La lucha de Alba Reyes, madre de Sergio Urrego

La lucha de Alba Reyes, madre de Sergio Urrego

4 de agosto del 2018

Una mirada profunda con una sonrisa que se eleva con cada mínimo detalle, basta para sentir la presencia de Alba Lucía Reyes. Amante del arte, publicista de profesión y activista por los derechos de la comunidad LGBTI. Sin embargo, lo que más la hace sentir orgullosa es ser la madre de Sergio David Urrego Reyes, uno de los rostros más visibles de la lucha antidiscriminación en Colombia.

Alba Reyes creció en compañía de su madre, su niñez fue tranquila. Al terminar su etapa de colegio inició a estudiar publicidad, mundo donde construyó su vida profesional. Tiempo después realizó una especialización en mercadeo.

Alba Reyes /Cortesía Fundación Sergio Urrego

El 25 de noviembre de 1997 tuvo a su primer y único hijo a quien amaría incondicionalmente

Sergio creció rodeado del amor de su madre y abuela, una familia pequeña que le inculcó lo principal para formar al gran ser humano que resultó ser: respetar las diferencias de las personas y comprender que su libertad de expresión era esencial.

Además de estos principios básicos que aprendió en casa, Sergio, con los años, se dejó cautivar por el arte de la literatura que lo ayudó a expresar lo que que pasaba por su mente. Pero como si fuera parte de una fatalidad prevista, esos mismos pensamientos serían los barrotes que lo encerrarían en un silencio cómplice que al final le ganaría la batalla.

Más allá de “la infinita nada”

Arrastrando un intenso sentimiento de soledad que parecía atravesar su ser, Sergio Urrego de 16 años, tomó una decisión. El beso que un día se dio con un compañero de colegio, la demanda que recibió por acoso sexual a causa de este acto inocente, la falta de profesionalismo de su plantel educativo, el cuestionamiento de por qué no podía vivir libremente su sexualidad, fueron sólo algunas de las razones que lo llevaron al limite donde la muerte parecía ser mejor que su sufrimiento terrenal.

La noche del 4 de agosto de 2014, Sergio llegó al Centro Comercial Titán Plaza. Caminó agobiado entre cientos de personas, subió a la terraza y se lanzó al vacío. Alba, al llegar a su apartamento, encontró las cartas que él escribió antes de irse. Fueron varios los escritos, en uno de ellos manifestó:

“Me lamento de no haber leído tantos libros como hubiese deseado, de no haber escuchado tanta música como otros y otras, de no haber observado tantas pinturas, fotografías, dibujos, ilustraciones y trazos como hubiese querido, pero supongo que ya puedo observar a la infinita nada”.

La infinita nada. Infinita y profunda como el dolor que vivió Alba tras perder a su único hijo, su gran tesoro, su amor eterno, su fiel amigo. Él le dejó sus letras para que fueran apreciadas, una historia única que ocasionó el revuelo de todo un país y un legado que hoy, sigue latiendo con fuerza.

Amor de madre inigualable / Cortesía Fundación Sergio Urrego

La madre activista de la comunidad LGBTI

Alba Reyes contó a KienyKe.com la historia de cómo pasó de ser una madre envuelta en líos judiciales tras el suicidio de su hijo, a una activista por los derechos de la comunidad LGBTI liderando desde el año 2015 la Fundación Sergio Urrego. Obra social que ha venido trabajando en la transformación cultural de estereotipos y conductas estigmatizantes y discriminatorias en el ambiente escolar.

Empezó narrando como fue ese primer año de líos judiciales con el colegio Gimnasio Castillo Campestre, donde estudió Sergio, el asedio que vivió por parte de los medios de comunicación y su lucha por limpiar el nombre de su hijo tras comentarios malintencionados que rodearon este desafortunado caso.

Sobreponerse al dolor que dejó la partida de Sergio parecía un camino poco probable para esta mujer, pero con una fortaleza descomunal y gracias a la carta que le dejó sintió que tenía una gran responsabilidad. La muerte de su hijo no sería en vano, allí había un legado para que otros adolescentes que podrían estar viviendo esta situación no llegaran al mismo desenlace.

“Esta causa ahora es mi motor de vida”.

Alba está consciente que esta lucha que emprendió tras la muerte de Sergio no es solo de ella, pertenece a todos aquellos que creen en el respeto hacia el libre desarrollo de la sexualidad y que con labor social impactan en la cultura colombiana dejando a un lado la discriminación. Gracias a ello, están salvando vidas de niños y jóvenes que reprimen su realidad.

Alba Reyes, activista LGBTI / Cortesía Fundación Sergio Urrego

En estos años de arduo trabajo, Reyes ha logrado evidenciar el atraso social que existe en Colombia respecto a temas LGBTI. Tabús que terminan alimentado la ignorancia y generando un daño colosal en algunos jóvenes, que en el peor de los casos llegan a quedar sin hogar luego que sus familias descubren que su orientación sexual es diferente.

“Todos los días me levantó para seguir y pensar que siempre que se hace algo, por pequeño que sea, tiene un impacto social maravilloso”

Frente a la relación que ha tenido con otras instituciones educativas, Alba afirmó que ha sido complicado acceder a estos espacios académicos, ya que las marchas tras el fallecimiento de Sergio y todo lo que rodeo este caso, generó mensajes de odio que han cerrado el diálogo entre la fundación y diferentes instituciones.

Hace pocos meses, esta mujer se retiró de su trabajo como publicista y enfocó todo su tiempo en el manejo de su fundación.

La Fundación Sergio Urrego busca contribuir a la prevención del suicidio por discriminación y también brindar asesoría psicológica y jurídica a personas que han sido víctimas de exclusión.

Una de las cosas que más lamenta es no haber podido acompañar a Sergio en su proceso para aceptarse sin etiquetas. Por ese motivo considera que actualmente está siendo llamada a ser el apoyo de otros casos como el de su hijo, que se encuentran en un anonimato desolador. Ella asegura hay que ser fuertes.

“Nadie debería tener una etiqueta porque todos somos iguales. Tú no te presentas diciendo: Hola, soy heterosexual”.

Al recordar a su hijo, dejó caer un par de lágrimas, su voz empezó a temblar, su mirada que parecía inquebrantable dejó visible a una madre que por cuatro años no ha olvidado el último beso y abrazo que le dio a Sergio; lo último que pudo decirle y el amor que le brindó con fuerza inimaginable.

“Él es lo más adorado de mi mundo, es todo mi amor. Un amor eterno de mamá”.

Nunca pensó en llegar a ser una fuerte vocera en este tipo de iniciativas, tampoco ser un activista y figura reconocida en la lucha de la comunidad LGBTI en Colombia. Jamás dejará de recordar a su hijo, eso es claro, este será un luto eterno que se mezcla con celebrar la vida de todos aquellos que lograran aceptarse a sí mismos gracias a su lucha.

Alba Reyes amará eternamente a su hijo, al siempre recordado, Sergio Urrego.

Para conocer más sobre la fundación y el trabajo que realiza ingrese a fundacionsergiourrego.org