En medio del fragor político, Uribe habla del amor por su esposa

En medio del fragor político, Uribe habla del amor por su esposa

21 de noviembre del 2016

-“Yo he vivido en permanente turbulencia”, reflexiona el expresidente Álvaro Uribe Vélez, como meditando en voz alta, en tono sosegado.

No necesita decirlo porque el país lo conoce, pero tampoco sobra que él lo acepte. Ciertamente que ha sido un ciclón. Equivalente a controversia, polémica, polarización.

Pero esta entrevista no es para reafirmar sus posiciones sobre la paz ni el momento económico, ni sus diferencias con nadie, aunque tampoco se excluyen, como lo verán.  En medio del fragor de la política –le dije- hablemos de la vida, de la familia.

-Este tipo de entrevistas yo no las doy, me explica. Y este tipo de preguntas no las contesto. Hice una excepción con usted porque le tengo aprecio personal (yo que le hice oposición durante sus ocho años de gobierno, yo que voté contra su reelección).

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Álvaro Uribe y la felicidad con Lina

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Uribe comenta que este primero de diciembre cumplirá 37 años de haberse casado con Lina Moreno y “le doy gracias a Dios”.

-En esta turbulencia en que he vivido, ella ha sido una gran compañera. Cuando el avión va en turbulencia necesita un piloto con mucho pulso y Lina lo ha tenido.

¿Cómo se conocieron?

Ella estaba muy nuevecita, yo estaba mayorcito y nos casamos muy rápido. No lo vaya a decir porque se me vuelve muy creída pero he sido muy feliz con ella. Poco se lo digo pero he sido muy feliz.

Da la sensación de que usted es muy distante y fuerte también en la casa…

Lina dice que yo soy muy fuerte con los hijos pero que soy muy consentidor con los nietos.

Yo miraba con más angustia a los hijos, con más ceño fruncido. A los nietos los veo con más sonrisas. Así me definiría hoy.

¿Qué piensa del amor de pareja?

Egoístamente, la tranquilidad del amor es la tranquilidad del alma. La verdad es que 37 años al lado de Lina me han dado a mí mucha tranquilidad.

¿Hoy es padre, marido y un abuelo pacífico, tranquilo, por lo menos en los temas del hogar?

(risas)

A ver, en la casa mía hay mucho diálogo y mucho afecto. Es posible que viva encendido, pero yo los quiero mucho. Lo que pasa es que la vida mía se mantiene con reciedumbre en todos los temas, vamos a ver hasta cuándo.

¿Recio también en la casa?

No, yo diría que no. Finalmente los hijos van llegando a una madurez intelectual y cuando han respondido bien, las cosas llegan al punto de que ellos influyen más en uno que uno en ellos. Es lo que ha pasado con Lina, ha pasado siempre, ella influye mucho en mí.

¿A estas alturas, se considera un hombre feliz?

Claro que sí querido Édgar. Yo tengo preocupaciones por mi patria y las preocupaciones propias de los seres humanos, pero vivo agradecido de Dios y de la vida.

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Mirando hacia atrás

¿Si pudiera retroceder el tiempo y tener 20 años repetiría todo?

Quisiera haber estudiado más idiomas, más a tiempo. Por supuesto, siempre el tema del inventario de los errores no es fácil.

De pronto si me preguntan, ¿qué no volvería usted a hacer en la presidencia? entonces digo hombre, de pronto me equivoqué al no haber desautorizado los promotores del segundo referendo, pero también me miro y entiendo lo que en su momento yo llamé la encrucijada del alma.

Porque yo decía bueno, no le conviene al país y no me gusta, no estoy de acuerdo con prolongar al presidente pero me da miedo que estas políticas pierdan el curso.

Hay veces veo temas de salud, temas de una cosa y la otra donde uno ha podido haber hecho las cosas mejor, pero lo que sí creo es que la visión era y sigue siendo correcta. Esos tres huevitos eran un buen equilibrio, seguridad con valores democráticos, inversión con inclusión, política social.

