Gómez Zafra, la imagen sonora de Caracol

24 de marzo del 2019

Una de las voces más importantes del país y de Latinoamérica cuenta su historia.

Gómez Zafra, la imagen sonora de Caracol

foto: kienyke/Daniel Rojas

Hoy 24 de marzo se conmemora el Día del Locutor en Colombia. Es un día para homenajear y exaltar a los profesionales de la voz que día y noche nos acompañan en “cajitas mágicas” ya sea a través de la radio, la televisión y en la actualidad también en la Internet.

La voz es el sonido que identifica a las personas. Quizá sea un talento de pocos privilegiados que se sientan frente a un micrófono y logran deleitar a los oyentes que los escuchan desde el otro lado del parlante.

Escuche la historia de vida del locutor Álvaro Gómez Zafra:

Uno de esos privilegiados y talentosos de la voz es Álvaro Gómez Zafra, un santandereano con más de 30 años de carrera profesional en el oficio de la locución. Este hombre, que cuenta con un potente y sonoro tono, es una de las voces institucionales de Caracol Radio y es considerada una de las más importantes en Colombia y Latinoamérica.

Gómez Zafra, como popularmente es conocido, desde muy niño siempre soñó con pertenecer a los medios de comunicación. A los 6 años escuchaba las transmisiones de fútbol a través de la radio, no porque le interesara el partido, sino porque le llamaba la atención la energía de los locutores en la transmisión, así como la potencia de la voz comercial, la musicalización y demás elementos que componían cada pieza de esa emisión radial.

Si uno trabaja en los sueños, estos día a día se cristalizan”

Este niño soñaba despierto. Imaginaba ser parte de esa nómina de locutores, pero las dificultades económicas y algunas veces de hambre en su hogar, amenazaban con truncar esa ilusión. “En mi casa éramos mi mamá y 5 hermanos, todos teníamos que trabajar para ayudar en la casa” cuenta.

foto: archivo particular

Desde siempre ha sido un hombre de fe. Su creencia en Dios ha sido fuente de fortaleza y siempre se sobrepone ante la adversidad. De joven vendía empanadas, verduras, frutas y limonadas en la calle. También lavó buses y arregló tumbas en los cementerios, todo para ayudar con el sustento del hogar.

Su primera oportunidad en radio llegó cuando trabajaba en la ciudad de Cúcuta, medio tiempo como mesero, vendiendo pollo y en el otro medio vendía enciclopedias en la Editorial Salvat. Sabiendo que contaba con una buena voz para poder trabajar en radio, había hecho pruebas con Luis Ernesto Castro, en la cadena radial de Caracol, en Cúcuta; tenía talento pero no contaba con licencia de locución, ya que no había aprobado el examen para obtenerla.

Al no poder llevárselo para Caracol Cúcuta, Castro le ofreció una vacante en la ciudad Ocaña, la cual aceptó sin pensarlo dos veces. El jóven Gómez no tenía el dinero ni para el pasaje ni para su comida, pero Luis Ernesto, confiando en su talento, lo patrocinó. De esta forma Gómez Zafra emprendió la travesía hacia sus sueños.

Después de nueve horas de viaje, y sin probar alimento alguno, Álvaro llegó a Ocaña. Jorge Cabrales, director de la emisora Radio Sonar, lo recibió y de inmediato lo invitó a presentar pruebas de locución; sin duda estaba frente a la oportunidad de su vida.

Si volviera a nacer, le pediriá a Dios que me prestara la voz nuevamente”

Su corazón palpitaba muy rápido. La ansiedad trataba de invadirlo, pero su convicción  y talento eran más fuertes. La directora de noticias de Radio Sonar, Amparo Parra, le alistó los libretos, Álvaro los revisó y se dispuso a leer los primeros párrafos; fueron las primeras frases que marcarían su vida para siempre derrochando talento con su portentosa voz, musicalizando esas líneas noticiosas y asombrando a aquellos que presenciaban esa prueba.

