Amaro, el basquetbolista que soñó con cantar reguetón

Amaro, el basquetbolista que soñó con cantar reguetón

4 de enero del 2019

A diferencia de otros grandes países en el mundo que tienen como principal producto de exportación alimentos, bebidas, objetos culturales o elementos tecnológicos, la isla de Puerto Rico, ubicada en el mar Caribe y que cuenta con cerca de tres y medio millones de habitantes, le envía al resto del mundo sus artistas urbanos.

En esta ‘cuna’ de artistas han nacido algunos referentes a nivel internacional como Chayanne, Daddy Yankee, Marc Anthony, Ricky Martin, Luis Fonsi, Wisin y Yandel, Jennifer López, Don Omar, Luis Miguel, entre otros, y además de ser un lugar de cantantes, deportes como el baloncesto, el béisbol, el boxeo y el fútbol han empezado a consolidarse como una alternativa de entretenimiento y de oficio.

Emmanuel Amaro Cruz, nacido en el municipio de Gauyama, en esta isla caribeña, disfrutó desde su infancia ambas pasiones, la música y el deporte. Durante su infancia los objetos que más disfrutaba que le regalaran eran dos: un micrófono y pelotas de cualquiera deporte, porque todos disfruta practicarlos.

Su vida musical y deportiva ha nacido desde casa. Considera que es un privilegiado de la música y del mundo del arte porque tuvo una maestra de canto y de teatro llamada Nora Cruz: su mamá. Ella incentivó a ‘Amaro’ y a sus hermanos a hacer parte de coros y grupos artísticos para desarrollar el amor por el arte y la música como una actividad familiar.

“Siempre tuve esa vena de ser artista y es algo que vino desde mi madre. Me arriesgué y sustituí el deporte por la música porque me agarró, nunca me soltó y por eso decidí dejar todo atrás para emprender el camino artístico”, le contó Amaro a KienyKe.com.

Un deportista musicalizado

El deporte que más le gustó a Emmanuel fue el baloncesto, tanto así que con 16 años fue contratado por un equipo universitario como joven promesa para ganarse una beca de educación superior. Mientras jugaba, casi de tiempo completo, disfrutaba en su tiempo libre escuchar artistas como Bob Marley y Héctor Lavoe, quienes con su música y concepto cultural y artístico lo inspiraban a cantar. 

Esta elección de oficio y de oportunidades a través del baloncesto lo llevó a formarse como licenciado en Ciencias en Educación Secundaria con concentración en Educación Física, en la Pontificia Universidad Católica en Ponce, carrera profesional que terminó y que asegura que le permitió aprender más del deporte desde la academia y de la formación como profesor.

La música no solo marcó la infancia, sino que también le dio un giro repentino a su oficio. Uno de sus conocidos del barrio, con quien jugaba baloncesto, fue quien lo llevó a la producción musical. Orlando Valle Vega, también conocido como ‘Chencho’ e integrante del grupo Plan B, incentivó a Emannuel, a convirtierse en ‘Amaro’ y cantara música urbana, y de esta unión musical nació la compañía La Society.

“Participando en las pruebas de talento barriales imitaba a Bob Marley, mi artista favorito, y junto a mis hermanos imitaba a grupos como Boyz II Men, y así me hice conocer en el mundo de la música. En esa época cuando empecé a cantar era algo más rap, como un asunto más underground (clandestino) y empecé con mis amigos de La Society”, le contó el artista puertorriqueño a este medio.

Un cambio de rumbo vocacional

Aunque de esta alianza musical y el cambio de quehacer en el que se sumió ‘Amaro’ surgieron grandes ‘palos’ o canciones clásicas del reguetón que fueron reconocidos en el medio urbano tales como Mujeres en el club, Tú quieres, Oh mami y Amor de antes, iniciar no fue fácil. En esta isla donde se considera que hay más de un talento musical por cada esquina, entrar en la industria representa enfrentarse a la competencia y a tener un valor diferencial.

Al comienzo, junto a ‘Chencho’, decidió experimentar y tomar elecciones entre sus gustos musicales, inclinándose por el rap o hip-hop con un toque de ritmo jamaiquino, siempre conservando su fanatismo por Bob Marley. Mientras hacía algunos viajes a Estados Unidos observaba con detalle a los raperos y sus propuestas musicales, apostándole a lo que más adelante se llamaría reguetón, género que se interpreta normalmente en español.

En el barrio y con sus amigos logró crear una de sus canciones más características, Mujeres en el club, que él asegura que no nació como reguetón, sino como un ritmo más reggae y con la cual se ha dado a conocer durante años, una canción que se ha convertido en un clásico que no puede faltar en ninguno de sus conciertos.

“Yo considero que mi ritmo tiene un toque auténtico ya que incluye un poco de Bob Marley en las afinaciones, pero también tengo un ritmo de rapero por dentro, que representa una línea mezclada que me define como cantante”, aseguró Amaro.

Medellín, oportunidad de renovarse

Desde 2005 empezó a consolidarse y disfrutar de las rutinas musicales junto a sus amigos de Plan B y se dedicó a trabajar en La Society. Como un artista que siempre se ha considerado ‘humilde’, que ha salido del barrio y se ha arriesgado para vivir de la música y de las producciones decidió quedarse en Puerto Rico a pesar de la internacionalización del reguetón.

Después de sacar sus discos empezando desde el año 2005, con las canciones que quería ‘pegar’ y utilizando la estrategia de regalarlos en las discotecas para que los reprodujeran, Amaro decidió enfocarse en la formación y especialización de los procesos de producción musical. Por eso, a pesar de no estar vigente en la industria, decidió consolidar un equipo para radicarse en Medellín y empezar a renovar su música.

“Ha comenzado una nueva etapa en mi vida, he trabajado y aprendido bastante. Tengo un equipo de trabajo con el que esperamos llegar al mundo actualizado en las plataformas digitales, que demuestra un cambio de la forma en como se trabajaba antes, pero estamos renovando nuestra música con un nuevo proyecto en Colombia”, le contó Amaro a KienyKe.com.

En Medellín, ciudad que se considera la capital del reguetón en el mundo, y con una nueva serie de canciones que ya lanzó, Amaro espera repetir historias de renovación musical como la de Nicky Jam, quien fue acogido por la capital del departamento de Antioquia y logró consolidarse como uno de los representantes del género urbano. Emmanuel o Amaro asegura que no cambió el deporte por la música, ya que son dos pasiones que todavía vive y disfruta, solo que una de ellas marcó su vida profesional.