“Yo fui pobre dos veces, en inglés y en español”

“Yo fui pobre dos veces, en inglés y en español”

27 de enero del 2011

Lo menos tropical de la apertura del Hay Festival fue la pinta con la que apareció su protagonista, Rubén Blades. Saco a rayas horizontales negras y grises, pantalón y zapatos negros. Nunca se supo, pero daba la impresión de haber dejado el abrigo detrás del escenario. Su interlocutor, en cambio, Roberto Pombo, apareció acorde al clima, con pantalón beige y camisa rosada de fibras ligeras.

La charla empezó a las 12:38 p. m. –ocho minutos desfasada con respecto a la programación–, pero desde unahora antes, por la puerta del Teatro Adolfo Mejía –antes Pedro de Heredia– desfilaron personalidades y gente del común, que se tostaron por igual bajo el sol cartagenero del mediodía.


Florencia Borrero, Martín Echavarría y Raimundo Angulo.

Plinio Apuleyo Mendoza, Raimundo Angulo, Enrique Santos y Alfonso López Caballero, todos calvos, se protegían con sombrero y lentes oscuros. El embajador de Colombia en Londres, Mauricio Rodríguez, calvo y ansioso de sol, huyó del invierno británico y también se hizo presente.


Mauricio Rodríguez.

William Ospina, Francisco Santos, Poncho Rentería, María Jimena Duzán, toneladas de periodistas y turistas de a pie, nadie quiso perderse las respuestas del panameño al director de El Tiempo.


Carlos Andrade, Claudia Tascón y Enrique Santos .

Adentro, la espera fue amenizada con música del mismo Blades: Maestra vida, Todos vuelven, mientras la mayoría buscaba asiento y algunos tarareaban con algo de timidez. La música sonaba tan bien como el aire a condicionado central del recinto.

El primero de los sesenta eventos de este festival dio comienzo con una presentación que hizo Roberto Pombo de de Blades, y pronto empezaron a salir frases para el recuerdo:

“Hay música perecedera, alguna debería decir: no oiga esto después de octubre porque le puede hacer daño”.

“Cuando se habla de cultura se excluye a las clases bajas, pero Bach era un organista de iglesia”.

“Usted entra a mi casa y no sabe quién vive ahí. No hay fotos enormes mías, nada”.

“Yo fui pobre dos veces, en inglés y en español, en Panamá y en Estados Unidos”.

Todas las frases salían de la boca de Blades, que hablaba con su gracia natural de la pobreza en Latinoamérica. Mientras, los ricos del recinto se reían, como si el asunto no fuera con ellos.

“Haití no se arregla con cancioncitas”, remató.

Habló de su abuela, una mujer que desde tiempos premodernos era vegetariana y hacía yoga; recordó que en sus comienzos como repartidor de correos en La Fania ganaba US$125 a la semana, en 1974, y cómo los expertos de la salsa dijeron en su momento que el disco Siembra significaba la muerte comercial de Willie Colón.

Aún hoy, Siembra es considerado el mejor disco de Blades y Colón, un dueto que trabajó durante casi una década y que cambió la historia del género.

Blades, un hombre que se graduó en Harvard, fue candidato presidencial de Panamá y luego ministro de cultura del país. Es un hombre sencillo pese a la fama. No tiene mánager ni publicista. Quien quiera dar con él puede hacerlo directamente. Eso sí, hay que aclarar que no es del todo fácil encontrarlo.

Es raro que uno de los principales músicos del continente se le invitara al Hay festival para hablar y no para cantar. No fue tiempo perdido, pero como consolación se proyectó al final de la charla un video en vivo de Pedro Navajas y luego, guitarra en mano y nada más, Blades cantó en vivo Adán García. Imposible no quedar con la piel de gallina.

Se prendieron las luces, ovación de pie por parte del teatro y las gracias respectivas por parte del artista.

La gente salió contenta, aunque quedó la sensación de que Pombo hubiera podido dar más para sacarle datos nuevos al protagonista. Le habría preguntado, por ejemplo, por qué su abuela, que le enseñó a leer a los cuatro años, no le enseñó también a bailar.