Así es una clase con Álvaro Uribe Vélez

Así es una clase con Álvaro Uribe Vélez

10 de Mayo del 2015

Álvaro Uribe Vélez no tiene nada que envidiarle a una celebridad. Parece tener su propio club de fans. El senador del Centro Democrático ha llegado a un pequeño auditorio de la Institución Universitaria Elite –donde fue nombrado canciller y se han conocido sus donaciones económicas– para dictar una cátedra de liderazgo.

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Es recibido con aplausos y parte de los asistentes se han puesto de pie a su llegada. Él responde con simpatía y actúa como si estuviera en medio de una campaña política. Dice los buenos días con entusiasmo, sonríe y da la mano a cada una de las personas sentadas en la primera fila del auditorio. Lo llaman presidente, cargo que ocupó hasta el 7 de agosto de 2010.

Lleva un traje de paño negro, camisa azul, corbata roja y unos zapatos de la marca Crocs más discretos que los tradicionales suecos que alguna vez usó. Su cabeza está totalmente cubierta de canas. En sus manos trae una carpeta con lo que parece una presentación de Power Point. Pero nunca la usa durante la intervención, Uribe prefiere demostrar sus habilidades como orador.

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Sus escoltas se acomodan estratégicamente en el auditorio y le cargan una maleta negra que parece ser muy pesada. Termina la bienvenida y se da inicio a la segunda cátedra que Uribe dicta a los alumnos de ésta institución universitaria que él ayudó a idear años atrás. Se trata de un sueño hecho realidad. Su hijo Tomás Uribe hace parte del consejo directivo de Elite, presidido por Darío Montoya, director del Sena durante la administración Uribe Vélez. Jerónimo es el suplente de Tomás.

La institución cuenta en la actualidad con 143 estudiantes, de los cuales 43 son becados. Uribe ha pedido que en las aulas se reciban a militares, policías y a sus familias y gracias  esto la administración ha establecido generosos descuentos para ellos. Un semestre allí tiene un precio de cuatro millones de pesos. Sus aulas cuentan con lo último en tecnología como tableros interactivos, donde toda la información que escribe el profesor queda guardada en formato digital.

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Los espectadores son, en su mayoría, estudiantes entre los 15 y 25 años que cursan ingeniería de petróleo y gas, ingeniería comercial o ingeniería industrial. Uribe hablará de liderazgo basado en su experiencia como político. Citará a varios autores que leyó mientras estudió en Harvard y Oxford. Dejará ver su origen campesino mientras habla y se toma del cinto. Se referirá a casos polémicos de su periodo presidencial como el del Agro Ingreso Seguro, falsos positivos y las acusaciones contra María del Pilar Hurtado.

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Se referirá al honor, criticará el proceso de paz con las “Far” (Farc) y hablará de intimidades familiares. Confesará que a diario recibe no menos de 200 mensajes de texto, del chat de Blackberry y de Whatsapp. Que procura ponerse al día en la mañana pero el tiempo no es suficiente.

Nunca se detendrá ni para tomar un sorbo de agua Manantial a la que los organizadores le quitaron la etiqueta. La cátedra durará más de dos horas y media. Uribe manejará el tiempo a su manera, preguntará de vez en cuando la hora y nadie será capaz de interrumpirlo para decirle que se ha pasado del tiempo establecido. Se burlará de sí mismo y se referirá al presidente Juan Manuel Santos como: “Aquel”.

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La primer parte de la cátedra durará un poco más de una hora. Uribe les explicará a los estudiantes las cualidades de un líder, la importancia de generar confianza, la coherencia y la credibilidad. Y admitirá que lo más difícil de un líder es reflexionar sobre sus equivocaciones. Dará un receso de 20 minutos luego de organizar en grupos a los estudiantes para que analicen la primer parte de la cátedra y propongan preguntas para la segunda.

En el receso, el 80% de los asistentes buscará una foto con él. Posará para todos pero no sonreirá. Una vieja conocida le dirá que tiene la piel de la cara muy bonita y evidente a la vista –tan blanca y pareja como si tuviera maquillaje–. Sin pudor, Uribe le contestará que se está sometiendo a un tratamiento muy doloroso para quitarse la queratosis que lo aqueja. Aprovecha y le recomienda a todos que se cuiden del sol.

La segunda parte de la cátedra es todavía más interesante por sus confesiones presidenciales y familiares. Del caso de María del Pilar Hurtado, exdirectora del DAS vinculada en las denominadas ‘chuzadas’, dirá: “Esa señora tenía el talante, honorable. Está en la cárcel injustamente (…) La sacaron de Panamá violándole el derecho al asilo, Interpol le violó el derecho a la protección. Yo le pido a María del Pilar Hurtado que negocie y que les diga: ‘Voy a contarles todo lo de Uribe’. Si yo delinquí que me condenen a mí, pero que a ellos los liberen. Sin lavaditas de manos, al rompía (sin agüeros), a poner las cosas en el terreno del honor”.

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Varios estudiantes le preguntarán sobre cómo mezclaba su vida familiar y su rol como líder. “La tecnología ayuda mucho a no descuidar a la familia, entonces hoy uno se puede comunicar muy fácilmente con ellos. Lina y mis hijos manejan una cosa que se llama Familia Uribe Moreno, ahí escriben permanentemente en un chat de esos. Pero yo soy cansón, llamo a los hijos mucho. Tengo un nietecito que está comenzando hablar y a toda hora lo llamo, anoche me dijo: ‘Papá Uribe es que yo me voy a bañar’. La señora mía siempre me regaña y me dice: ‘¡Tú no viste crecer los hijos por hacer política!, por lo menos dedícale tiempo a los nietos para verlos crecer’. Ahora estoy bregando a no hacer política los domingos”.

Todos en el recinto hablan con admiración del senador Álvaro Uribe Vélez. Un joven le confiesa a su profesora que para poder asistir a la cátedra de liderazgo dijo mentiras en su trabajo. Inventó que debía arreglar su moto y que esto le tomaría toda la mañana. Otro joven invitó a su hermano y asegura que Uribe es todo un ídolo en su familia.

Se acaba el tiempo. El auditorio aplaude a Uribe, quien dice: “Salgo de huida”. Debe ir a una reunión en Colpatria y viajará a Armenia para: “hacer política”.