¿Quién será la reina?

¿Quién será la reina?

9 de noviembre del 2010

La decisión de Kate Midletton de estudiar bellas artes en la Universidad de Saint Andrew’s, Escocia, fue, sin saberlo, su primer paso para convertirse en la futura reina de Inglaterra. El Príncipe William también entró a estudiar artes, en 2001, y dos años después empezaron un noviazgo de siete años que terminó ayer con la formalización del compromiso.

Desde que se les vio juntos a la pareja por primera vez, la prensa inglesa vio en ella a la sucesora de la Princesa Diana. Se les siguió la pista en torneos de polo, partidos de fútbol, conciertos y celebraciones reales. Los ingleses no pudieron hacer otra cosa que recordar la época en que Diana Spencer era la prometida del Príncipe Carlos, y las revistas del corazón los mostraban en situaciones similares.

Por eso, no es descabellado decir que si la princesa Diana de Gales estuviera viva, seguro aprobaría con gusto el compromiso de su hijo mayor con Kate. Ella es una mujer de 28 años, sin ningún título nobiliario, que, de manera muy sutil, ha sabido ganarse el corazón de los ingleses. La historia se repite, y Diana sigue presente. Si algo intentó hacer durante su vida fue mostrarle a sus dos hijos que el mundo es mucho más que la corona de Inglaterra, que existe vida detrás de los muros de sus palacios. La historia  de Diana de Gales hace posible este matrimonio.

Su nombre de nacimiento, Catherine Elizabeth Middleton, es, de por sí, nombre de reina. Nació en Reading, al sur de Inglaterra, y es la hija mayor de tres hermanos. Su familia era de clase media, y con buenos negocios amasaron una gran fortuna. Su papá era programador de vuelos y su mamá azafata de British Airways, hasta que fundaron Party Pieces, quizá la empresa más conocida de Inglaterra en el negocio de decoración para todo tipo de fiestas.

Aunque ha habido matrimonios reales en los último años –el príncipe Eduardo se casó hace unos años con Sophie Rhys Jones-, ninguno ha alcanzado las dimensiones ni ha tenido el significado que tuvo el de los Príncipes de Gales en 1982. Por eso, cuando ayer se anunció el compromiso oficial entre William de Inglaterra y Kate Middleton, gran parte del pueblo inglés –por lo menos los monarquistas- celebró la boda real que se llevará a cabo a mediados del próximo año.

Esta relación tuvo detrás un noviazgo largo que demandaba un final feliz. Durante los siete años que llevan juntos han intentado tener una relación normal hasta donde las circunstancias se los permite. Como todos los jóvenes de sus edad, salen a discotecas y se toman algunos tragos con los amigos. Han pasado por crisis, han peleado y se han reconciliado, como todas las parejas –en 2007 Kate y William terminaron durante unos meses–. Lo cierto es que este compromiso era el más esperado y será un matrimonio que los amantes de la aristocracia y el protocolo seguirán minuto a minuto.

En cuanto a qué significa que el futuro rey de Inglaterra se case con una plebeya, la respuesta no podría ser más sencilla: Kate se suma a la lista de reinas plebeyas que se han puesto de moda en las casas reales europeas del siglo XIX. Los futuros príncipes de Gales hacen parte de una generación de royals a los que les tocó hacer cambios y acomodarse a ciertos requerimientos de los tiempos modernos.

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