Melina, el desafío que ganó Mateo Carvajal

Kienyke

Melina, el desafío que ganó Mateo Carvajal

21 de noviembre del 2018

Jamás pensó que se iba a ganar un reality, y mucho menos pensó que aquella participación le iba a entregar a la mujer con la que hoy en día está. De él se conocía muy poco antes de que ingresara a la pantalla chica, pero hoy, Mateo Carvajal es un nombre que está en boca de muchos, no solo por lo que ha hecho sino por su compañera sentimental.

Mateo Carvajal es de Medellín, pero vive en Bogotá. Participó en las dos últimas ediciones del Desafío Súper Humanos que realiza el canal Caracol y fue el campeón en 2017.

Antes del Desafío trabajaba en la empresa de sus papás. No era la vida más intensa, llevaba un estilo muy plano, sin embargo, el reality le cambió la vida. “Mi vida dio un giro por completo y encontré la gran oportunidad de utilizar todo ese reconocimiento y toda esa admiración que la gente me tiene y que les agradezco, para transmitir un mensaje, y es que yo creo que vine a compartir algo muy grande, yo soy de los locos que cree que uno puede cambiar el mundo”, le contó Carvajal a Kienyke.com 

Además, confesó que para él entrar al Desafío era algo de aspiración, “yo era un televidente que lo veía todo y empecé a soñar con ir. Cuando se abrieron las inscripciones, llené el formulario como todos por Internet, hice una reseña de mi perfil y luego, después de un tiempo me llamaron a varias entrevistas, en Medellín y Bogotá”.

Luego presentó pruebas físicas y de capacidades. A la par, veía que habían deportistas con mucho nivel y él solo practicaba el ejercicio de manera recreativa. “Yo soy alguien que iba al gimnasio y jugaba fútbol con mis amigos y ya, pero me ponían al lado de esos ‘monstruos’ campeones en muchas modalidades, y ellos calentaban parados de manos, se sostenían en un brazo y yo medio me estiraba y la verdad no sé cómo llegué a ganarme el Desafío.

Melina, la motivación de Mateo Carvajal en el Desafío

Cuando se enteró  que había pasado al desafío, Mateo escuchó el rumor de que una tal Melina Ramírez iba a ser la presentadora.: “Me metí a buscarla en Instagram y me llevé una gran sorpresa de su belleza”, sostuvo.

“La primer prueba la ganamos nosotros, y ella nos recibió como anfitriona. Yo entré todo sudoroso, con olor maluco, lleno de arena, y Melina estaba ahí, impecable, oliendo rico, y eso se convirtió en un reto, la metía toda en las pruebas para volver a playa oro y poder verla de nuevo”, le contó a este medio Carvajal, luego de aceptar que para él la modelo e influencer se convirtió en un plus en su participación.

“Aparte de ganar playa oro, para comer bien y dormir bien, yo intentaba ganar para verla solo a ella” Mateo Carvajal.

No le importó que estuviera rodeado de grandes atletas, él, con su entrega, su capacidad y su motivación en playa oro esperándolo, logró cabalgar durante toda al edición del Desafío Súper Humanos edición 2017, hasta ganarlo. Luego de estar en lo más alto, Ramírez se convirtió en su pareja.

“Melina llegó a transformarme la vida. Es mi mejor amiga, mi parcera, mi compañera de negocios y la mujer con la que quiero todo”, contó con seguridad y con la expresión de un hombre que sabe lo que quiere, y a quien tiene.

Ahora está de socio con ella y juntos tienen un proyecto digital, que es un canal en YouTube, además, están dando charlas como influenciadores de viajes.

Tiene dos pensamientos de vida, uno frente al presente y otro frente al futuro. Sobre el primero, Mateo considera que uno debe aprovechar todo lo que tenga al frente: “Yo creo en algo con mucha fuerza y es que todos tenemos una conciencia que nos limita, y en la calle he escuchado varias veces que tengo que aprovechar esos 15 minutos de fama que me dio el Desafío y yo devolvía la pregunta y decía por qué solo 15 minutos y no 20 años de progreso y crecimiento continúo”, por eso, aseguró que uno mismo es el que se pone las barreras, “yo soy un soñador a gran escala y a los sueños uno no tiene por qué ponerle condiciones”.

Ahora bien, el segundo pensamiento es más acorde a su futuro. Él ahora está disfrutando de su éxito, de su compañía y por supuesto, de los triunfos de Melina, pero más adelante no sabe lo que le espera. “Yo no calculo nada. Si ustedes miran el tamaño de mi cabeza, en relación a la persona que diseñó el mundo entero, seguramente él tiene unos mejores planes que los míos y yo solo dejo que fluyan”.