La mujer que quiere poner a bailar a las Farc

La mujer que quiere poner a bailar a las Farc

19 de noviembre del 2015

De política entiende pero prefiere hacerse la loca. Hace muchos años Amparo Sinisterra de Carvajal decidió -con el poder del arte- convencer a los de derecha, izquierda y centro que la  música y el baile son la solución para un país que lleva más de cincuenta años en guerra.

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Habla claro, grueso,  fuerte y con un acento caleño que jamás se le perdió. Tiene 79 años pero no piensa en el retiro. “Esa no es una opción”, dice la mujer con más de medio siglo de trabajo, se ganó el título de la ‘Primera Dama de la Cultura’.

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Durante sus casi ocho décadas de vida, mucha agua ha pasado debajo del puente. Sus obsesiones han mutado, pero todavía las tiene. La fiesta, los boleros, los atardeceres, el sanchocho, la risa, la vida, el amor, la salsa, el ballet pero “últimamente estoy obsesionada con la paz”, dice.

Hace 36 años fundó la Asociación para la Promoción de las Artes, Proartes “una casa abierta, un sitio de encuentro de la gente”, y desde allí le ha arrebatado soldados a la violencia y reclutado bailarines para la salsa y actores para el cine y el teatro.

“Es una fórmula para atacar la violencia. Muchos de esos niños que ustedes han visto bailar por televisión, son los mismos que viven en los barrios de las fronteras invisibles, de las pandillas, de la violencia y todo eso. Pero póngalos a bailar y verá; están convencidos de que ese es el futuro, lo que quieren hacer, no piensan en nada más”.

Amparo de Carvajal primera dama de la cultura

Amparo Sinisterra de Carvajal bailando Cali Pachanguero durante la Segunda Bienal de Danza que se realizó en Cali

Amparo, que dice no ha “sido capaz de odiar nunca a nadie”, está convencida que con esa misma fórmula puede contribuir al postconflicto. Quiere poner a bailar a las Farc.

“En los videos que han mostrado algunos noticieros se ve que saben bailar. ¿Por qué no pensar que ellos en un escenario de posconflicto se pueden venir a dar clases de baile, de arte, de música? Eso sería muy útil”.

En 1999, cuando su difunto esposo, Adolfo Carvajal, estaba al frente de la embajada de Colombia en Francia, Amparo tuvo un encuentro directo con las Farc.  Se sentó en la mesa con Raúl Reyes, Simón Trinidad, entre otros líderes guerrilleros.

“Ellos programaron un gira por Europa, principalmente por los países del norte. De un momento a otro decidieron que querían conocer París. En la embajada, junto a mi esposo los recibimos como si fueran de la familia. Recuerdo incluso que (Simón ) Trinidad llegó malísimo de la garganta, yo tenía unas gotas de esas homeopáticas que se las regalé para que se mejorara”.

Ese día Amparo fue testigo de una fuerte discusión que sostuvieron los integrantes de las Farc con el entonces comisionado de paz Victor G Ricardo. Durante horas escuchó cómo “se decían las cosas más terribles”, y aunque una de sus virtudes es la paciencia, no aguantó más. No recuerda si se levantó molesta y golpeó la mesa, pero los ademanes corporales con las que cuenta esta anécdota hacen pensar en esa posibilidad.

“¿Por qué si todos somos colombianos nos tenemos que matar?”, les preguntó.

“Por favor cálmense, escúchense porque no se están escuchando, si esto es un diálogo de paz, por favor dialoguen, si eso no pasa, esto no tiene sentido”.

El ‘regaño’ sirvió. Después del llamado de atención las partes se tranquilizaron. Incluso, ese día, cantó boleros con las Farc y el gobierno al mismo tiempo. A Trinidad le sirvieron las gotas.

Amparo de Carvajal primera dama de la cultura-01

“Todas las personas tienen algo que dar, algo que aprender. No he podido nunca sentir odio por alguien”, dice. 

Para el actual proceso de paz dice estar lista para lo que sea.

“A la hora que me digan voy y converso con ellos (las Farc),  les hago un festival de danza, de lo que sea y donde sea.  Ellos bailan. Es que la danza es una terapia maravillosa en donde uno saca todo lo negativo”.

Con el bolero, esa música que hay que sufrir para cantarla, derrotó al expresidente Afonso López Michelsen.

“Una vez en Cartagena hicimos una competencia para ver cuál de los dos sabía más boleros. Yo gané, yo gané (insiste) porque me fascinan, mi esposo era un enfermo por los boleros, le heredé eso”.

La política y los políticos, han sido parte de su vida. Ha bailado, entre otros, con Misael Pastrana, López Michelsen y Belisario Betancur. Y aunque en época de elecciones su nombre suena, aunque ella no se candidatice, ha preferido mantenerse al margen.

“Me propusieron ser candidata a la alcaldía pero mis hijos no me dejaron. Pero he llegado a la conclusión de que es mejor ser amigo del alcalde, del presidente, del ministro. Ellos saben que uno no está pidiendo puestos, ni plata ni nada, entonces se hacen mejor las cosas así. Saben que yo hago todo por amor al arte, al baile, a la música, al cine, al teatro. Nunca he pedido un peso a cambio. Le ayudo al alcalde que sea,  al que llegue al cargo le ayudo haciendo cultura”.

Farc baile

La Primera Dama de la Cultura de Colombia se define así misma como una “soñadora gocetas”. Se ha lanzado en paracaídas, ha viajado en globo, ha buceado, “me hace falta ver la paz, es una obsesión que tengo. Quiero dejarle a mis hijos un país en paz”.

¿A qué le tiene miedo?

“A las enfermedades de mis hijos. A mí me operaron del corazón pero me siento bien. Pero con mis hijos sí me da cosa. Haber tenido que enterrar a mi familia,  éramos nueve, quedamos dos, eso me impacta”.

Sin miedo, y con cierta frecuencia, habla de la muerte. “Es lo único que tenemos todos seguro (…) un día de estos papá Dios me llama y me dice ‘venga pa’ca mijita no dé más lora’,

Cuando la hermana muerte venga a reclamarme quiero que me encuentre viva y muy ocupada, eso es lo que quiero.”