“Me tuve que exiliar”

“Me tuve que exiliar”

3 de noviembre del 2011

Con agobio y presión en la sagrada víscera e insoportable dolor de patria, debo informarles, queridos lectores, que estoy probando el amargo caviar del exilio.

Yo sí cumplo lo dicho y le soy fiel hasta las últimas consecuencias a mi palabra. Tal vez ustedes no lo sepan, pero de manera quizás premonitoria le anuncié a mi amplio círculo de amigos que me iría de Bogotá si ganaba Petro y de Colombia si perdía Uribe. Las dos cosas, atroz destino, ocurrieron. Se lo dije a mis amigas damas grises de la Cruz Roja, a las legiones marianas, a las directivas conservadoras, a Monseñor Rubiano… que no podría soportar la derrota. Ni mucho menos la gradual –pero por desgracia cierta– pérdida de poder de Nuestro Amo Uribe (de pie todos).

En consecuencia les informo que desde ahora escribiré alejado de mi prostituido barrio Santa Fe, porque desde hace un par de días me encuentro en el Estado Vaticano, muy cerca de la plaza de San Pedro, compartiendo una celda, en el sentido monacal del término, con mi adorado Ernesto Yamhure, quien también rompió corral, se fue del Platanal, ha tomado los hábitos y ha asumido en su carrera hacia la beatitud el alias de Fray Ganado de las Fincas.

Desde esta estrecha y húmeda…madriguera iba a decir, pero no, más bien desde este zaguán, invoco a los dioses de Colombia y a los buenos oficios de nuestros beatificados (no digo Santos porque me da piquiña) Laureano, Lucio Pavor Núñez, Gurropín, Mariano y demás para que aboguen ante el altísimo y que éste nos devuelva la patria perdida, el jardín solariego, el Edén invadido, el paraíso tropical que nos han arrebatado a la gente de bien impostores leninistas de las tierras calientes como Petro o Fajardo o bien oligarcas trotsquistas de los páramos como el tal Vargas Lleras y el Juan Manuel.

Bogotá ha sido entregada por cuenta del populacho irredento a quien en mala hora se le dio el derecho al voto, al terrorismo. No lo había dicho, pero fuentes bien informadas que tengo en instituciones pulquérrimas y prístinas como el DAS (acabarlo sería acabar con la Inteligencia Superior) y el Concejo de Bogotá (faro que ilumina) me han contado la verdad de lo de Petro.

¡Ténganse de atrás! El alcalde electo por la gaminería con cédula va a estatizar todos los centros comerciales y supermercados. El comercio que será ahora distrital, subvencionado por el secuestro, bajará los precios de muchas vainas atentando contra Fenalco y tocará ir de compras a los mismos lugares donde guisas y mantecas se abastecen de su consuetudinario chunchullo. Nos van a obligar a ir a las plazas de mercado y equipararán al distinguido Pomona con el Paloquemao ese, galería de ñeros y de polistas.

Petro va a dizque democratizar la salud, esto es, que la clínica Santa Fe y la Country se nos van a llenar de olor a cilantro, caldo de papa, changua y sobaquina. O sea, el tal Sancocho Nacional que promoviera hace años el jefe de Petro, el otro costeño ese peligrosísimo y libertino y promiscuo, el Bateman que siquiera se le cayó el avión ¡No, carajo! ¿Qué es lo que quieren? ¿Que al lado de la gente limpia, clasuda y sin tanta melanina, en las mismas habitaciones nazca la gleba mestiza, los zambos, la lobarria, los choferes y las sirvientas?

Petro va a –óiganlo bien– a mandar construir vivienda dizque social (antisocial será porque nos va a llenar de hampones) en Santa Ana, Rosales, Provenza… ¡Carajo, si hasta serán capaces de invadir las lindas propiedades versallescas de mi amigo Jean Claude Bessudo en los cerros nororientales! Se nos va a ir todo el presupuesto y hasta el capital en contratar a la mitad de la indiada como celadores para que nos proteja de la otra mitad.

