Humboldt, el explorador que lloró la palma de cera colombiana

5 de agosto del 2019

La Fundación Orquesta Sinfónica de Bogotá mostrará la vida del famoso científico.

Humboldt, el explorador que lloró la palma de cera colombiana

Alexander Von Humboldt (Berlín, 1769-1859) asegura en su obra ‘Cosmos, un esbozo de una descripción física del universo’ que, por su belleza, tres lugares en el mundo lo conmovieron hasta las lágrimas: las estepas del norte de Asia, la cumbre del pico Tenerife en Canarias, España, y el paisaje de la palma de cera en Cajamarca, Colombia, el cual bautizó con una preciosa descripción que encontró en la novela francesa ‘Pablo y Virginia’, de Bernardino de Saint-Pierre: «El bosque sobre el bosque».

Por esa razón, decidieron llamar ‘El bosque sobre el bosque, sobre las sombras de Humboldt’ a la producción musical que conmemora los 250 años del nacimiento del científico alemán Alexander Von Humboldt, producida por la Fundación Orquesta Sinfónica de Bogotá (FOSBO).

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“Fuimos a Cajamarca y nos dimos cuenta que la gran mayoría de fotografías que existen de la palma de cera no son del ecosistema original. Hay que subir mucho para encontrar un bosque húmedo y, sobre él, los penachos de cientos de palmas de cera”, asegura Adam Wojciech Zajac, productor y director ejecutivo de la obra musical que narrará la vida de Humboldt en versión sinfónica.

La obra no tiene una rigurosidad histórica, sino que pretende entender al personaje desde su concepción humana y dimensión personal. Esto permitió que los creadores de esta producción se dieran licencias artísticas para reimaginar la historia del que es considerado el padre de la geografía moderna universal. Por ejemplo, Bolívar y Humboldt se encontraron solo una vez, según registros históricos, pero en la obra crean diálogos con la correspondencia entre los dos.

Se escogió el formato de orquesta sinfónica y tendrá casi 60 artistas en escena entre actores, cantantes, músicos de orquesta, directores artísticos, diseñadores y artistas plásticos. No es una ópera como tal, sino una farsa operática porque tiene tintes dramáticos, humorísticos y trágicos al mismo tiempo: “esta es una producción musical con contenido satírico, acá todo el mundo debe tener la disposición de cuestionarse a sí mismo sobre lo que está sucediendo con su entorno”, asegura Wojciech.

Diversa, interdisciplinaria y ancestral

El tema principal de la obra es la diversidad: ambiental, ideológica, cultural y sexual, pues Humboldt era homosexual. “Fue el ícono de hablar de lo diverso, tanto en el cosmos como en la vida”, dice Wojciech.

Por eso también las seis escenas de la obra suceden en lugares muy diferentes: el volcán del Chimborazo (en Ecuador), París, Colombia, entre otros.

La FOSBO tuvo la idea de hacer una producción musical muy especial para el bicentenario de la independencia colombiana: “Pensamos en varios temas, como la figura del jaguar para los indígenas, o en la historia de Simón Bolívar”, afirma el director. Entre tantas ideas, y luego de la publicación de la biografía de Humboldt hecha por Andrea Wulf, el director descubrió la importancia del personaje para el país.

Sin embargo, la concepción y el proceso de trabajo de esta obra fue muy diferente a la de una pieza clásica. “Seguimos un proceso muy experimental y muy arriesgado para trabajar un arte tan exacto, como es la música sinfónica”, asegura Zbigniew Zajac, director musical del espectáculo. Se trabajaba en escena para modificar el texto y de ahí surgían las ideas musicales para integrarlas en conjunto con la dramaturgia.

Es una obra pensada desde la interdisciplinariedad, algo inédito en Colombia para este tipo de formato. De hecho, se ganó la beca de creación interdisciplinar de Idartes, pues participaron artistas y científicos de la mano, junto a un equipo de producción de Colombia, Alemania, China, Polonia, Inglaterra y Japón.

