Aída Merlano: la fugitiva de su propio “infierno”

7 de octubre del 2019

La fuga de la excongresista del Partido Conservador dejó al INPEC en el ojo del huracán.

Aída Merlano: la fugitiva de su propio “infierno”

La descabellada pero espectacular fuga ocurrida el pasado 1 de octubre y protagonizada por la excongresista del Partido Conservador, Aída Merlano Rebolledo, quien fue condenada por la Corte Suprema de Justicia a 15 años de prisión por concierto para delinquir, delitos electores y tenencia ilegal de armas, sacudió el panorama nacional e internacional, volviendo a poner en el ojo del huracán al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), organismo público que es responsable de la ejecución de la pena y las medidas de seguridad interpuestas por las autoridades judiciales, así como también, del control y la atención básica de la totalidad de la población reclusa.

El exdirector del INPEC: General William Ernesto Ruíz Garzón

Este insuceso, hizo que la Ministra de Justicia y del Derecho, Margarita Leonor Cabello Blanco, pidiera la renuncia inmediata del director del INPEC, el General William Ernesto Ruíz Garzón, y de la directora de la cárcel El Buen Pastor, Diana Muñoz, junto con la subdirectora del penal, Katerin Lozano.

Algunas de las hipótesis que se plantean para averiguar el motivo de la fuga de la exsenadora, dicen que se escapó ante la imposibilidad de resistir el tiempo de la condena, pues una profunda crisis emocional le debilitaba las defensas psicológicas para afrontar el peso social de sus acciones y los años impuestos como pena, lo que al parecer la llevó en primera instancia a un intento de suicidio y luego a realizar su fuga.

Sin embargo, algunas personas que analizaron el contexto político alrededor del caso de Aída Merlano, sospechan que existen otros poderes a los cuales no les interesaría que ella destapé ante la justicia, la corrupción electoral en los departamentos del Magdalena, Atlántico y Bolívar.

Por el momento, el Presidente Iván Duque, dio la orden imperiosa de recapturar a esta prófuga de la justicia “a como diera lugar”. Incluso se ofrece una recompensa de 50 millones de pesos, por información de su paradero. Asimismo, su hija mayor, Karolyne Manzaneda, fue capturada por la Fiscalía General de la Nación, por el supuesto delito de favorecimiento de fuga de presos con utilización de menor de edad, al igual que el odontólogo Javier Guillermo Celis, quien se entregó a las autoridades y está siendo investigado por el ente acusador.

Hace algunos años, por encargo del inolvidable y excelente periodista y gran amigo Edgar Artunduaga (Q.E.P.D.), realicé una investigación periodística titulada: “Desde el infierno de la cárcel Modelo de Bogotá”, publicada en ese entonces por la Casa de contenido digital KienyKe, y que hoy ante la coyuntura de la fuga de la excongresista Aída Merlano, nos demuestra que la crisis carcelaria y de justicia en el país, al parecer “en nada o muy poco ha mejorado”.

Por eso, he querido compartir nuevamente con ustedes, aquella crónica en donde entrevisté a uno de los reclusos confinados en la cárcel La Modelo de Bogotá, con el pseudónimo de “José Pinto”, y quien actualmente ya goza de su libertad, al pagar la deuda con la sociedad por sus delitos cometidos.

Cortesía Armando Martí

Desde el infierno en la cárcel Modelo de Bogotá.

Un preso habla de las orgías, el tráfico de mujeres, droga, celulares, ropa, comida y las epidemias que se contagian en una tasa de hacinamiento del 158 por ciento.

José Pinto es un interno que purga una condena de cuarenta meses en la Cárcel Modelo de Bogotá por narcotráfico. “Me encontraron dos kilos de cocaína”, acepta. Ya he purgado 27 meses y quince días. Esta próximo a salir en libertad condicional, pero antes quiso dejar su testimonio sobre el infierno que se vive en las cárceles de Colombia.

Armando Martí: José ¿por qué llegó usted a la cárcel La Modelo de Bogotá?

“José Pinto”: Fui condenado a 40 meses de prisión por narcotráfico, es decir, por ser una “mula”. Me encontraron dos kilos de cocaína, que pensaba llevar a Europa y me “cogieron” en el aeropuerto internacional El Dorado. Ya he purgado 27 meses y 15 días. Nunca debí haber recibido esos 25 mil euros.

A.M: Descríbanos ¿cómo es un día en el Patio 5 donde se encuentra recluido?

