Cuando el Esmad está en la mira de la justicia

Cuando el Esmad está en la mira de la justicia

20 de abril del 2017

Un grupo de personas protesta frente al Palacio de Liévano, sede de la alcaldía de Bogotá. Exigen que no se les quite el subsidio al pasaje en el Sitp; son pobres, ancianos, discapacitados, y les queda muy difícil pagar lo que cuesta. Pueden ser pocos, pero representan a miles.

Como en toda marcha, por pequeña que sea, un grupo del Escuadrón Móvil Antidisturbios está presente. De pronto, sin que se caldeen mucho los ánimos, uno de los agentes lanza una granada de gas lacrimógeno. Humo; gritos; confusión.

Puede, sin embargo, que hasta cierto punto el uso proporcionado de la fuerza sea necesario en algunas protestas, especialmente cuando se salen de control y pasan al vandalismo, al ataque, al daño. Eso también sucede. Pero hasta qué punto ese “uso proporcionado de la fuerza” es, precisamente “proporcionado”. ¿En qué punto pasa la frontera y se convierte en abuso?

“Se estableció que uso de gases lacrimógenos en la Plaza de Bolívar no fue accidental. Lamento lo sucedido. Haré seguimiento a investigación” Enrique Peñalosa

La protesta, en Colombia, es un derecho fundamental amparado por la ley. “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Solo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”, dice el artículo 37 de la Constitución.

Hay sin embargo, algunas salvedades: si en una manifestación se recurre a la violencia, o se  atenta contra los bienes públicos o privados, o se pone en riesgo la vida de los otros, la policía podrá intervenir y disolver la marcha. Dice el Código de Policía “Toda reunión y manifestación que cause alteraciones a la convivencia podrá ser disuelta.

En esa medida, continúa el artículo 56 del Código: “de conformidad con los estándares internacionales, es función de la policía garantizar los derechos de toda la ciudadanía que interviene directa o indirectamente en el ejercicio de la movilización. El uso de la fuerza debe ser considerado siempre el último recurso en la intervención de las movilizaciones. La actuación de la Policía Nacional deberá ser desarrollada en todo momento mediante personal y equipos identificados de tal manera que dicha identificación resulte visible sin dificultades. La fuerza disponible deberá estar ubicada de manera que su actuación pueda hacerse de forma oportuna, pero sin afectar el desarrollo de la movilización que se haga de conformidad con las normas de convivencia. Los cuerpos de Policía intervendrán sólo cuando se considere que su actuación es necesaria, atendiendo al principio de proporcionalidad y a la garantía de los derechos de los manifestantes y de los demás habitantes que puedan verse afectados por su actuación. Los escuadrones móviles antimotines sólo serán enviados cuando no sea posible por otro medio controlar graves e inminentes amenazas a los derechos”.

En la norma, el uso de la fuerza es la excepción a la regla. Desafortunadamente, los hechos han demostrado lo contrario: el uso no de la fuerza es la regla, no la excepción.

El Esmad

El escuadrón Móvil Antidisturbios es un grupo adjunto a la Dirección Nacional de Seguridad de la Policía Nacional. Fue creado por la directiva transitoria 0205 de febrero de 1999, con el objetivo de servir de apoyo en el control de multitudes y en casos de disturbios, manifestaciones y desalojos.

Desde que se ha creado, puede que sea el cuerpo de policía sobre el que más polémica ha caído; Había, a 2015, más de 150 demandas por uso indebido de la fuerza.

Foto: Twitter

Foto: Twitter

Varias de esas demandas han sido, por la contundencia de las pruebas, falladas en contra del Esmad. La sentencia RD 029 de 2009, en la que se declara al Esmad culpable de uso desafortunado de la fuerza, dice que “de las pruebas obrantes en el proceso, concluye la Sala que si bien el Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD- perteneciente a la Policía Nacional, realizaban sus funciones el 13 de septiembre de 2005, con el propósito de evitar desmandes en la protesta adelantada por los corteros de caña en el Ingenio la Cabaña de Puerto Tejada- Cauca, su actuación inicialmente lícita rebasó lo normal, en cuanto su función era precisamente la de evitar que se produjeran disturbios, y si se presentaban tal como aconteció, su deber era repelerlos, pero no actuando de manera desmedida en abuso de su investidura, sino con los medios constitucionales y legales para los que han sido previa y oportunamente preparados, pero esto no se dio porque los uniformados finalmente agredieron a los manifestantes, entre ellos al demandante, con granadas de gas lacrimógeno, aspersores y “bolillos”, como se confirma con los testimonios anteriormente referidos, sin que se midieran las consecuencias de ello, desconociendo que su labor constitucional es la proteger a los residentes en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, con un fin primordial de mantener las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas y para asegurar que los habitantes convivan en paz”.