Y me he enterado –como si fuera poco– de que Petro va a expropiar los clubes Jockey, Los Lagartos, Country, Gun, El Nogal y ¿cómo se llama ese lobísimo que queda por el lado de los cerros? sí ese, el Metropolitan, para convertirlos en sedes alternas de la Universidad Distrital, para que se reproduzcan los salvajes papistas, fabricantes de bombas papa, como los llama con toda razón Andrés Hoyos, ese dechado de simpatía, ese portento de las ideas, digámoslo claramente ¡ese héroe civilizador!

A Petro hay que inventarle alguna vaina, pero va a estar difícil desde que J.J. Rendón no nos acompaña, debido a la dolorosa derrota de Peñalosa y de La U en medio país. Pueden ser líos de faldas, hacerle algún montaje con travestis, falsificar alguna vaina para comprometerlo. No va a ser fácil y soy el primero en reconocerlo. El muy ladino de manera mañosa votó en el Senado para elegir a Su Santidad Alejandro Ordóñez, de tal modo que el gran católico y hermano del Opus Dei junto con el beato Andrés Uriel va a tener que inventarle una vaina de mucho peso para destituirlo. Petro es un hueso duro de roer pero para eso tenemos hartos perros. Como Arias… ¡sí, señor Samper!

Con Enrique Bogotá hubiera no solo progresado, sino se hubiera privatizado de manera integral, con visión de futuro, marcando la dirección en la cual el mundo entero muy pronto irá. ¿Indignados? ¡Las pelotas!

Lo único bueno de la llegada de Petro es que se tendrá que ir la Clara López, bicho comunista, que es ni más ni menos una ideóloga de la lucha y del odio de clases. Porque está bien y es legítimo que nosotros odiemos al sucio proletariado, pero el pueblo ¿qué derecho tiene a odiarnos?

Como ven mi exilio es más que justificado. Soy un refugiado político más, como lo es Fray Yamhure. Pero desde nuestra modesta celda, desde nuestro silicio mental, estaremos dando la batalla para el regreso de la cruz y la espada, del rosario y la motosierra. ¿Cómo me podría quedar yo en una ciudad donde van a pasar tantas cosas graves, que atentan contra el derecho humano de ser gente decente?

Y en el tema nacional las vainas también están color de hormiga, no solo debido a las diminutas pérdidas de poder el uribismo en regiones aisladas como Antioquia donde operan y gobiernan en la campiña verde los bandoleros sino, por desgracia, debido a las atrocidades cometidas por el gobierno del aguacate Santos, el comandante Angelino y el reyecito Vargas Lleras. ¡Bien, Presidente Uribe (todos hincados) por lanzarse a la oposición total contra el régimen pecaminoso liberal-socialista!

Aténganse cachiporros porque los atacaremos por todos los flancos. ¡Viva el Milagroso de Buga! ¡Viva Juan Carlos Martínez Sinisterra, que sacó la cara por todos nosotros! Porque en el Valle ¡más vale pájaro en mano, que cientos volando!

Le hago un llamado a la fuerza pública para que me judicialice a las decenas de miles de personas que en el municipio de Bello se atrevieron a votar en blanco contra nuestros honestos líderes (sí, es la Fiscalía la que debe hacerlo, pero con esa señora ahí…) Eso es un delito electoral producto de la inmunda Carta esa del 91, la de Petro y de la otra bigornia del Rafael Pardo, cómplice del M-19, ahora para provocarnos nombrado ministro de trabajo, sí señores de trabajo, por el tahúr Santos, por ese quinta esencia de la traición…

En medio del doloroso exilio todo este olor a incienso, todas estas campanas, me emocionan hasta el tuétano. Y me conduce a la plenitud saber lo cerca que estoy del Papa y de Dios. Acá el único que me hace falta es Sabas.