me sabe fatal. Por desgracia, tengo un defecto crónico «ei», mejor dicho, «e» delante de «i». Cuan do escribo deprisa y viene una «i», se me escurre siempre una «e». Lo que sucede es que las yemas de mis dos dedos corazón se hacen la guerra en el teclado. La izquierda siempre quiere ser más rápida que la derecha, pues soy zurda de nacimiento y en el colegio me invirtieron la polaridad. Hasta hoy, la mano izquierda no me lo ha perdonado. Siempre mete una «e» con la yema del dedo corazón antes de que la derecha pueda poner una «i». Disculpe la molestia, (probablemente) no volverá a ocurrir.

Que tenga una buena tarde,

E. Rothner

Cuatro minutos después

Fw:

Querida señora Rothner:

¿Me permite hacerle una pregunta? Y otra más: ¿cuánto tiempo le ha llevado escribir el mensaje donde explica su defecto «ei»?

Reciba un afectuoso saludo,

Leo Leike

Tres minutos después

Re:

Le devuelvo dos preguntas: ¿cuánto tiempo cree usted que me ha llevado? y ¿por qué lo pregunta?

Ocho minutos después

Fw:

Calculo que no le habrá llevado más de veinte segundos.

En tal caso, la felicito: en ese tiempo tan breve le ha salido un mensaje perfecto. Me ha hecho sonreír. Y eso es algo que probablemente ya nada ni nadie consiga esta tarde. Respecto a su segunda pregunta acerca de por qué lo pregunto: en este momento me dedico profesionalmente al lenguaje del correo electrónico. Y volviendo a mi pregunta: no más de veinte segundos. ¿He acertado?

Tres minutos después

Re:

¡Vaya! ¿Así que se dedica profesionalmente a los mensajes de correo electrónico? Muy interesante, aunque ahora me siento un conejillo de Indias. Da igual. Dígame, ¿tiene usted una página web? Si no la tiene, ¿quiere una? Si la tiene, ¿quiere mejorarla? Es que me dedico a diseñar páginas web. (Hasta ahora he tardado exactamente diez segundos, lo he cronometrado, pero era una conversación de trabajo, y eso se hace en un pispás.)

Respecto a mi banal mensaje del defecto «e» delante de «i», lamento decirle que se ha equivocado usted del todo. Seguramente me habrá robado unos tres minutos largos de mi vida. En fin, ¿quién sabe para qué habrá servido? Ahora bien, me interesaría saber otra cosa: ¿por qué supone que me ha llevado apenas veinte segundos escribir mi mensaje del defecto «e» delante de «i»? Y antes de dejarlo en paz definitivamente (a no ser que los de Like me envíen otro impreso para giro postal), me gustaría saber algo más. Usted ha escrito antes: «¿Me permite hacerle una pregunta? Y otra más: ¿cuánto tiempo…?», etc. Quisiera añadir dos preguntas. Primera: ¿cuánto tiempo le ha llevado el chiste? Segunda: ¿es ése su sentido del humor?

Una hora y media después

Fw:

Querida y desconocida señora Rothner:

Le responderé mañana. Ahora voy a apagar el ordenador.

Buenas tardes o buenas noches, según.

Leo Leike

Cuatro días después

Asunto: Preguntas pendientes

Querida señora Rothner:

Disculpe que no le haya escrito antes, de momento estoy

un poco liado. Usted quería saber por qué supuse erróneamente que no le había llevado más de veinte segundos explicar su defecto «ei». Pues bien, sus mensajes se leen como si cayeran «a borbotones», si me permite la expresión. Juraría que es usted una persona que escribe y habla deprisa, una mujer vivaz para quien los días nunca transcurren con bastante rapidez. Cuando leo sus mensajes, no distingo ninguna pausa. Por el tono y el ritmo, me parecen dinámicos, vertiginosos, enérgicos, ágiles, incluso un poco agitados. Nadie que tenga la tensión baja escribe como usted. Me parece que sus ideas espontáneas fluyen libremente en sus correos. Y se destaca usted por la seguridad con que escribe, por su hábil y muy sutil manejo de las palabras. Ahora bien, si dice que le llevó más de tres minutos escribir su mensaje «ei», debo de haberme formado una idea equivocada de usted.

Por desgracia, me preguntaba usted por mi sentido del humor. Ése es un capítulo triste. Para poder tener sentido del humor es necesario reconocer como mínimo una chispa de gracia en uno mismo. Y, a decir verdad, de momento no reconozco ninguna, no tengo absolutamente nada de gracia. Si paso revista a los últimos días y las últimas semanas, se me quita la risa. Pero ésa es mi historia personal y no viene a cuento. En todo caso, gracias por su estilo refrescante. Ha sido muy agradable conversar con usted. Creo que mal que bien todas las preguntas han sido respondidas. Si por casualidad vuelve usted a perderse por mi dirección, me alegraré. Eso sí, por favor: anule de una vez la suscripción a Like, que ese asunto ya me está sacando de quicio. ¿O quiere que lo haga yo?

Un saludo afectuoso,

Leo Leike