J.P: Alrededor de las 4:30 AM, tenemos de 3 a 5 minutos para bañarnos. El agua es helada y a veces la temperatura ambiente es de -2 grados centígrados, sobre todo en el último mes, que han aparecido unos vientos helados. En algunas ocasiones, ciertos compañeros se hacen los “locos” y no se bañan. Cuando los descubren, les dan “palo” y les echan agua en el patio, para que su ropa se seque en el cuerpo durante el día.

A.M: ¿Cuál es la alimentación que les dan a diario?

J.P: El menú casi nunca cambia, es de lo peor y la comida tiene alcanfor, para evitar los deseos sexuales y las erecciones. Por ejemplo, al desayuno entre las 5:00 y 6:00 AM nos dan un pan pequeño, con un pedazo de mortadela y café con leche. De vez en cuando, varían ofreciéndonos chocolate y huevo.

Entre las 9:30 y 10:30 AM, es la hora del almuerzo, que es un arroz al vapor hecho en unas calderas, con papa, carne y jugo. Posteriormente entre las 2:30 y 3:30 PM, es el momento de la comida, a veces varían la carne por un pedazo de pollo grasoso y tieso, con papa, arroz y el mismo jugo que sabe a remedio. A las 5:00 PM, nos meten a los pasillos, encerrándonos hasta las 4:30 AM del siguiente día.

A.M: ¿Qué opina sobre el hacinamiento de la cárcel La Modelo de Bogotá?

J.P: Esto es un verdadero infierno, aquí no existe ni el purgatorio. Somos miles de personas que habitamos en el techo, los baños o en cualquier hueco para poder dormir, casi tan apretados como en el Transmilenio de Bogotá. Pero lo más “berraco” es la falta de espacio y atención médica.

Cortesía Armando Martí

A.M: ¿Cuáles han sido las consecuencias de ese hacinamiento en la salud de ustedes los internos?

J.P: Esta situación ha producido una serie de virosis, enfermedades respiratorias y estomacales. Por esta razón, vivimos tan nerviosos y desconfiando de todos, para no contagiarnos. El servicio médico es pésimo, no se asigna casi ninguna cita y toca auto recetarse, consiguiendo el medicamento en el mercado negro. Todo esto, nos produce mucha ansiedad y frustración.

A.M: José ¿usted duerme en los pasillos o en las celdas?

J.P: Afortunadamente yo duermo en una celda, sobre una plancha media, pero como aquí todo es plata, me tocó comprarla.

A.M: ¿Cuánto pagó por dormir en una celda con plancha propia?

J.P: Me costó 2 millones 500 mil pesos y cada seis meses debo pagar un “impuesto” para conservarla. En la celda duermo con dos personas más, una en la plancha de arriba y otra en la plancha del hueco. Ellos pagaron 700 mil pesos por la plancha alta y 400 mil pesos, por la plancha baja.

A.M: ¿Por qué la diferencia de precios según la ubicación de la plancha?

J.P: Por los beneficios que se pueden recibir. Por ejemplo, yo duermo en la plancha media, ahí puedo recibir visitas y estar sexualmente con mi amiga o novia, sin que nadie nos moleste. Mis otros compañeros de la plancha alta y baja, no lo pueden hacer, pero con la nueva modalidad de Pico y Placa, para las visitas femeninas de los sábados, domingos y festivos, me tocará alquilársela a ellos en 50 mil o 100 mil pesos, cuando mi pareja no pueda venir a visitarme.

A.M: ¿Quién vende y cobra el mantenimiento de las celdas a los presos?

J.P: Existe un jefe por pasillo al que llamamos: “El Pluma” o “Pasillero”, él se encarga de facilitar y vender las celdas. Yo he sabido de algunos casos, donde han cobrado por celda entre 3 a 4 millones de pesos.

A.M: ¿A quiénes llaman ustedes “Pasillero”?

J.P: Es una especie de cacique, que lleva mucho tiempo en el negocio de la droga o la delincuencia común, y conoce el funcionamiento interno del patio. Además, es un “avión” que se las sabe todas. Aunque ellos son diferentes al líder del patio al que llamamos “pluma”, y quien manda a los 16 “pasilleros” de esta zona.

A.M: ¿De dónde sacan los recursos económicos para mantener sus privilegios en el Patio 5?

J.P: Aquí dentro es como un centro comercial, donde encuentra celulares, droga, marihuana, botellas de trago, víveres, enlatados, relojes, ropa, y zapatos. A veces, nos fían cualquiera de estos productos, y tenemos que pagarlos los días domingo, después de las visitas.

