Alma Guillermoprieto: danza sobre las letras

3 de febrero del 2019

La autora vive en Bogotá y disfruta de un nuevo país

Alma Guillermoprieto: danza sobre las letras

La danza siempre ha estado ligada a la esencia de Alma Guillermoprieto, su profesión es bailarina y solo hasta los 29 años encontró en su interior la inspiración para escribir y recorrer un largo camino hasta llegar al punto en el que se encuentra hoy, en el que se reconoce como una apasionada por las dos formas de arte y de alguna manera así lo expresa en sus obras.

Así, de manera sencilla, como quien danza con las palabras, dialogó en el Hay Festival 2019, con quien ha sido su editora desde hace muchos años, Pilar Reyes, para hacer un recorrido interesante por su vida como bailarina, periodista y escritora de novelas, crónica y hasta de gastronomía.

Al hablar sobre su país dijo: “México se desmorona de manera espantosa desde hace 20 años. viviendo los horrores más impensables.” Su lugar de residencia fue desde la adolescencia Nueva York, pero ha vivido por largas temporadas en muchos países, atraída por las revoluciones, los conflictos y la pobreza especialmente en América Latina.

Divertida y sorprendida

Vive desde hace seis años en Bogotá y entre divertida y sorprendida comentó que vino al país movida por la esperanza de la paz y agregó: “quería vivir ese optimismo esa esperanza y el día antes de la votación hice una gran fiesta para celebra el SÍ que iba a darse.”

En medio de la carcajada general del auditorio del Teatro Adolfo Mejía ante el festejo anticipado y que terminó en el fracaso del SÍ, dijo que a pesar de todo no se desmotivó, a pesar de que fue una muy mala noticia.

“Eso fue tremendo, pero la idea general después de vivir acá de 1988 a 1992 en momentos muy difíciles, ví y sigo viendo que hay esperanza por la construcción de un país nuevo.”

Debemos vivir apasionados, la revolución es la gran pasión, la danza es la gran pasión, la revolución es la inmensa pasión, porque abarca todo, la posibilidad de hacer el bien, derrotar a un dictador, ser libre.

Su recuerdo sobre la guerra en Nicaragua lo revive como espectadora en una obra de teatro : “Había algo muy interesante con el vestuario de la revolución sandinista, como no había uniformes como era una insurrección popular, los chicos del frente norte, se ponían sombreros mexicanos, rosarios, una mantilla que habían sacado de un cajón de alguien y se iban a pelear como si la revolución fuera un acto teatral, la escenificación de una epopeya. La experiencia me preparo para entender todos esos mecanismos internos y emocionales y me permitió retratar eso”

Editores y traductores

Frente a Pilar Reyes, su interlocutora en la charla del Hay Festival, le rinde homenaje con sus palabras, reconociendo sus enormes cualidades como la gran editora que publica sus libros, de quien dice es capaz de manejar a los autores, todos complicados, porque “los amansa, los entiende y los dulcifica”.

La charla es intensa cuando se tocan temas sensibles en el que las dos interlocutoras tienen gran experiencia, el de las traducciones de las obras literarias y de lo que significa escribir originalmente en una u otra lengua.

Pilar le pregunta si reconoce sus palabras en las traducciones que hacen de sus obras, en especial al español y le responde: “Sin que suene desagradecido ni condescendiente, me parece que corrijo tanto las traducciones sobre todo las del español, me parecen muy poco atrevidas, mas obsesionadas con la corrección del lenguaje que con la libre expresión que lo que los autores quieren o piensen.”

Sobre sus escritos literarios redactados originalmente en inglés, así como su trabajo periodístico en español como La Habana en un espejo y los textos de cocina, explica qué la relaciona con una lengua o con otra dice “Puedo salir en mi propio idioma, pero desde el comienzo escribí en inglés porque me lo pidieron, el inglés es un instrumento maravilloso, tiene un vocabulario basto, pero simple e irrepetible y no ortodoxo, con él puede uno jugar mucho más.”

América Latina una sola

Su vida ha transcurrido recorriendo América Latina, palpándola, viviéndola y compenetrándose con lo que ella dice: “es un solo país, una sola cultura, un solo lenguaje, un solo movimiento.”

De Colombia dice: “Cuando llegué en el 86, venía de toda la violencia de Centro América, de Cuba, de la revolución, de la revolución de arriba, de la de ‘adelante compañeros’ y Colombia era un lugar tan atormentado por la ideología, por sus guerras, tan fragmentado por su sistema de castas y Bogotá en ese momento era una ciudad tan modesta, tan paradita encima del mundo, tan alejada del imperio, de Estados Unidos, tan ensimismada con sus propios problemas, que era un buen lugar para reflexionar sobre todo lo que había visto, para curarme un poco de ideologías, como un estudio casi clínico de lo que nos había pasada en América Latina”.

Y ahora de vuelta a un país diferente, a una Bogotá moderna, cosmopolita en la que esta periodista, bailarina y escritora decidió vivir, con la esperanza de que esta vez si pueda celebrar de verdad con una gran fiesta en su casa que esta vez la paz parece que si llegó y que no se va a ir jamás.

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Su despedida de Cartagena fue el conversatorio con la estrella del Hay Festival, la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Terminó la charla y salió corriendo sin protocolo para regresar a su casa en Bogotá.

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