La reelección

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¿Estuvo bien hacerse reelegir?

El segundo periodo fue el que permitió consolidar las operaciones de seguridad, el rescate de los secuestrados, y que se consolidara una gran tasa de inversión. Le permitió al país, por ejemplo, contratar las grandes obras de infraestructura, etcétera.

Ingrid Betancourt lo escribe, dice que el día en que encontró a las Farc más desesperada fue el día que yo gané la reelección presidencial.

¿Se equivocó en la escogencia de algunos funcionarios que fueron a parar a la cárcel?

La verdad es que yo defiendo a todos esos funcionarios porque ninguno se robó un peso. Por eso entregué en estos días 77 anotaciones ante la Corte Suprema de Justicia de injusticias cometidas con ellos.

La infancia y la formación

¿Cómo fue su infancia, en qué entorno, en qué ambiente crece usted?

Crecí en el campo, en la montaña antioqueña. Mi padre vivía en unas tierras de café, de panela, de ganado, y le cuento que mi hermano Jaime y yo (Jaime está muerto, era menor que yo, murió en mi primera campaña a la presidencia de un cáncer de garganta), fuimos al kínder a caballo porque vivíamos en una finca y la maestra que nos enseñaba tenía una escuela por allá en otra finca. Eso le va resumiendo todo lo que fue mi infancia.

¿En qué momento fue creciendo el carácter, y en qué circunstancias se hizo tan fuerte?

No lo sabría. Cuando adquirí el uso de razón el país estaba en una violencia política tremenda. Mis padres apoyaban mucho al Frente Nacional en esa zona cafetera. Mi madre era una gran líder por los derechos políticos de la mujer, por el Frente Nacional, hizo parte del primer grupo de mujeres que fueron elegidas en Colombia.

Después mi padre se fue a buscar unas tierras planas y a eludir la violencia en el sur de Córdoba y en el norte de Antioquia, entre Tarazá, Antioquia y Montelíbano, Córdoba. Funda unas empresas y las destruye el EPL.

Me toca la universidad pública, un momento muy difícil, era todo el movimiento estudiantil del marxismo-leninismo, yo lo enfrento, me tengo que formar allí como minoría en un trabajo muy difícil. Era una vida de muchos retos.

¿Heredó de los dos o de uno más que el otro ese temperamento, esa reciedumbre?

Hombre, yo no sabría. Eran personas veraces, de carácter muy firmes. Mi madre una mujer de valores inclaudicables. Mi padre murió en su ley. Él decía que no caminaba un paso ni pagaba un peso, y murió cuando un grupo de las Farc al secuestrarlo a él o a uno de mis hermanos, él rápidamente los enfrentó.

Por lo que dice no hubo tanta holgura económica en su niñez como algunos piensan.

No, no, no me puedo quejar, se vivía muy bien, eran unas fincas productivas muy buenas. Se vivía en el campo pero con las comodidades de la época y bien, y nos gustaba eso. Mi papá era un empresario del campo, queríamos mucho esa vida.

¿Desde ese tiempo de niño le llamaba la atención la política?

Por supuesto porque imagínese que mi madre me llevaba a mí de la mano en todas sus reuniones en que apoyaba al Frente Nacional y los derechos políticos de la mujer, y era una familia que vivía muy pendiente de los eventos políticos. Lo que sí tengo que decir, vivían muy pendientes de los eventos políticos con una gran preocupación patriótica, les preocupaba mucho la violencia, la necesidad de superarla.

¿Por qué liberal doctor Uribe?

Creo que inicialmente por familia. Mi madre era muy liberal y no obstante que era la menor de seis hermanas y la mayor de ellas fue representante a la Cámara por Antioquia por el Partido Conservador, pero las otras cinco eran liberales. 

