Germán Bahamón y su reto al frente de la Caja de Vivienda Popular

Germán Bahamón y su reto al frente de la Caja de Vivienda Popular

31 de Diciembre del 2016

Por: Adriana Bernal

Muchos bogotanos quizá no conozcan qué es la Caja de Vivienda Popular (CVP). Se trata de una de las entidades distritales más antiguas de la ciudad, con 74 años de existencia, y al mismo tiempo una de las menos visibles. Este año, Germán Bahamón asumió su dirección, y con pasos agigantados está convirtiendo esta institución en lo que debería ser, una entidad respetada y con muy buenos resultados.

En principio, la CVP nació con un propósito totalmente diferente a la que tiene en estos momentos. Surgió como una estrategia para dar créditos de vivienda a los ciudadanos, pero las malas administraciones generaron una deuda de 20.000 millones de pesos, de la cual todavía no se recupera.

Por eso, con el paso de los años fue cambiando su razón de ser. A la fecha, se encarga principalmente de cuatro aspectos fundamentales para lograr la ‘desmarginalización’ de las personas que se asentaron en la periferia de la ciudad: reasentamiento urbano de familias ubicadas en zonas de riesgo de inundación o derrumbes, titulación y legalización de predios, mejoramiento integral de barrios y mejoramiento de vivienda. Todo esto en hogares de estratos 1 y 2 ubicados en zonas periféricas, consideradas por mucho tiempo como invasión.

En diálogo con Adriana Bernal, presidenta de Kienyke.com, Germán Bahamón, Director de la Caja de Vivienda Popular, explicó la forma en cual se busca mejorar significativamente los resultados de  la administración anterior, al tiempo que se le devuelve el prestigio a esta institución cuya labor social es una de las más importantes e inspiradoras.

“No hay mejor política de salud pública que una buena política de vivienda. Según la OMS, si mejoramos las condiciones de habitabilidad, se mejoran notablemente temas problemas de salud. Por ejemplo, tienen cifras de una reducción de un tercio de la morbilidad infantil”, expresó Bahamón a Adriana Bernal.

Lograr hacer esto es una labor titánica. Según comenta Bahamón, la entidad se encontraba en un desorden administrativo y financiero grave cuando asumió la dirección. Pese a esto, el pasado primero de diciembre, durante la rendición de cuentas del 2016 que realizaron las instituciones del Distrito, la CPV fue de aquellas que recibió el total respaldo del Concejo de Bogotá.

“Todos los concejales que intervinieron en la Comisión de Hacienda, del Polo, Verdes, Mira, Cambio Radical, y los otros, pidieron más presupuesto para nuestra entidad”, asegura el director de la Caja.

Para Bahamón, los problemas que presentaba la Caja se debe a la manera en la que fue utilizada en el pasado con fines electorales: “Esta es una organización muy importante pero que había sido manejada desde un tema político, como si la hubiesen invisibilisado a propósito. Es muy fácil y atractivo para un político tradicional y clientelista, manejar una entidad como la Caja de Vivienda Popular. No hay nada mejor que dar un subsidio de vivienda o pavimentar una calle a un edil”.

La principal función de la presente administración es devolverle a la Caja de Vivienda Popular la credibilidad y mostrar resultados que hagan que la institución sea conocida por los bogotanos como una de las más importantes y con mejores resultados.

El objetivo es desmarginalizar a los ciudadanos que se asentaron en las afueras de la ciudad, por llegar de otras partes del país ya sea desmovilizados o buscando oportunidades. Para mejorar la calidad de vida de esta personas, la Caja encamina sus esfuerzos a cuatro pilares, cada uno igual de importante para los ciudadanos.

Reasentamiento humano

Muchas familias llegaron a Bogotá y construyeron sus casas en riberas de arroyos o zonas en las que existen riesgos de derrumbes. Esto es un problema para estos hogares, que pueden terminar damnificados por algún desastre natural.

“En la CVP buscamos evitar estos accidentes. No hay ninguna otra ciudad en Latinoamérica que tenga un programa de reasentamiento humano involuntario por riesgo sino por emergencia. En otros lugares sucede la emergencia y entonces sí reubican. En Bogotá lo que hacemos es identificar los riesgos y prevenimos”.

La reubicación de estas familias es una labor muy costosa. Significa corregir años de mala planeación y crecimiento urbano improvisado, en ocasiones orquestado por mafias de tierreros. Únicamente por identificar a una familia cuya casa esté en riesgo, se invierte 50 salarios mínimos, es decir, una inversión de 34 millones de pesos por familia. Con este dinero las personas pueden hacer cierre financiero para tener vivienda de interés prioritario, como las que  se están realizando en el proyecto de la Arboleda Santa Teresita.

