Gómez Zafra, el mejor locutor de Caracol, empezó como vendedor ambulante

Gómez Zafra, el mejor locutor de Caracol, empezó como vendedor ambulante

14 de Abril del 2016

En La Luciérnaga de los viernes, el director Gustavo Gómez cierra con una frase de Artunduaga, ¡con mi voz!, mientras yo ni me doy cuenta. Es el gran locutor e imitador Álvaro Gómez Zafra.

Obviamente no me disgusto sino que lo celebro, como lo hacía Ramiro Bejarano, por entonces director del DAS, que protestaba cordialmente cuando Guillermo Diaz Salamanca “sacaba del aire” su imitación.

Es el mismo honor de quien es objeto de una caricatura, si quien la hace es un gran profesional. No creo que Juan Lozano se disguste cuando exageran su nariz (que la tiene larga) o el Procurador Ordóñez se incomode porque lo dibujan como arzobispo en el púlpito.

Lo curioso es que Gómez Zafra es la voz seria, la de las noticias y mensajes institucionales de Caracol, que por muchos años fue Gustavo Niño Mendoza y antes Juan Harvey Caicedo. A propósito, Juanito también era un formidable imitador de voces en La Luciérnaga y un bromista inteligente, erudito, en varios programas de Caracol. Inteligencia y voz (como Díaz Salamanca y mucho antes Humberto Martínez Salcedo) constituyen un poderoso cargamento radial.

Hernán Peláez decidió no llamarlo al aire por su nombre Álvaro Gómez porque resultaba muy político. Entonces fue bautizado como “Gómez Zafra” (sus dos apellidos) para siempre.

Cuando ustedes escuchen en La Luciérnaga a Jorge Luis Pinto, al ministro Fernando Londoño, a Salvo Basile, a Juan Carlos Flórez, a Hugo Chávez, a Marino Millán y al mismo Pékerman…ese es Gómez Zafra. Por fuera de esos micrófonos imita también a Carlos Antonio Vélez y a decenas de personajes más.

Quién es Gómez Zafra

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Como es mi amigo, lo respeto y aprecio, me concedo “poner en su voz” su historia, por lo que conozco y me han contado.

-Nací en Barrancabermeja y crecí en Bucaramanga, donde terminé secundaria, en el colegio INEM. Las circunstancias económicas difíciles de mi familia me llevaron al rebusque. Fui mensajero y vendedor ambulante, siempre alegre y optimista, orgulloso de mi trabajo.

Estuve en la Escuela de suboficiales del Ejército, en Tolemaida. Volví a Barranca y traté de conseguir trabajo en radio, pero no lo logré porque no tenía “licencia” de locutor.

Entonces me volví experto mesero en varios restaurantes de Cúcuta. Después vendedor de libros en Salvat.

Insisto en la radio y me contratan en Radio Ocaña. Después en radio Sonar, pequeñas estaciones del pequeño pueblo de entonces.

Locutor en Cúcuta

Trabajo en varias emisoras de provincia, en Aguachica, Cesar. Después ingreso a la emisora de Jorge Cabrales y resulto leyendo un noticiero dirigido por Amparo Parra Mosquera. Los fines de semana hago “el show sabatino” y celebro mis primeros éxitos profesionales y económicos. Estoy unos meses en RCN Cúcuta y soporto seis meses a un gerente negrero. Paso, en la misma ciudad, a Colmundo y con un programa vallenato soy primero en sintonía.

El paso a Caracol

Presentado por el narrador Luis Alfredo Castro a su hermano Luis Ernesto, entro a Caracol Cúcuta y me encuentro con un gran personaje, don Carlos Pérez Ángel, que con el tiempo termina siendo vicepresidente de producción en Bogotá. Hago mi trabajo juicioso por cinco años, como voz noticiosa, comercial y hasta presentador de reinados.

La virgen se me aparece cuando en Bogotá nombran a Juan Borrero director de La Vallenata y buscan un locutor que lo reemplace en la básica. Pérez Ángel propone mi nombre y en cuestión de horas me trasladan.

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El crecimiento nacional

Todo pasó muy rápido, para mi felicidad. Hernán Peláez, por entonces director de Caracol, pide un locutor de noticias y resulto elegido.

Después Guillermo Díaz Salamanca me da la oportunidad de ser voz comercial en el estadio, en transmisiones nacionales y sin vanidad le digo que “la rompí”, para sorpresa de todos.

A Peláez le gusta y me dan más oportunidades. Empiezo en “Todo fútbol”. Estudio comunicación en la UNAD pero nunca ejerzo, porque me va mejor con la locución. Pero tengo el honor de estar en la mesa de trabajo con Darío Arizmendi y Judith Sarmiento, usted también. Y después hago los primeros pinitos con algunas imitaciones en La Luciérnaga. Me declaro feliz, orgulloso y agradecido.

Se vuelve internacional

Me fui dando a conocer en las agencias de publicidad y me convierto en la voz de Genfar, Banco de Occidente y otras empresas.

He grabado documentales con Discovery Channel y National Geographic, he doblado películas, he sido voz que identifica a la Fuerza Aérea y Gran Hermano.

Me han contratado para documentales en Argentina, Uruguay y otros países, donde me pagan bien.

Así como soñé con trabajar en Bogotá, hoy sueño con que mi voz de escuche en el mundo y bien pagada.

Soy feliz con mi esposa, Marcela Ruiz Gamboa. No tenemos hijos, pero ya vendrán. Quiero a mi familia hasta el infinito. Y me declaro privilegiado por lo que me pasa, entre otros el más grande honor…haber trabajado bajo la dirección de Hernán Peláez, el más grande de la radio colombiana, a quien yo mismo bauticé “el midas de la radio”. No hay día, ni hora, por insólita que sea, que no sea colonizada y puesta en primer lugar por el doctor Peláez.