Por el lado de mi madre muy liberales, y por el lado Uribe, mi padre, mi abuelo y sus hermanos se sentían muy orgullosos de su parentesco con el general Uribe.

Contaban cómo los mayores habían contribuido a financiar al general vendiendo fincas allá en esa región, especialmente en Andes, Antioquia, cómo el general había retribuido a la familia con una beca que le dio a un hermano de mi abuelo para estudiar en París. Entonces ahí había unos ancestros liberales.

¿En qué momento comienza a templarse políticamente?

No tuve tiempo de pensar, ni lo racionalicé, cometí el error de estar en la política sin darme cuenta, antes del uso de razón.

Se vuelve Lopista

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¿Y qué recuerda de sus primeros pasos?

Imagínese, apoyando todas esas campañas de mi madre, después voceador en las elecciones. ¿Usted se acuerda que había que distribuir papeletas de votos? Yo participaba en esas campañas.

Ya en la universidad era muy difícil hacer política con los partidos tradicionales porque era una universidad pública sumamente comprometida con el marxismo-leninismo y yo era minoría. Asumí la defensa de la candidatura presidencial del doctor Alfonso López Michelsen.

Su padre y lo que vino

¿Cuántos años tenía cuando fue asesinado su padre?

Debía tener 30 años. Estaba muy viejo para lo joven que estaba mi padre. Mi padre tenía 50 años y medio.

Hay quienes dicen que a partir de ahí usted empieza una vida de venganza…

Eso sí es un cuento. Quien vive para la venganza o el odio no puede pensar y no puede avanzar. Después que mataron a mi padre, el presidente Belisario Betancur me pidió que me vinculara -en efecto me vinculé- a la comisión de paz de Antioquia durante su gobierno, y la presidí, hicimos todos los esfuerzos fallidos en la época.

Una cosa es ser recio, ser combatiente, y otra cosa es tener como motor el odio, la venganza. Quien vive del odio le pasa lo de la vaca en el pantano, que mientras más patea más se atolla.

La paz de su gobierno y la de Santos

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¿En su gobierno hizo esfuerzos de paz, acercamientos con la guerrilla?

Toda la vida he buscado la autoridad y el acuerdo, por eso participé en esa comisión de paz del presidente Betancur. Siendo gobernador de Antioquia creamos la comisión regional de paz donde estaba monseñor Isaías Duarte Cancino, el entonces gobernador de Antioquia, el doctor Sergio Fajardo, una figura con ambiciones y posibilidades presidenciales. Era consejero nacional el doctor Carlos Holmes, mi compañero de acción política hoy, y él le da un testimonio de todos los esfuerzos de la época.

Existieron muchos esfuerzos, el país los conoció, ninguno silencioso, todos fueron públicos.

Yo creo que para buscar un diálogo que permitiera la liberación de los secuestrados hubo no menos de 24 esfuerzos de nuestro gobierno, todos fallidos.

Ese avance de seguridad de mi gobierno no fue un avance de tierra arrasada, pocos terroristas dados de baja, la mayor cantidad se desmovilizó, a otros los llevamos a la cárcel. Era una política de desarticulación de la violencia pero no una política de guerra de tierra arrasada.

¿Esa experiencia en el gobierno lo hace ser escéptico hoy sobre la buena voluntad de la guerrilla?

Yo no juzgo la buena o mala voluntad de la guerrilla, lo que juzgo es al gobierno, con el cual he discrepado por que se ha descuidado la seguridad. Se han igualado las Fuerzas Armadas de Colombia al terrorismo. No se le exigió a la guerrilla un cese unilateral de actividades criminales, la concentración, la vigilancia que tanto le habría servido a la misma guerrilla.

El Presidente de la República ha permitido que se negocie todo, muy grave para la democracia. Y ya lo intuíamos desde la lectura del preámbulo del lanzamiento de los acuerdos de La Habana. No por madrugar amanece más temprano.

