Al paso de Duván Arizala

31 de mayo del 2019

Del Pacífico para el mundo.

Al paso de Duván Arizala

Como el Océano que asoma embravecido a las orillas del Pacífico colombiano, Duván Arizala demuestra todos los días que el talento solo no basta. Se necesitan constancia y pasión para llegar tan alto como él. Como dijo Robert Collier: “El éxito es la suma de pequeños esfuerzos repetidos día tras día”.

Con 26 años, ha bailado frente a 22 jefes de estado, protagonizó una película y en la actualidad es la imagen de la Bienal Internacional de Danza de Cali.

“Mi infancia la recuerdo en pantaloneta, descalzo, sin camisa, con una llanta en la mano y un palito dándole vueltas”, una época de no olvidar agrega Arizala.

Entre Nariño y el Valle del Cauca

Duván Arizala Valencia Instagram, cortesía: @reymon.yonowk

A los ocho años se escapó de casa para huir del castigo que sus tías, con quienes vivía, le podrían dar golpes por una serie de travesuras irremediables durante una semana seguida. Porque como afirma, siempre ha sido bien “caspa”(para referirse a travieso).

“El mismo lunes hice mi plan, lo pensé. Empaqué todo en una bolsa de basura y tiré las cosas por la ventana. Me fui a vivir a la calle y la gente me daba plata. Tenía pensando dormir en le techo de una casa que tenía mi papá, y así fue.”

Al cabo de varios días viviendo en casa de un tío que lo encontró, una mañana temprano sus tías, junto con la policía, tocaron a la puerta, lo daban por secuestrado.

Con decisión el pequeño Duván les dijo que todo estaba bien y él se iba a vivir con su mamá en Salahonda en Nariño.

Nada fue como lo imaginó. Al llegar encontró que ya no era hijo único. Su madre tenía una nueva familia, a la que él no se acopló.

Cuenta que viviendo allí, a los nueve años pensó en suicidarse, o pegarse un tiro en la pierna, porque creía que con esto iba a conseguir por parte de su madre la atención mínima que requería un niño de su edad.

No puedo entrar a justificarme siempre. Yo soy la persona que se encarga de construir lo que quiere.

Tiempo después regresó a Cali donde estaba la familia de su papá: el señor Silvino Alberto Arizala. Un hombre al que agradece todos los días por haberlo formado .

“Mi papá vende frutas en una carrera por toda la ciudad. Al principio yo lo acompañaba y ya luego el me enseñó a trabajar”.

Para Duván, más que su padre, el señor Silvino se ha convertido en un motor de vida. El bailarín afirma que son el amor y la gratitud que siente por él, los que lo mantuvieron alejado de los vicios y la delincuencia en su adolescencia.

La oportunidad hace al artista

Un día cualquiera, cuando tenía como 15 años, estábamos ponchados en una esquina con los amigos y uno de ellos sugirió que fuéramos a la casa juvenil porque allá bailaban. Yo llegué buscando salsa, no había y terminé enamorado del Hip Hop.

Nicolás su primo, a quien conoció en la casa juvenil y sólo se llevan un año de diferencia, Duván es mayor. Es a quien le debe las ganas de bailar, dice.

“Cuando yo lo vi dije: este man baila como la película de Ritmo Salvaje”, afirma con orgullo. “Esto quizá no lo sabe pero, en mi mente siempre estaba pasarlo. Porque desde que lo vi bailar me asombré y quedé enamorado de su trabajo”. Continúa Arizala, sin dudar un solo momento que su referente número uno en el mundo de la danza es él.

Para él y sus amigos bailar en la casa juvenil del barrio Comuneros I era una razón para salir con niñas y ganar reputación.”Sí vos bailás muy bien, las nenas te caen”.

Con su grupo se presentaban en colegios a lo largo de la ciudad y lo empezaron a conocer poco a poco, hoy ya son aproximadamente 10 años bailando.

En 2013 a Duván le cambió la vida: “Resulta que embarazo a la madre de mi hijo y necesito conseguir dinero”. Dejó a un lado la danza y bajo la orientación se su padre empezó a trabajar en los semáforos vendiendo dulces y pasabocas.

Recuerda que en sus ratos libres ensayaba coreografías solo en su casa.  Duván sabe que su hijo le cambió la vida, pero también está seguro que sí el cumple sus sueños será un modelo a seguir para su primogénito y tocayo.

Semáforos, construcción y baile

De los semáforos pasó a la construcción, en un proyecto vial,  adoquinando las calles del Barrio Mojica en la ciudad de Cali. Sin embargo para él la danza siempre estuvo presente.

“En vez de pasármela trabajando lo que hacía era bailar todo el tiempo”, tanto que estuvieron a punto de sacarlo.

El histrionismo que siempre lo ha caracterizado hizo que su trabajo en ese proyecto tomara otro rumbo. Se convirtió en vocero del proyecto en conferencias y eventos con el alcalde de entonces, Rodrigo Guerrero.

El 29 de noviembre de 2014, en un evento de caridad en la ciudad de Cali, Duván conoció a quien se ha convertido en un “ángel” para su vida.

Se trata de la diseñadora Carolina Mejía, quien lo llevó como uno de sus modelos en la pasarela de Bogotá Fashion Week en octubre de 2015.

De la desilusión a la dicha

Ese mismo año se abrió una convocatoria nacional para ser parte de Recital Colombia. Un grupo de 12 bailarines de danza urbana, una iniciativa apoyada por el Ministerio de Cultura y la Bienal internacional de Danza de Cali.

Arizala se presentó. Al cabo de unos meses se publicó la lista de convocados por el coreógrafo francés Mourad Merzouki, no había quedado.

“Veo doce fotos y ninguna era la mía. Me parto a llorar y tenía una amiga que me estaba apoyando, Dios siempre ha puesto ángeles en mi camino”.

Tal como lo cuenta pasó de la negación a la aceptación y de ahí a la decisión. Luego de dos meses al llegar a casa se encuentra con una sorpresa en su correo electrónico:

“El coreógrafo Mourad Merzouki te ha seleccionado para que seas parte del equipo recital Colombia”.

Cortesía de Min Cultura, foto de Juan David Padilla Vega

No había quedado de 12 pero sí de 13. Alguien dijo que no y ahí estaba él, frente una de las grandes oportunidades de su vida. Cuenta que con este proyecto empezó a salir del país, fue ponente en espacios culturales con personajes como Jorge Drexler y Jaime Abello.

Pistas, pasarelas y sets

Somos Calentura

En la pasarela de Bogotá Fashion Week, el 9 de octubre de 2015 apareció otro ángel. La modelo Juliana Robledo, esposa de Diego Vivianco, quien se encontraba escribiendo la película ‘Somos Calentura’.

Hace casi tres años, en junio de 2016 Duván presentó casting para participar en le filme como bailarín. El equipo vio su talento y terminó interpretando a Harvey, el protagonista.

Encarna a un personaje que hace todo por su familia, como él.

Hoy Duván se describe como una persona resiliente, llena de poder y esperanza y sin dudarlo siempre vivirá la vida a su paso.

“Yo no escogí bailar, esto fue una oportunidad de oro que Dios me presentó para salir de todo lo que vivía diariamente.”

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