¿Quién es Moisés, el niño del video de Silvestre Dangond?

¿Quién es Moisés, el niño del video de Silvestre Dangond?

11 de enero del 2011

El viernes 7 de enero varios funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar familiar tocaron las puertas de la casa donde vive Moisés Elías Molina Mejía, en el barrio La Guajira, un sector tradicional de Valledupar donde el vallenato sale a borbotones de cada casa. Querían saber si el menor, de tan sólo diez años, sufrió algún trauma por la exposición mediática de un video, en el que el artista Silvestre Dangond lo puso a cantar, le dio dinero como aguinaldo y le tocó los genitales.

Con algo de tranquilidad, los familiares aceptaron la visita gubernamental y prometieron llevar al menor al ICBF, el martes 11 de enero en la mañana para su valoración. Así se hizo. Ludys Esther Molina, tía del menor, lo despertó temprano y fueron a las dependencias del instituto, en el centro de la ciudad.

Durante dos horas los especialistas le hicieron toda clase de preguntas y exámenes a Moisés, pero no encontraron nada. El menor salió de allí igual de alegre, como un niño cualquiera. Lo único que le dejó el episodio fue un nuevo apodo en el barrio, “Moisés Silvestrista”, y los $200.000 que el 25 de diciembre pasado le dio en la tarima Silvestre Dangond. Con ese dinero compró dos pantalonetas, unas chancletas, le dio $70.000 a su abuela Ana Julia, de setenta años, y le compró un par de bermudas a su hermano Freddy, de catorce años.


Foto El Heraldo

Moisés estudia en el colegio público San Joaquín de Valledupar, donde cursa tercer grado, y juega fútbol en las canchas del barrio Novalito. Su papá murió hace siete años y su mamá no vive con él. Es el segundo de tres hermanos, que viven con el apoyo de diez tíos que velan por ellos y los educan hasta donde pueden. En sus ratos libres, cuando ya ha terminado sus deberes escolares, practica el canto, como algunos de sus familiares, que integran grupos musicales en la región.

“Chichi” Quintero, un político amigo de la familia, invitó a Moisés al concierto de Silvestre Dangond en Patillal, Cesar. El menor ha dicho desde siempre que quiere estudiar música para llegar a ser como el cantante vallenato, quien, por una ironía de la vida, hoy le ha pedido perdón al país por haber tocado sus genitales.

Dangond ha dicho hasta el cansancio que no lo hizo para ofenderlo y que ese acto es muy normal en algunas zonas de la Costa Caribe. Aún así, el ex magistrado auxiliar Augusto Ocampo, un hombre que salió de la nada en medio de la polémica, aseguró que interpondrá una denuncia ante la Fiscalía contra el músico esta semana. También se supo que Ocampo y dos abogados más actuarán contra el ICBF por una supuesta omisión para investigar el caso del menor. Según ellos, aquí hubo un flagrante acto sexual abusivo en un menor de catorce años. En su defensa, el cantante contrató los servicios del penalista Abelardo de la Espriella, quien no sólo ha alcanzado la fama en casos de parapolítica, sino en los de actores y cantantes.

Mientras la polémica sube de tono, Moisés y su tía Ludys Esther piden a los medios no ahondar más en el asunto. Ellos lo consideran como algo normal: “Silvestre es un gran hombre. No le hizo daño a mi sobrino. No vamos a interponer acciones legales. Ya dejen eso así”, dice esta mujer desde un mostrador del almacén Shopping Fashion, en el centro de Valledupar. Allí trabaja más de diez horas al día para llevar el sustento a su casa y atender las necesidades del menor.

Ludys Esther añade que al tema se le ha dado una trascendencia desproporcionada. Ella pasa de la seriedad a la risa de un momento a otro cuando habla de lo ocurrido. Para ellos, el episodio no fue un acto de malicia. Fue, en suma, una simple chanza que se volvió escándalo nacional.

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