Por ejemplo, un celular vale entre 150 mil pesos y 1 millón de pesos, con el cual usted puede chatear con otra persona de afuera. Los minutos valen 600 pesos, y hay cabinas asignadas donde podemos llamar. Sobre las 5:00 PM, empiezan a recoger las deudas y los intereses, de esa forma consiguen los recursos los “jefes” del patio. También se paga por persona un impuesto por aseo, de tres mil pesos.

A.M: ¿Cómo circula el dinero en el Patio 5, a pesar de las prohibiciones y restricciones que existen?

J.P: Todo se consigna a través de bancos hasta llegar al “almacén” del patio, el cual es manejado por los guardias del INPEC. Los montos van desde 50 mil pesos a varios millones de pesos, y quien más dinero reciba en la consignación es el “duro” del patio, porque puede sacar bolsas de pan, enlatados, leche, entre otras cosas, y así revenderlo, fiarlo o subirle el precio. La “transa” siempre es en billetes pequeños, de mil, dos mil y cinco mil pesos, pero se mueven millones de millones al mes.

Cortesía Armando Martí

A.M: ¿Qué otra clase de negocios se mueven en la cárcel?

J.P: Comida a la carta. Por ejemplo si yo quiero una mojarra, sobrebarriga o lomito, lo puedo encargar con un costo entre 15 mil a 30 mil pesos. Un pollo con Coca-Cola vale 30 mil pesos, pero lo que más nos gusta a los presos, es el sazón de la familia, por eso muchos compañeros encargan comida como: tamales, ajiaco, arroz con pollo, para revenderlos posteriormente. Otro buen negocio es el de las “prepagos” o “numeritos”.

A.M: ¿Eso quiere decir qué en la cárcel La Modelo de Bogotá hay prostitución?

J.P: Sí, a las putas se les llama: “las pesas”, es decir, las mujeres que traen de las calles. Aquí los negociadores las inscriben, y las dejan entrar al patio para que presten sus servicios. La más fea cobra 50 mil pesos y la más bonita hasta 500 mil pesos.

El alquiler de la celda para cada polvo es de 100 mil pesos por dos horas, y hay compañeros que en ocasiones entran hasta 2 o 3 mujeres, costándoles aproximadamente 3 millones de pesos. Algunas veces cuando no tenemos plata, nos da rabia de esos “duros” que sí las pueden pagar, pero nos entretenemos escuchando lo que hacen en esas “fiestas”.

A.M: ¿Cómo logran calmar sus impulsos sexuales cuando están solos?

J.P: Dentro del pasillo podemos ver películas porno, las alquilamos y las proyectan. Una buena “pajita” nos relaja el cuerpo y calma los nervios. La última película porno, que pude ver me dejó muy “caliente” y me alcanzó para satisfacer mi visita femenina de domingo, y me sobró para autosatisfacerme después.

A.M: José ¿qué es lo que más lo ha marcado de su estadía estos meses en la cárcel La Modelo de Bogotá?

J.P: Hace unos meses, hubo un muchacho de unos 32 años que fue condenado a 15 años de prisión, y llevaba aquí varios meses. Cuando supo la noticia, se ahorcó. Yo lo vi en la mañana con los ojos desorbitados y la lengua afuera botando babaza. No me pude contener y me desmayé de la impresión.

A.M: ¿Qué es lo primero que usted piensa hacer cuando salga de la cárcel?

J.P: Ir al restaurante de comida rápida El Corral, y pedir una gigantesca hamburguesa a la parrilla, con una malteada doble de frutos rojos, anillos de cebolla y papas fritas. Después de eso voy a confesarme a la iglesia de Santa Marta, luego me voy a la terminal de transporte, tomo un bus que me lleve a mi tierra, y abrazo a mi mamita por una hora. También voy a estar con mis dos hijos y voy a ver con ellos televisión.

Empezaré desde cero y trabajando volveré a recuperarme. Jamás, lo juro por Dios que me escucha, volveré a buscar el dinero fácil en el narcotráfico. Le pido al Divino Niño Jesús del 20 de Julio y a la Virgencita de las Mercedes, que no me dejen regresar a este infernal lugar llamado: la cárcel La Modelo de Bogotá.

