A Víctor Mallarino ya no le gusta verse en pantalla

16 de marzo del 2016

El actor planea para un futuro cercano dedicarse a las tablas y a la dirección.

A Víctor Mallarino ya no le gusta verse en pantalla

Con motivo de su más reciente película, ‘Malcriados’, del director Felipe Martínez, el actor Víctor Mallarino recordó los momentos de su vida en los que no se portó tan bien, “no iba al colegio, podía pasar 15 días sin ir al colegio, me daba mamitis y me devolvía a la casa. Los profesores llamaban a mi mamá y le preguntaban por mí y ella les decía: Víctor está bien, está vivo, que no había de que preocuparse”, dice entre risas.

En medio de la competencia de periodistas por acaparar al actor y preguntarle por su nueva película, Víctor sacó tiempo para hablar de la forma más amable y risueña de sus inicios como actor, su carrera interrumpida de biología, sus gustos musicales y sus tatuajes.

Su padre, el señor Víctor Mallarino Botero, dirigía la Escuela Nacional de Arte Dramático a la que asistían actores emblema de la televisión nacional: Consuelo Luzardo, Gustavo Angarita y Frank Ramírez, el pequeño Víctor se sentía feliz de estudiar “con los duros” y encontró en la actuación, a los doce años, una pasión.

Además, la cosa le llegaba por parte y parte, su padre profesor y director de teatro, y su madre Asita de Mallarino, luminotécnica y escenógrafa, “mi mamá era licenciada en teatro, era española y estudió con Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez, mi mamá era de grandes ligas (hace énfasis en esta parte), entones ella se convirtió en luminotécnica y escenógrafa, por eso a mí el tema de los decorados y la fotografía me encanta”, añade con tono orgulloso.

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Sin embargo, al terminar el colegio se dejó llevar por las pasiones que su abuelo materno tenía por la ciencia, y decidió que quería estudiar biología, pero con el tiempo se dio cuenta que había elegido la carrera equivocada, no porque no le gustara sino porque “me desencanté mucho de eso porque era un tema muy burocrático, algo limitado en Colombia, después quise hacer lo que me gustaba entorno a este oficio, me decidí por la producción, dirección y televisión, y aquí estoy”, dice con una sonrisa algo opaca en su rostro.

(Video. A Mallarino también lo asaltó la tentación de estar en un trío… ¿pero con quién?)

“Ya no me gusta verme en pantalla”

Victor Mallarino es un tipo de 1,90, de presencia sencilla pero con cara de gomelo, de gomelo intelectual. Sin embargo, estas características lo han encasillado y le han marcado un estereotipo en su trabajo.

Pone una mano en su pecho y frunce el ceño para decir “me frustra”, y añade con el mismo gesto: “Yo contaría una historia muy diferente como actor si yo no midiera 1,90 y no tuviera cara de gomelo, tengo mucha más calle que Country Club… por el casting que tengo me ponen a hacer del señor súper adinerado, dueño de una empresa y me frustra mucho, los guiones de humor en Colombia son muy limitados, comedia estúpida, y yo me opongo a eso”.

A Víctor lo que le gusta es el humor, hacer una comedia bien hecha. “Soy fan de la comedia negra”. Dice que las dos o tres oportunidades que ha logrado hacer “humor bien escrito” ha sacado un trabajo decente.

Pero los años pasan y a veces eso que uno ama tanto acaba por volverse monótono, le pasa a todo el mundo y en cualquier campo, y es ahí cuando se debe hacer algo, y es justo en este punto donde Mallarino está. “Como actor ya no me gusto tanto, quiero dedicarme a las tablas, la realidad de mi trabajo es el teatro…También me queda por dirigir un par de películas que las tengo que hacer”.

Mallarino se pone un dedo en la boca y reflexiona por unos segundos: “A veces la televisión se lo traga a uno… pero me muero por hacer un documental de medio  ambiente, pero uno de alto presupuesto hablando del problema ecológico”.

Deja de lado su gesto serio y relaja un poco más el rostro para reiterar y soñar un poco más alto frente a los proyectos que le gustaría dirigir. “He pensado mucho en dejar la televisión, quiero actuar en un teatro y quiero dirigir, no estoy disfrutando tanto verme, dentro de las cosas que me faltaría por hacer sería la ‘Pantera Rosa’ porque odié lo que hizo Steve Martin (director de la película), ese tipo de cosas yo lo haría bien, lo que hicieron fue muy irrespetuoso”.

Una tortuga y un tiburón martillo, los tatuajes de Víctor Mallarino

En su brazo izquierdo, más específicamente en el antebrazo, Víctor tiene dos tatuajes, el primero de ellos es una pequeña tortuga que se realizó en honor a un tema del que prefiere no hablar mucho, pero que está encaminado a su pasión por la naturaleza.

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Mientras muestra su tortuguita cuenta de forma muy resumida la historia: “Estuve haciendo una maniobra de protección a las tortugas en un lugar en el que eran muy maltratadas (él intentaba salvarlas) esto fue un esfuerzo en combinación con entidades protectoras de animales”. Luego de culminar esta “maniobra” se plasmó al animalito en la piel.

Inmediatamente de decir esto pasa a su segundo tatuaje y nuevamente prefiere no ahondar en el tema. “Un tiempo después yo estaba en la Isla de Pascua y conocí a un tatuador maorí,  y le dije que me hiciera una manta acá (en la parte de arriba del antebrazo) y me gustaba, pero empecé a trabajar hace un par de años en el tema del aleteo de tiburones martillo en Costa Rica, es una mafia peor que el narcotráfico acá, hay que hacer algo, estoy como trabajando en eso y decidí volver la manta en un tiburón martillo”.

El top five musical de Mallarino es mero rock ‘n’ roll

-¿Usted es roquero, verdad?

-¡Pero por favor!, responde el actor y director entre una amplia sonrisa. Sin el menor esfuerzo por seleccionar sus grupos favoritos empieza a decir cuál es su top five: The Beatles, Queen, Led Zeppelin, Pink Floyd y Sly & the family Stone.

“Me gusta mucho lo que hacen los argentinos en la medida en que tocan lo emocional, cuando hay un poco de discurso o protesta no los aguanto pero ellos conocieron el origen del rock”, añade Víctor y resalta que las cosas románticas de Fito Páez le fascinan y le parecen brutales.

Una de las encargadas de prensa llega por Víctor para llevárselo, la entrevista debe terminar, se le agradece al actor y director por su tiempo y se le manifiesta la admiración por su trabajo, con una sonrisa él abandona la sala y dice “muchas gracias, y créame que son unas gracias sinceras”.

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