Y también estoy seguro que si el gobierno hubiera continuado nuestras políticas, lo que se comprometió a continuar en 2010, el país estaría en paz. 

Seguramente los cabecillas de estos grupos estarían en La Habana o en Caracas pero aquí no tendrían capacidad criminal.

El poder y su concepción

Hay quienes dicen que usted resulta enfermizo frente al poder, que no quiere perderlo, que no quiere desprenderse de tener el poder de una manera u otra.

Un excombatiente en el poder o en la oposición tiene la misma actitud, como dijera el poeta, encaramado en el pináculo. Aquí lo que él mueve no es el poder a la oposición, aquí lo que mueve son las convicciones.

He sabido estar solitario, sin poder, como estuve todos esos años de El Caguán. Al principio la única voz disidente era la mía. O como estuve por allá desde enero de 2011 hasta hace algún tiempo ejerciendo una oposición muy solitaria.

O sea que este es un tema de convicciones Édgar, y de visión de patria.

Las preocupaciones por el país

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¿Hasta cuándo estará en la política?

Hombre, le debo gratitud a los colombianos, me permitieron ser presidente en dos ocasiones, he sido gobernador, alcalde, senador, veo que el Centro Democrático es un partido que le hace bien a Colombia, hay que seguir en el trabajo de consolidación. El hombre propone, Dios dispone, vamos a ver hasta cuándo el Creador me preserva las energías.

¿Tiene una lista de enemigos?

Yo no hago inventario de enemigos personales, hago inventario permanente de preocupaciones.

¿Preocupaciones como la de ganar las siguientes elecciones?

Preocupaciones como esta, la secuencia de calificación de la economía colombiana por la Fundación Getulio Vargas. Se ha venido cayendo esa confianza. Pienso en el futuro del país, no en el mío.

A mí me preocupa que un país de 47 millones de habitantes deje como ha venido permitiendo este gobierno debilitar la economía, porque dos de mis convicciones son la inversión privada incluyente y la política social, tienen que ir de la mano.

Si no tenemos una inversión privada fuerte, permanente, no vamos a tener manera de hacer política social, y si no hacemos política social deslegitimamos las instituciones democráticas.

Lo que viene en política

Ya tiene un partido, un grupo parlamentario y  muchos amigos en ese partido, ¿con qué sueña políticamente?

Soñamos con un un país seguro con valores democráticos. En el gobierno nuestro disfrutaron la seguridad los amigos y los adversarios.

Un país con una gran confianza de inversión privada incluyente, con una gran política social. Estados austeros, descentralizados. Para mí la austeridad es fundamental en el Estado. Yo creo que el tema hoy no es entre el Estado o no Estado, el tema es entre el Estado derrochón o el Estado con expansión social. 

Me gusta mucho ese equilibrio entre la democracia representativa y la participativa. Me afana más la participación, por eso nuestra manera de hacer política es fundamentalmente una manera de diálogo con la ciudadanía.

Sobre la muerte

¿Qué piensa sobre la muerte, su muerte?

Yo soy católico creyente. En Antioquia decían que la diferencia entre los liberales y los conservadores era que los liberales iban a misa a las 5 de la mañana para que no los vieran, y los conservadores a misa de 10 de la mañana para que los vieran.

Pero le tengo que confesar humildemente, yo soy creyente, le rezo a la virgen María, yo rezo con los hijos, con Lina, le rezaré a los nietecitos, le pido luces al Espíritu Santo.

¿Cree que hay vida después de la muerte?

Sí, claro, yo creo en eso.

¿En el cielo, en el infierno?

En el infierno no, porque uno no cree en lo que no desea.

¿Usted cree que ha clasificado para el cielo?

(Risas). Yo no creo, lo imploro.

¿Y ha hecho méritos?

Si no los he hecho que me lo perdonen.

Pidiendo perdón

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¿Usted tiene que perdirle perdón a alguien?