La libertad es mas interior que exterior

Cortesía Armando Martí

El bien más preciado para el ser humano es su libertad. Por eso me sorprende, la facilidad con que personas como la excongresista Aída Merlano eligen desde la ambición de poder o la necesidad de aprobación, cambiar su tranquilidad interior por un dramático “infierno personal”, en donde la oportunidad de rehacer su vida se está diluyendo, pues al no reconocer estos delitos, las posibilidades y oportunidades de rendición seguirán bloqueadas.

Esta culpa íntima se podría aliviar ayudando a las autoridades judiciales y a los investigadores del caso, a descubrir la corrupción que está sucediendo en muchos sectores del país. La fuga que hoy nos tiene sorprendidos e impactados a los colombianos, seguramente es un escape que no fue planeado sólo por ella, quizá también por muchos otros oscuros personajes.

Cuando no hemos resuelto estas vitales preguntas: ¿quién soy yo? Y ¿qué es lo que en realidad quiero? Construimos cárceles emocionales cuyos barrotes son el fracaso, la tristeza y la frustración. Si estamos presos por dentro, no será posible generar el entusiasmo y la energía necesaria, para superar los problemas de la vida diaria.

Nuestra mente estimulada por la frenética vida moderna, se vuelve obsesiva y adicta al consumo material y emocional, crea temibles carceleros que se alimentan de nuestras propias manipulaciones y dependencias afectivas. Por eso, la falta de autoestima se disfraza con máscaras de orgullo y soberbia, lo que neutraliza y también anula la necesidad de amar y ser amados.

La resocialización de los presos, tiene por objeto el enmendar los errores que los llevaron a perder su libertad, pero si no se acepta con humildad y entereza dichas decisiones, la justificación, la racionalización y la negación, seguirán impidiendo su libertad interior y por ende, su libertad exterior.

Esta bien que se hagan acuerdos con la Fiscalía General de la Nación para delatar a los verdaderos autores intelectuales de las organizaciones crimínales, sin embargo, la pregunta para esta fugitiva de la ley sería: ¿durante todos estos años nunca se dio cuenta que era usted quien elegía día a día su destino inexorable hacia la pérdida de la esperanza y la libertad? Y ¿aquellos que le prometían solucionarle de forma fácil sus problemas, en realidad eran ellos mismos quienes estaban agravando la situación?

¿No le parece exsenadora Merlano que ya es hora de hacer un pare definitivo en su vida y regresar a su sitio de reclusión para asumir las consecuencias agravantes de su fuga? ¿No cree que desde el espíritu y la fuerza de voluntad todos podemos aprender a perdonar y también ser dignos del perdón social y personal, para lograr una mejor vida, sencilla, plena de serenidad y sosiego mental dejando de huir de sí misma y de la propia ley?

Reflexiones finales

Cortesía Armando Martí

Invito a la excongresista Aída Merlano y a los lectores de este artículo, a que juntos reflexionemos a partir de la premisa: “cuando las cosas son claras, son doblemente mejor”, pues en la vida es preferible el dolor de “ver” al sufrimiento de no querer hacerlo.

Si no logro conciliar las frustraciones interiores, al no haber podido cumplir algunos de mis sueños, seguiré siendo esclavo emocional del ego, ya que al resistirme a las pruebas que el destino tiene para corregir mis defectos de carácter, no encontraré en mi vida la humildad, que es la verdadera maestra que me devuelve la libertad. ¿Cuál es el precio que he tenido que pagar con mi propia calidad de vida, al decir sí cuando en realidad quería decir no?

El destino no lo determina la buena o la mala suerte, tampoco los descifran los rituales mágicos o el karma, solamente nuestras decisiones influyen en el futuro. En estos días he meditado y de forma optimista, le he enviado pensamientos de sensatez y sobriedad a la actual fugitiva Aída Merlano, para que ojalá se entregue con valentía a las autoridades y aproveche esta oportunidad de aprender a estar sola, con el fin de que pueda resolver y sanar tantos traumas personales y con fuerza decir: ¡Basta del drama, de la manipulación de las personas superficiales, egoicas y falsas! Quienes sin duda afectaron tan negativamente su existencia.

Recuerde exsenadora, que todos somos dueños de nuestra historia, que está escrita en el libro de la vida, y por eso en cualquier momento podemos reescribirla e incluso cambiar su final. Nunca es tarde para comenzar de nuevo. En este instante se viene a mi mente, la inmortal frase del psiquiatra judío alemán Viktor E. Frankl creador de la Logoterapia y sobreviviente a los más crueles y aterradores campos de contracción nazis en Auschwitz: ¡Sí a la vida … A pesar de todo!

Por: Armando Martí

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