Los casos más graves

Son muchos, desafortunadamente. Sin embargo, los más delicados son en los que ha habido muertos. Quizás uno de los más sonados es el de Nicolás Neira, ocurrida en la marcha del primero de mayo de 2005. Se decía entonces que la causa del deceso del estudiante fueron los golpes propinados por los antimotines.

Héctor Cubides era entonces agente del Esmad. En un informe especial de Noticias Uno dijo que lo que causó la muerte del muchacho fue una “recalzada”. Recalzada es un arma no convencional, en la que se usan los mismos casquillos que quedan de los gases, y se llenan con pólvora, balines, shakiras y canicas. “En el momento en que disparan pasó Nicolás, y fue preciso que recibió el golpe. Se dio cuenta el capitán Torrijos, que era el comandante de la sección de nosotros. Nos dijeron no, usted tiene que decir que no estaba en la 17 con séptima y no vio nada. A otro le diheron que usted tiene que decir que vio cuando él se cayó y se pegó contra el bolardo”.

“Habían Protestas que eran aburridoras —continúa Cúbides—, y el grupo (Esmad) incitaba. Yo sé que por todas estas declaraciones me voy a ganar muchos enemigos”.

Ya se dio sentencia sobre ese caso: el Estado colombiano fue condenado a pagar una millonaria indemnización.

Neira no es el único muerto que engrosa el prontuario del Esmad. Jhony Silva Arangure, estudiante de la Universidad del Valle; Belisario Camayo Gueteto, indígena; Óscar Leonardo Salas, estudiante de la Distrital en Bogotá; Guillermo Pavi, indígena; Miguel Ángel Barbosa, estudiante;  y Luis Orlando Saiz, constructor, son sólo algunos de los nombres dentro de la lista.

Foto: Facebook

Foto: Facebook

Las redes sociales y los medios han sido las ventanas a través de las que eso se va visto. Hay vídeos y fotos de todo, algunas no dejan lugar a dudas: se les ve (a los policías) golpeando indiscriminadamente a la gente; se les ve lanzando los gases a quema ropa; se les ve rompiendo vidrios; se les ve atacando civiles.  Y por eso, insistentemente se ha pedido que se disuelva el Esmad.

Pese a que la existencia del Esmad ha estado en el debate público, incluso en el senado, el cuerpo de policía sigue existiendo.El representante a la Cámara del Polo Democrático, Alirio Uribe,propuso en junio de 2016 acabar con este cuerpo de policía. “Por cientos de atropellos que nosotros hemos documentado sobre le Esmad, nosotros hemos solicitado que se cierre el Esmad (…). Hemos hecho proposiciones para que se regule y se limite el uso de la fuerza tanto de las armas letales como de las no letales”, indicó Uribe sobre su propuesta.

Luis Carlos Villegas, ministro de defensa es uno de los que defiende su permanencia.

“Es una fuerza que creo va a tener un gran papel, haciendo las mejorías del caso, buscando las mejores prácticas internacionales, (…) ir a lo multilateral, ir al estado del arte de cómo ayudar a respetar los derechos de los demás sin ejercer abusos. El proceso de paz firmado y el posconflicto iniciando nos va a proponer, señores generales, un gran reto y es cómo hacer que quienes vienen de la violencia a la protesta social, sientan que la violencia terminó y que la protesta se puede hacer pacífica y tranquilamente, y vamos a tener presencia del Esmad, ya no solo en los puntos urbanos sino en los puntos claves del territorio del posconflicto”, dijo.

La policía insiste en que se siguen “protocolos internacionales” para que no haya ecxesos por parte de las mujeres y hombres que forman el Esmad. Se sabe, por ellos mismos, que el entrenamiento para eso es riguroso y exigente, y que exige de quien lo asuma, actitudes físicas y psicológicas que no tiene cualquiera.

No es una tarea fácil. En esa medida, estigmatizar a una institución completa por el descuido, los errores o el abuso de unos, no sería lo correcto. Como en todas partes hay policías malos y policías buenos. El Esmad no podría ser ajeno a esa lógica y  detrás de ese uniforme negro, aterrador, rudo, también hay un ser humano.