Marianne Ponsford y su homenaje a los libreros de Bogotá

Marianne Ponsford y su homenaje a los libreros de Bogotá

24 de octubre del 2013

Marianne Ponsford fundó la revista Arcadia hace casi nueve años y se convirtió en el faro de la literatura nacional. Es la revista de Publicaciones Semana con el mayor índice de renovación de suscriptores y la que más rota en puntos de venta. Presenta unas cifras que son muy sorprendentes y que contradicen el mundo de los clichés sobre qué es lo cultural.

La autoridad que tiene Ponsford para hablar de libros es incuestionable. Y no sólo porque dirija la revista en referencia sino también por su hoja de vida: exdirectora de la revista Cromos, corresponsal de Cambio 16 España, cofundadora de El Malpensante, premio de periodismo Simón Bolívar en la categoría de mejor crónica (sobe la vida de Chavela Vargas), editora de libros.

La revista Arcadia organiza este fin de semana en Bogotá un festival, un homenaje a los libreros, en el parque de la 93. “Es un evento pequeño, muy simple, para destacar las librerías que son las que tienen el espíritu del lector abierto. Son las que pagan arriendo todo el año…”.

Ponsford comenta que sorprendentemente en Bogotá y en todo el país están abriendo librerías, con buenos resultados. “Se están convirtiendo como en pequeños centros culturales de sus barrios, como los corazones”.

“Por ejemplo en La Macarena –dice- usted puede ir un viernes a Luvina Libros, ahí en la esquina, donde generalmente hay alguien dando una charla, alguien hablando de un libro, alguien tocando chelo. En Palermo está La Casa Tomada, con muchos visitantes los fines de semana. Todas las librerías son muy lindas. La Madriguera del Conejo,convertida en un centro cultural para los jóvenes, un espacio vital”.

¿Cómo será el festival de las librerias?

Les damos un stand precioso, por el que pagan algo. Nosotros convocamos. Cada librería tiene una personalidad y un carácter, como los libreros, como sus dueños, como las personas y sus gustos.

¿Arcadia no vende libros pero vive indirectamente de ellos?

A mí no me gusta la idea del periodista como promotor. Yo soy una periodista, doy fe o trato de hacerlo, sobre lo que pasa en el mundo cultural colombiano. Doy fe de los libros, del cine, de la música. Pero nuestros protagonistas son los lectores. Yo quiero informarles a los lectores.

¿Quiénes son hoy los mejores escritores colombianos?

Creo que son Evelio Rosero, Tomás González y Fernando Vallejo. Son los que más me gustan.

¿Y dónde quedan Juan Gabriel Vásquez, Santiago Gamboa y William Ospina?

Una muy buena pregunta. Son muy buenos escritores pero a mí me preguntaron por mis preferidos y no hago una lista de más de tres porque de pronto aburro.

¿No destaca una mujer?

Yo amo la poesía de Piedad Bonnet y ella hace unos años empezó a escribir novelas preciosas. Destaco el testimonio sobre el suicidio de su hijo. Una historia conmovedora, muy hermosa. Una manera asombrosamente valiente de hacer un duelo en un tema tan terrible como es que el hijo se suicide.

¿Cuáles los títulos que más le gustan?

Los Ejércitos, de Rosero. Temporal, que acaba de salir, de Tomás González, una novela preciosa. Es un padre paisa que se va a pescar con sus dos hijos cuando amenaza que va a caer una tormenta, por allá en Tolú. Y lo que pasa en esa lancha es cómo se desatan los odios entre el padre y los hijos. Todo el odio que le puede uno tener al papá…. Es una obra muy poderosa y muy bonita.

Destaco Primero estaba el mar y la Luz difícil, de Tomás González. También El Desbarrancadero, una novela hermosísima del amor que uno pueda tener por un hermano. Es una voz en primera persona que se conduele de que su hermano se está muriendo de sida. Es hermosísima, uno llora y ríe en cada página. Es una belleza. La impotencia frente a la muerte de un ser querido. Es muy, muy hermosa.