En el cuatrienio anterior se realizaron cerca de mil reasentamientos, en el 2016, bajo la actual administración, ya se realizaron 1.476, superando en solo un año la meta anterior que se tenía en la entidad. Se espera que para el 2017 se completen tres mil familias reubicadas. Esta diferencia abismal se debe a problemas administrativos. Sobre este tema, Adriana Bernal le preguntó a Bahamón sobre lo que encontró al llegar a la CVP: “Encontramos cosas absurdas. Por ejemplo, se ejecutó el 84% del presupuesto para la administración, pero la meta se cumplió con el 31%. Cuando uno ve que la ejecución presupuestal es tan alta y la meta la cumplen al treinta por ciento, hay un desangre y una ineficiencia administrativa muy grande que está favoreciendo el asistencialismo”.

Además, hay familias que llevan nueve años en proceso de relocalización, y el promedio actual está en 4,6 años, lo que quiere decir que durante todo ese tiempo, el Distrito le pagó arriendo a 1560 familias en lugar de reubicarlas en un tiempo menor. “Por eso es que es tan bueno para votos”, indicó Germán Bahamón.

“La alcaldía pasada tenía un puente roto con el Ministerio de Vivienda. Eso hizo que el alcalde anterior quisiera, por así decirlo, suplantar la política de vivienda del ministerio, y le dijo a la CVP que construya”, aseguró el director de la CVP, que asegura que por esto se perdieron 900 de 1200 subsidios que MinVivienda le dio a la Caja.

Titulación de predios

El propósito de legalizar predios es que las personas sean dueñas de las casas en las que han vivido desde hace mucho tiempo, pero que legalmente no son propietarias. En este periodo se busca legalizar un total de 10.000 casas, duplicando la meta alcanzada por la administración anterior.

Muchos de las familias de estos barrios de invasión llegaron allí y compraron el terreno a grupos de tierreros: grupos delincuenciales que se apropian de la tierra y la venden a pesar de no tener títulos de propiedad de los mismos. En consecuencia, se hacían ricos a costa de la inocencia de estos ciudadanos, quienes viven con la angustia de ser desalojados, además del problema de ilegalidad que les impide tener acceso a servicios públicos.

“Son personas que han vivido 20 años con la incertidumbre de que alguien viene a sacarlos de sus casas, ya sea la policía o el anterior dueño del terreno. Entregarles este título de propiedad es entregarles patrimonio y cumplirles el sueño de vivienda propia”, comentó Germán Bahamón.

Para formalizar estas casas, primero se deben legalizar los barrios, labor que le corresponde a la Secretaría de Hábitat y a la Secretaría de Integración Social. Una vez este proceso se realiza, inicia la titulación de los predios allí ubicados.

Las familias reciben un patrimonio aproximado de 30 millones de pesos, entran a la economía formal, empiezan a pagar servicios públicos e impuestos, además de tener acceso a créditos y subsidios a los que no podían acceder antes por no tener casa propia.

Para el director de la Caja de Vivienda Popular “la única manera de lograr que esto llegue a feliz término es trabajando con otras instituciones. Por eso la CVP suscribió acuerdos de cooperación con la Superintendencia de Notariado y Registro, la Defensoría del Pueblo, y tiene conversaciones continuas con la rama judicial. Así estamos acelerando el paso en la regularización del territorio bogotano”.

El pasado 17 de diciembre se entregaron 65 títulos de propiedad en Ciudad Bolívar, completando así 1.000 títulos entregados en el 2016.

Mejoramiento integral de barrios y casas

A pesar de su labor poco reconocida, la Caja de Vivienda Popular es una de las entidades distritales más comprometidas con la construcción obras y vías. Se intervienen los barrios con el fin de de mejorar el entorno y la calidad de vida de los habitantes.

Para ello, la CVP crea espacios como parques de bolsillo, vías, corredores urbanos y vías. Con esto, la vida de las personas mejora significativamente. Casos como barrios construidos sin calles ni vías, casas en los cerros sin escaleras para facilitar el acceso, falta de acueducto y alcantarillado. La Caja, con ayuda de otras entidades con las que tiene convenio de cooperación, se encarga de atender estas problemáticas.

Para Germán Bahamón “esta esa parte más bonita de trabajar en la CPV es poder entrar a la casa de alguien y cambiarla. Ver sus caras es algo muy gratificante”.

Se trata de hogares con complicaciones de salubridad o apariencia. Muchos de ellos no tienen un buen tejado, baldosas, ventanas, son hechas con materiales rudimentarios, tienen letrinas, o muchas otras condiciones que se buscan mejorar.

Durante el anterior cuatrienio se entregaron 1.800 viviendas mejoradas. En solo 2016 se han entregado 1.000 y 700 están en obras. Además, se está caracterizando otras 15.000 hogares, de los cuales se elegirán 3.300, para completar 5.000 casas intervenidas exitosamente.