“Cumplimos la definición de «Obra Total» de Wagner, donde todas las partes tienen el mismo nivel de importancia, se integran y hacen que la obra se modifique porque todos los elementos están pensados al mismo tiempo”, asegura Wojciech.

Esto no significa que sea una obra difícil de entender: “Queríamos que fuera nueva, pero también cercana al público. No queríamos irnos a hacer algo sofisticado para un nicho, sino que cualquier persona pueda ir, disfrutar la obra, y que le produzca una reflexión sobre lo que somos como colombianos”, asegura Wojciech. Por ejemplo, integraron valores identitarios que no se habían usado en una pieza sinfónica, como melodías e instrumentos ancestrales luego de un intercambio cultural que tuvieron los productores con las mismas tribus indígenas con las que convivió Humboldt.

La música, inspirada en autores como Debussy, Mahler, Prokofiev, Stravinsky y Wagner, es la herramienta para mostrar la vigencia del pensamiento del científico alemán: “En la Fundación creemos que la música clásica no es solo para tocar repertorio del siglo XVI al siglo XX de los compositores, sino que esa música fue escrita para hablar de los problemas de sus respectivas épocas. Desde esa perspectiva nos preguntamos cómo desde la técnica sinfónica podemos abordar los problemas del siglo XXI”, asegura Zajac, quien también es el director de la FOSBO.

La importancia de Humboldt

Alexander von Humboldt fue un científico prolífico muy avanzado para su tiempo. En una carta de 1834 escribió que quería plasmar en una obra todo el universo material en una teoría en la que todo está conectado con todo. Esa fue la idea para escribir su monumental obra ‘Cosmos’, que tiene un valor más allá de los conocimientos científicos, pues trata temas tan vigentes como la universalidad del conocimiento, el respeto a las diferentes culturas, la libertad del hombre, los derechos humanos y la democracia.

Humboldt tuvo una relación muy estrecha con la música y las artes. Entre su círculo más cercano de amigos están Goethe, quien estuvo muy influenciado por la concepción holística de la naturaleza del científico, y Schiller, el poeta de la ‘Oda de la alegría’ en la que Beethoven se inspiró para su Novena Sinfonía. Además, el famoso compositor Felix Mendelssohn en su honor compuso la cantata humboldtiana con la que se abrió la afamada Conferencia de Berlín de 1884.

De 1799 a 1804 viajó por Latinoamérica. Hizo tres grandes expediciones, incluyendo el ascenso del volcán Chimborazo, con el propósito de descubrir cómo todas las fuerzas de la naturaleza están entrelazadas. Formuló la revolucionaria tesis que afirma que las acciones humanas pueden producir cambios climáticos, pues observó que la tala y la pesca excesiva destruyen los ecosistemas.

Era un defensor acérrimo de la grandeza latinoamericana; incluso se burlaba de Hegel al creer que los animales americanos eran más pequeños que los europeos. En México es considerado parte del movimiento de independencia y uno de los padres fundadores del país; en Cuba aún es venerado por su oposición a la esclavitud; y en Venezuela todavía lo recuerdan los campesinos del pueblo Chaima, donde se opuso a los métodos de opresión de la Iglesia Católica.

Humboldt fue el primero en ver el potencial del sur global. Es tal vez por esta razón que el afiche de esta producción está parado de cabeza: “Nosotros como países subdesarrollados siempre estamos mirando hacia arriba. Humboldt tuvo la maravillosa idea de mirarnos a nosotros con detenimiento. Ponerlo de cabeza es un homenaje a esa actitud que tuvo”, afirmó Pedro Ruiz, director de arte de la obra.

‘El bosque sobre el bosque: sobre las sombras de Humboldt’ se realiza en el marco del proyecto temático anual ‘Humboldt y las Américas’, una iniciativa del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania y el Goethe-Institut. Se presentará en dos únicas funciones el 8 de agosto en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, y el 17 de agosto en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.

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