Bueno, quiero pedirle perdón a cualquiera que se haya sentido mortificado por mí. La familia mía ha sido muy abnegada, la familia mía ha sufrido mucho por mi vida pública, a ellos los he mortificado. 

También le pido perdón a tantos compañeros de gobierno sacrificados. Cuando voy a visitarlos en esas detenciones injustas pienso que su culpa fue entrar a mi gobierno.

¿Y qué va a pasar con ellos?

Estamos explicándole por qué están en la cárcel, y la injusticia contra ellos.

Por ejemplo, a los ministros los condenaron por un testimonio de Yidis Medina, ella se auto incriminó por cohecho, y entonces salió un magistrado y dijo en la prensa, dijo Augusto Ibáñez, que como el cohecho tenía dos partes que faltaba la otra parte que eran los ministros. ¡Prejuzgó! Y ni siquiera alegar contra eso valió.

Y además cuando la condenan a ella, aceptando la autoincriminación por cohecho no los oyeron a ellos sino que de una vez los dejaron condenados, y súmele a eso enseguida los conjueces, un señor William Monroy fue conjuez, y los condenó, y ese señor era abogado de Daniel Coronell contra mi familia. Un señor Julio Sampedro, conjuez, y era contratista de la Presidencia de la República en este gobierno.

Su seguridad jurídica

¿No tiene ningún temor sobre su seguridad jurídica, legal?

Pues hombre, todos los días aparecen tantas dificultades. Los colegas suyos periodistas están en un asedio sobre mí que por unas nuevas declaraciones de la dictadura de Venezuela que me imputa un crimen.

¿Y usted qué ha respondido?

¿Qué más puedo esperar de la dictadura? Una dictadura que confiscó ocho millones de hectáreas y las tiene improductivas, acabó con 7.000 empresas, las empresas sobrevivientes están en pésimas condiciones, el pueblo venezolano con hambre, presos políticos como Leopoldo López y Daniel Ceballos en el borde de la muerte.

Y lo que hoy digo, que esa dictadura es una infamia, para mí son estímulos más para ayudar a combatirla.

¿En medio de tanta tempestad, duerme tranquilo?

Cuando me demoro para dormir o me despierto a las 2:30, 3 de la mañana digo “Dios mío, dame unas horitas más de sueño”.

¿Sigue tomando goticas?

Hombre, yo creo mucho en toda esa cosa de la naturaleza homeopática, son buenas, ayudan.

No se quiere pensionar

¿Cuándo se va a pensionar?

Ojalá no me pensione, ojalá podamos trabajar hasta el último día.

¿Es decir, a los 80, a los 90?

Sí hombre, que mi Dios lo llame a uno directamente desde el trabajo.

Es decir, que se cuiden sus críticos, sus enemigos, porque usted no baja la guardia ni se pensiona.

No es para desafiarlos a ellos, es que hay muchas cosas que hacer. Ojalá pueda vivir un rato al lado de los nietos, ayudarles, estar hablando con ellos permanentemente. Promoviendo jóvenes colombianos en la política. Yo tengo deberes como empresario agropecuario que me obligan a trabajar, quiero a los caballos.

¿Y ha vuelto a montar, tiene tiempo?

Sí, claro, cada que estoy en la casa monto esos caballos y recientemente a esta edad, por cumplirse un aniversario más de Asdesilia, mi padre fue uno de los fundadores, fui allá, saqué una potranca montada por mi persona.

¿Lo sigue haciendo bien?

Pues hombre, bien o mal pero con mucho entusiasmo.

Finalmente doctor Uribe, ¿cómo sueña a su familia o cómo se ve usted 10 años adelante?

Ay… Dios quiera que con salud. Para Lina y para mí lo que le tengo que pedir a Dios es salud, y para todos los hijos y los nietos protección, luces, que Dios los vaya llevando de la mano.