El señor de los datos

24 de noviembre del 2017

César Caballero, director de Cifras y Conceptos, cuenta por qué es feliz

El señor de los datos

Él es afortunado porque encontró el lugar del mundo en el que puede ser feliz. Cuando se despierta le dan ganas de ir a la oficina. Le apasiona la posibilidad de que cada día de su vida trae retos y proyectos nuevos, diferentes. En los gestos de su cara, y en sus palabras también es posible ver que de veras es un hombre feliz.

César Caballero, un hombre robusto, bonachón y amable, dirige desde hace diez años Cifras y Conceptos, su propia empresa. “Nunca me imaginé que la empresa iba a ser lo que es hoy”. Pero antes de que pudiera llegar a ser eso que es hoy, César tuvo que trasegar un camino largo.

Empezó en 1990, cuando se graduó de Ciencias políticas de la Universidad de Los Andes; además tiene una especialización y una maestría. Por varios años se dedicó a enseñar y a trabajar en el sector público. Sin embargo, desde 2007, empezó a sentir que ese no era su espacio. “Para lograr transformaciones en la economía, el sector público no es el único lugar”, dijo.

Hay que tener presente. además, no solo la parte del trabajo, que es importante para la felicidad. Y en el caso de César, la razón de ser -del trabajo y la felicidad- son su esposa y su hijo.

Caer y levantarse

Para él, desde una empresa como Cifras y Conceptos, también es posible generar cambios porque se tiene un diálogo permanente con distintos espacios, y a la vez es posible influenciar para que haya esos cambios.

Cifras y Conceptos es una compañía que “produce análisis confiables e independientes basados en información, con el objetivo de ayudar a resolver los problemas de sus clientes. César Caballero hace encuestas, básicamente, pero va más allá, y mezcla lo cuantitativo con lo cualitativo. Por eso dice que le gusta que lo llamen “el señor de los datos”. Y sonríe cuando lo dice, porque una de sus películas favoritas, que ve una y mil veces sin cansarse es ‘El señor de los Anillos’.

Parte de la premisa fundamental de que cualquier argumento se debe sustentar en un dato. Y él es feliz dando esos datos. Parece una especie de biblioteca llena de información. Pero a la cosa también le pone literatura, poesía, arte y música. Es un lector voraz: 20 libros al año en su lista, al menos 5 de ellos en inglés. Le gusta mucho Haruki Murakami: acabó de terminar de leer ‘Tokio Blues’.

El mundo está lleno de información. Información que produce señales y ruido. Una firma como la de César tiene la importante tarea de encontrar esas señales y evitar el ruido. “Tenemos mucho ruido. Tener muchos datos no significa tener mucha información”.

Es el “señor de los datos”, pero hay algo más. Habla con soltura de la frustración que sintió por haber bajado de peso y luego vuelto a subir. Y también se jacta de su sentido del humor. Admite que se sabe algunos chistes, malos casi todos ellos, pero “de cada cien chistes malos sale uno bueno”. Y eso lo aplica como filosofía de vida: “uno tiene que intentar muchas cosas para que una le salga bien”.

Su firma participó en las encuestas del Plebiscito por la Paz. Él, como muchas otras encuestadoras, apuntaba a que iba a ganar el ‘Sí’. Lo que pasó después lo llevó a replantearse muchas cosas para “saber que lo que uno hace no es infalible; que lo que uno hace tiene limitaciones y que uno trata de hacer el mejor trabajo posible”. Con esa derrota le tocó hacer lo que le toca hacer a todos los colombianos: “me caí, me raspé la rodillas, y tuve que levantarme, limpiar las rodillas y seguir trabajando”. No tenía la opción de quedarse de rodillas porque de él depende su familia y los empleados de su empresa.

“En las campañas políticas el que gana es porque hizo una buena campaña. El que pierde es por culpa de los encuestadores. Y siempre pierde mucha gente. Por eso las campañas deben ser para cambiar las encuestas”.

Sabe que es un hombre de responsabilidades considerables. Más que nada trabaja para que su hijo viva en un país mejor que el que le tocó a él. Los datos son el instrumento. Si bien, tiene un compromiso con los clientes, su obligación real es con los datos. Rectificar si hace falta, corregir. Acercarse a la verdad tanto como sea posible”.

César Caballero es un hombre de pensamiento profundo. No sólo datos. Todo el tiempo trata de buscar la respuesta a tres preguntas que se ha hecho desde siempre: ¿Quién es? ¿De dónde viene? Y ¿para dónde va? Cada dato que recoge, cada día, cada momento con su familia, cada vez que piensa en el año sabático que necesita, es una forma de acercarse a responder esas tres cosas.

Es tan realista que por eso se la pasa soñando, porque “los sueños construyen realidades” -dice.

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