Los 150 años de la Universidad Nacional

19 de septiembre del 2017

La institución universitaria más grande de Colombia está de aniversario.

Universidad Nacional

En la última convocatoria, más de 60 mil personas se presentaron a la Universidad Nacional. De ellos solo el 10% podrá acceder a los cupos que ofrece la institución. La competencia es mucha; clara prueba del prestigio de la ‘Nacho’.

Por décadas, la Nacional ha sido reconocida como la mejor Universidad de Colombia. Un reconocimiento merecido, que no ha sido fácil conseguir. Entre gravísimos problemas de todo tipo, la U.N. ha sabido mantenerse, ha sabido resistir, ha sabido formar profesionales íntegros. Todos esos esfuerzos celebran 150 años de historia en 2017. Desde el 22 de septiembre se darán distintos eventos para conmemorar la longeva y fructífera vida de la Universidad. (Conozca la programación aquí)

“Hay que ratificar que la Universidad Nacional es el patrimonio de todos los colombianos –dijo Ignacio Mantilla, rector de la institución–. Y que tanto su presente como su proyección son un fundamental aporte para la construcción de la nación y su consolidación en el contexto internacional”.

La historia de la ‘Nacho’

La idea de una universidad pública empezó a gestarse en la cabeza de Francisco de Paula Santander. En 1826, el General impulsó una Ley –la 8 de 1826­– para la “organización de la instrucción pública”. Así se crearon las universidades del Cauca, la de Cartagena, y la Central de la República, que luego se convertiría en la Nacional.

Por los distintos conflictos políticos de la época, la Universidad Central de la República cerró en 1964. Sin embargo, la necesidad de una institución de carácter nacional seguía en el tintero, así que, en 1864, José María Samper presentó un proyecto al Congreso para que avalara la creación de una universidad pública. Finalmente, en 1867 se aprueba el proyecto que dio vía libre al Instituto Nacional de Ciencias y Artes. Luego, ese mismo año, a través de la Ley 66 que creó la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia.

En 1968 se abrieron las facultades de Artes y Oficios, Ingeniería, Medicina, Derecho, y Ciencias Naturales. Había 335 estudiantes y 45 profesores. En ese entonces, cada Facultad estaba ubicada en distintas partes de Bogotá. En 1935 se empezó a construir el campus que hoy tiene la Universidad en la carrera 30.

La ciudad universitaria fue obra del arquitecto Leopoldo Rother que ideó la ubicación de los edificios para que formaran la figura de un búho, símbolo del saber y la ciencia. 17 los bloques arquitectónicos son monumentos nacionales.

Desde mediados del siglo XX, la ‘Nacho ha vivido un proceso de expansión que la han convertido en lo que hoy es. Ahora, además de la Universidad en Bogotá, hay sedes en Medellín, Palmira, Tumaco, San Andrés, Arauca y Leticia.

Algunos datos

Son 49.890 estudiantes: 41.340 en pregrado y 8550 en posgrado. Hay 2390 docentes de planta, la mitad de ellos con doctorado. Sus programas de pregrado son 94. En cuanto a posgrado, hay 97 especializaciones, 38 especializaciones médicas y odontológicas, 148 maestrías y 54 doctorados.

La mayoría de calificaciones de universidades, Sapiens Reserch y QS World University Ranquin por ejemplo, la posicionan como la mejor del país, 8 en Latinoamérica y 269 en el mundo.

Entre los estudiantes ilustres que han pasado por sus aulas están Alberto Lleras Camargo, expresidente; Rogelio Salmona, arquitecto; Fernando Botero, Alejandro Obregón, Enrique Grau, Fernando Vallejo, Marta Traba, Laura Rrestrepo, Gabriel García Márquez, José Eustasio Rivera, artistas y escritores. Camilo Torres, Jorge Eliecer Gaitán, Jaime Garzón, Antanas Mockus, Orlando Fals Borda, Manuel Elkin Patarrollo también forman parte de la lista de miembros destacados de la comunidad académica.

Los problemas

Los problemas de la ‘Nacho’ no son pocos. Desde 1992, con la Ley 30, las universidades públicas han tenido que mantener su cobertura. Se ha pasado de 120 mil a 556 mil, se han creado más cursos de posgrado, se ha intentado diseñar programas de bienestar más ambiciosos, se han dirigido recursos a la investigación. Sin embargo, el aporte que el Estado hace a las universidades no es proporcional al gasto que ellas tienen, por lo que han tenido que intentar tapar ese déficit con recursos propios.

Ignacio Mantilla, rector de la Nacional, explicó que “los anteriores aspectos, entre otros, han producido unos costos de funcionamiento que crecen anualmente a una tasa real de 4 puntos por encima de los aportes que establece la Ley 30 de 1992 para tal fin”.

El desamparo presupuestal a hundido a la ‘Nacho’ en una crisis terrible. 21 de los edificios del campus de la sede Bogotá están en riesgo. Ya incluso tuvieron que derrumbar uno de los más importantes: el de arquitectura. Y muchos de esos edificios son patrimonio de la nación.

Sumado a eso, la Universidad necesita cerca de 3.8 billones de pesos para subsanar su pasivo pensional. Por donde sea que se mire, la cosa es de plata: la Nacional necesita plata. No es posible brindar educación de calidad, sin que haya una inversión directamente proporcional.

“Los esfuerzos adelantados por las universidades públicas por ofrecer educación y realizar investigación de alta calidad, mayor cobertura, alta cualificación docente y mejores condiciones de bienestar para sus estudiantes, así como el cumplimiento responsable de la ley y decretos reglamentarios atendidos con recursos propios, son las verdaderas causas de su desfinanciación”, escribió el profesor Mantilla.

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