Gómez Zafra comienza su carrera radial, ese sueño que había perseguido desde niño se empezaba a cristalizar, tanto esfuerzo y perseverancia daban sus primeros frutos. Radio Sonar se convierte en su primera experiencia profesional como locutor, luego estuvo en RCN Cúcuta, trabajó en emisoras de provincia en Aguachica, alquiló un programa de vallenatos en Colmundo Radio, siendo este líder en sintonía hasta que se presenta su llegada a Caracol Radio Cúcuta, donde se abrió la posibilidad porque la voz institucional de dicha emisora se retiraba de allí.

foto: kienyke/Daniel Rojas

Siempre quiso estar en Bogotá, y por cuestiones de la vida o quizá el destino, la emisora básica de Caracol estaban requiriendo un locutor; postulan su nombre debido a la gran referencia y huella que plantó con su talento desde Cúcuta.

Álvaro siempre se ha convencido en llegar lejos. En la fría capital, y tal vez sin proponérselo, su carrera toma una curva ascendente digna de impresión, cuando nada más y nada menos que Hernán Peláez lo escoge como locutor de noticias y más adelante integró el elenco de uno de los programas radiales más escuchados en el país: La Luciérnaga.

“Nosotros los locutores y comunicadores siempre debemos dar respeto desde los medios de comunicación”

Este programa ha significado una parte muy importante para su vida y su carrera, fui ahí donde desarrolló un fino sentido del humor, de oído y capacidad de imitación, que con esa imponente voz la transforma en distintos matices, colores y melodías de manera camaleónica dando vida a personajes como el profe Pékerman, Juan Manuel Santos, el profe Jorge Luis Pinto, Fernando Londoño, el concejal Flores y Artunduaga, entre otros, con los cuales saca sonrisas a miles de oyentes sintonizados con su voz.

Admira profundamente a Hernán Peláez y de quien vive totalmente agradecido por la ayuda y la enseñanza que este le ha brindado. Sin duda este periodista ha sido un ángel en su vida, porque creyó fielmente en él, lo apoyó y de una u otra forma dio bases para su camino profesional.

Hernán Peláez tiene un carisma impresionante, un ángel, un don de gente sin igual”

Su vida transcurre entre cabinas y micrófonos. Se siente orgulloso de lo que hace con la gran satisfacción de ejercer en lo que más le gusta. Disfruta viajar y se deleita en conocer nuevos paisajes y lugares, experiencias que ha vivido gracias a su voz y su fe, siempre de la mano de Dios que guía su camino.

foto: kienyke/Daniel Rojas

Álvaro vive con su esposa Marcela, con quien lleva varios años recorriendo el camino de la vida, su mamá vive en Bogotá junto a uno de sus hermanos. Sueña con la eternidad con Jesucristo y en unos años poder tener una casa disfrutando la paz y la tranquilidad de un municipio como Guatavita en Cundinamarca o en el Socorro, Santander.

Una persona sin sueños es como si estuviera muerto”

Es un agradecido de su profesión, un oficio que le ha dado todo. Trabaja la voz con pasión, con respeto, con las características de un locutor excelso; no en vano es dueño de unas de las mejores voces de Latinoamérica que acompaña a los oyentes día a día brindando mensajes, informando y también haciendo reír. Álvaro ama su profesión con el alma, de todas maneras es la que le da para vivir y suplir sus necesidades enfatizando con esta frase, “Yo me gano el pan con el sudor de la lengua”.

Gómez Zafra “La voz” es un profesional a carta cabal, que en este día del locutor colombiano es un ejemplo digno de lo magnífica que es esta profesión. Es un hombre que luchó muchísimo por cumplir sus sueños, por estar en el lugar donde está y que a pesar de las adversidades, es evidencia que con trabajo y esfuerzo los sueños si se pueden cumplir.

¡Feliz Día del Locutor!

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