¿Qué esperan los habitantes de El Salado después de recibir sus casas?

¿Qué esperan los habitantes de El Salado después de recibir sus casas?

28 de noviembre del 2015

Hace 15 años, el 16 de febrero de 2000, los habitantes de El Salado, Carmen de Bolívar, vivieron las peores 72 horas de sus vidas cuando un grupo de las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC) entraron al pueblo para quemar casas y matar a sus habitantes, a quienes acusaban de ser cómplices de la guerrilla.

Lea también: La niña que más libros lee en Mitú

Algunos de ellos pudieron huir cuando el grupo paramilitar llegó al corregimiento, otros tuvieron que vivir el horror y sobrevivir para relatar las historias de lo que ocurrió en la plaza central de El Salado.

El 21 de marzo del 2013, el presidente Juan Manuel Santos, junto al ministro de vivienda, Luis Felipe Henao Cardona, prometieron entregar, en el marco del programa 100 mil viviendas gratis para familias en extrema pobreza de todo el país, 100 viviendas a las víctimas de la masacre. Dos años después el gobierno le cumplió a las familias.

El Salado

Las salaeras beneficiadas

osiris Cardenas mujer Salado

Osiris Cárdenas. 42 años.

Tenía 27 años cuando el grupo armado ingresó al corregimiento. Junto a su esposo, que posteriormente también fue víctima de la masacre, y tres hijos, de siete, tres y un año, fueron de los pocos habitantes que pudieron huir.

Durante cinco días estuvieron escondidos en el monte esperando a que los gritos y el sonido de las balas terminaran para poder regresar.

Al volver encontraron su casa destruida. Desde entonces, y con muy pocos recursos, Osiris se las arregló para vivir en una porqueriza con sus hijos, a quienes les adaptó dos habitaciones y un baño.

Aunque el gobierno del Presidente Santos le entregó personalmente las escrituras de su casa, muchas dudas quedan sobre la mesa con respecto al pago de los servicios y demás gastos.

 “Los sueños se me están volviendo realidad, pero no del todo, porque mi verdadero sueño es sacar mis hijos adelante, que estudien y que tengan acceso a la universidad”.

El Salado-02

Mile Medina.35 años

“Si eso no hubiera sucedido ya seríamos un municipio, la violencia no nos dejó crecer”, afirma Mile Medina.

Con tan solo lo que tenía puesto, que era el uniforme del colegio, Mile huyó del Salado a los 17 años, días antes de la masacre de 1997, anterior a la ejecutada por los paramilitares, perpetrada por los frentes 35 y 37 de las Farc.

Dejó a su familia y amigos, algunos perecieron en esa masacre y posteriormente en la del 2000, a manos de un grupo paramilitar.

Hace 18 meses regresó al Salado junto a sus tres hijos. Por ser madre cabeza de hogar los habitantes del corregimiento decidieron que ella sería una de las beneficiarias de las nuevas viviendas.

Hoy en día Mile es la bibliotecaria del pueblo. Aunque afirma que hasta el momento no está segura de cómo va a pagar los servicios públicos, está feliz de tener su propia casa.

“Este es un paso más, ya estamos creciendo, en poquito tiempo esto va a ser un sitio turístico”.

El Salado-03

Norma Arias.41 años.

Durante la masacre, Norma fue una de las testigos de los hechos. Su casa fue quemada por el grupo paramilitar y desde entonces ha tenido que vivir en la casa de los abuelos de su esposo.

15 años después, junto a su esposo y sus ocho hijos, disfrutará de su propia casa gracias al proyecto del que ella se ve beneficiada.

Una de las preocupaciones de Norma con la casa es el tema de las basuras y de los servicios públicos, “se sacará de la comida para poder ahorrar y pagar los servicios”, afirma Norma.

Aunque no le ha sido entregada la casa, Norma ya sabe muy bien cómo acomodar sus enceres en lo que serán dos habitaciones, área social, baño, y zona de ropas.

Todas las viviendas se entregan con pisos y baños enchapados, así como un patio trasero en forma de quiosco con un mesón de cocina y poceta cubierta en paja.

El Salado-01

Al entrar a El Salado lo primero que el visitante se encuentra es la cancha de fútbol, un terreno polvoriento donde los paramilitares jugaron fútbol con la cabeza de sus víctimas y empalaron a las mujeres mientras tomaban aguardiente y escuchaban vallenato.

Ese episodio generó en la comunidad repudio hacia el vallenato, rechazo que poco a poco ha ido mejorando gracias al acompañamiento social de las entidades del Estado.

Doce años después de la masacre sus habitantes empezaron a ver como el corregimiento volvía a crecer.  Los primeros proyectos construidos fueron el sistema de alcantarillado, el acueducto y las escuelas.

Ahora, el 75% de sus calles están pavimentadas y todas las casas cuentan con servicios públicos básicos.

Aunque la época violenta opacó el crecimiento de El Salado, sus habitantes creen firmemente que la prosperidad volverá y que pronto será un lugar ideal para el turismo.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO