La decisión que marcó a Alexandra Montoya

12 de noviembre del 2018

La periodista soñaba con ser madre y así fue.

Alexandra

Foto: Tatiana Coy/ Kienyke.com

Es conocida como la mujer de las mil voces, y así es, desde 1992 Alexandra Montoya llegó al programa La Luciernaga de Caracol Radio para conquistar los corazones de los colombianos con sus parodias. Pero en la exitosa carrera de la bogotana hacía falta un componente, ser madre. Tras no hallar una pareja estable que le llenara el corazón para ser el padre de su hijo y el reloj biológico corría, decidió ser mamá por inseminación artificial.

Esta opción llegó a través de una amiga de su hermana menor, quien también concibió su hijo a través de este método. Pero Alexandra se dio cuenta de que es un tema del que poco se habla a pesar de que se practica hace 40 años. Cuando hablaba con sus amigos o conocidos sobre esto le cambiaban la conversación.

Una infancia memorable

Con orgullo Alexandra menciona que creció en un barrio al sur de Bogotá, el Restrepo, un lugar conocido por el comercio de zapatos, y dice ‘mi’ barrio porque asegura que las personas que lo habitan son trabajadoras y pujantes a pesar de las adversidades. “Así llegue calzado de contrabando ellos siguen adelante sin importar las circunstancias”, menciona.

Ella es la segunda de tres hermanos, el mayor es un hombre. Pero asegura que por ser la del medio no fue la consentida, ya que este rol se le dan al primer hijo de la casa o al menor. Sin embargo, dice que esto le permitió ser independiente, tomar sus propias decisiones y ser lanzada frente a cosas que podían fracasar. Del colegio recuerda que no fue tan destacada, pero porque en su tiempo la educación era enfocada a las matemáticas.

“Hoy día sabemos que está la inteligencia espacial, musical y oral, creo que por ahí estaba más mi rango en el que me desarrollé como imitadora”, Alexandra Montoya.

Su niñez fue memorable, recuerda cuando salía a jugar con una caravana de 40 niños de su conjunto y se quedaban a jugar hasta las 9 de la noche sin problema alguno. Pero también menciona que en alguna de esas jugarretas se cortó una pierna, las mismas que hoy día se da el gusto de lucir.

Descubriendo talentos

Como lo mencionó Montoya no fue una estudiante destacada, perdió segundo y quinto de bachillerato pero con el pasar del tiempo se dio cuenta de que todo pasa por algo en la vida. Cuando perdió séptimo su mamá le dio una “muenda” pero cuando perdió décimo fue diferente. Ella se había ido a vivir con su papá, ya que sus padres se separaron, y en vez de recibir golpes, su papá la dejó resolver sus propios problemas.

De él recuerda que era un bohemio y en una ocasión decidió hacer una obra de teatro con sus amigos, por supuesto le dio un papel a Alexandra y era el de la empleada de servicio, al principio le dio mal genio, pero después entendió que era un papel importante, ella se apersonó en el papel y en ese momento sintió por primera vez el cariño de la gente.

Alexandra tuvo que buscar un cupo en un colegio y lo encontró, fue en el Silveria Espinosa de Rendón, casualmente muy cerca a los estudios de Caracol Radio, y su alfabetización la realizó en Inravisión, se topó con personas con las que más adelante se iba a volver a ver como con Hernán Pelaez o Guillermo Díaz Salamanca.

“Nada pasa en la vida por casualidad y Dios tiene los hilos perfectamente puestos cuando uno menos lo espera”, Alexandra Montoya.

Con el tiempo, y luego de que sus papás se separaran Alexandra descubrió su talento, el de imitar. Pero más allá de esto, Montoya descifra que la risa se convierte en un punto de tensión. “Cuando yo hacía reír y yo me reía de ellos me pareció que funcionaba, que era como un clic que se activó en mi vida”, explica.

Juan José

Alexandra se planteó la maternidad tarde, y conoció el caso de la amiga de su hermana, “le hice todas las preguntas que me hacen hoy en día a mi”, explica. Pero lo que en realidad lo que la empujó a tomar la decisión fue su madre, la mujer más importante en su vida. “¿Qué piensas de lo que hizo María?, le dijo su madre y Alexandra contestó: me parece una mujer berraca por no frenar su deseo de ser mamá. ¿Tú lo harías? le dijo su madre y seguido le dijo unas palabras premonitorias: “yo te apoyaría”.

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Aprendiendo él de mi y yo de él ????????????

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Esa conversación fue en el año 2000 y años más adelante Alexandra empieza a contemplar la idea. Salió con hombres que ya tenían hijos y no repetirían la etapa de paternidad, otros eran “jóvenes eternos, así que empecé a investigar sobre la inseminación, ya tenía la bendición de mi mamá cuál es el problema”, asegura Montoya.

Finalmente encontró al médico con el que sintió segura y comenzó el proceso. Como experiencia, Alexandra le dice a esas mujeres que aún no saben si quieren tener hijos o sí quieren pero no están seguras: “Solo ustedes deciden cómo, cuándo y con quién desean tener sus hijos, y esas presiones familiares, sociales, empresariales y físicas deben estar a un lado, es usted sola quien toma esa decisión”.

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