¿Qué piensa de los libros digitales y el futuro de las bibliotecas?

Cuando se inició la fotografía todo el mundo pensaba que se iba a acabar la pintura. Cuando llegó la televisión a las casas, la gente dijo que morirá el cine. Siempre hay como una especie de momento apocalíptico en que creemos que algo va a morir. O una forma de arte. Y mentiras, siempre acaban conviviendo.

Piense usted que todas las librerías y que todos los libros del mundo estuvieran en soportes digitales. Imagínese el día que se vaya la luz. Imagínese el día que haya un ataque terrorista y ya no podamos acceder a internet. ¿Se va a acabar la memoria de la humanidad?. Siempre estarán los libros impresos…creo yo.

Pero cada vez se venden menos. Las estadísticas muestran un aumento de los libros digitales…

Sí muestran un aumento, pero no muestran un decrecimiento del libro impreso. Entonces eso está muy bien.

En los últimos años y meses han surgido, como de manera silvestre en Colombia, poetas y escritores. El caso de González, a quien Arcadia le dedicó una portada, para muchos fue una verdadera sorpresa. Cómo aparecen esos escritores otoñales que logran impactar a los lectores colombianos y latinoamericanos.

(Risas) Otoñales? No son ningunos escritores otoñales. Simplemente han pasado toda la vida en silencio, escribiendo, probablemente frente a una máquina de escribir, frente a un papel, frente a un cuaderno y al final, hacia el final de sus vidas, finalmente reciben un elogio, un reconocimiento público. Eso es todo.

¿Pero por qué razón los medios cuando ellos comenzaron a escribir desde jóvenes, no los publican?

Primero porque los medios no publican, lo hacen las editoriales. No hay normalmente, digamos, una tendencia que se haya detectado en eso, porque nadie hace contabilidades de las edades de quienes se presentan a concursos. Los libros no tienen edad. No importa que los escritores estén vivos o estén muertos. O el escritor sea un genio de 18 años o sea de 90.

Los libros y los escritores tienen una admirable paciencia. Una paciencia a veces de siglos para esperar a que por alguna casualidad un lector llegue y se acerque y se encuentre con un libro que le hable al oído y que le diga algo.

Marianne Ponsford, Kienyke

¿Qué libro recomendaría para empezar al leer?

Para recomendar un libro hay que hacerle un diagnóstico al alma. Precisamente los libreros son eso, son médicos del alma. Entonces, uno no puede recomendar aspirina para alguien que necesita Levotiroxina, por decir algo. Es como recomendar novios.

El último libro que he leído es una preciosa novela que se llama Temporal, de Tomás González. Un escritor de esos que llamarían ‘otoñal’, que tienen canas y que viven en Cachipay, perdidos, encerrados en sus fincas, escribiendo. Tomás tiene 63 años, muy joven, en mi opinión.

Todo el mundo recomienda ‘El olvido que seremos’. ¿Cuál es su opinión?

Es una memoria literaria maravillosa, de Héctor Abad. Arcadia la sacó en portada antes de que empezara a venderse y predijimos que iba a ser el mejor libro del año. Nos equivocamos, fue el de la década.

¿Cuál es su libro favorito de García Márquez?

Cien años de soledad. Y aprovecho para recomendar una novela colombiana, Los Ejércitos, de Evelio Rosero. Si a mí me preguntan qué libro antes de salir de la universidad debe haber leído todo estudiante colombiano yo digo que Los Ejércitos, de Rosero.

¿Por qué?

Es una novela poderosa, extraordinaria, que es capaz, con una economía, melancolía y con una belleza impresionante, de contar la guerra en este país… Lo terrible que es el campo, lo que sufre la gente.

¿La lectura, la literatura, es un privilegio o es un asunto de privilegiados en el país?

Sí y no. Los libros aquí son caros, las librerías son pocas. Cuando uno mira un mapa de las librerías de Bogotá, por ejemplo, uno puede trazar una raya en la mitad y para el sur no hay una sola librería. Pero hay bibliotecas. En Colombia hay bibliotecas en los 1.140 municipios del país. Lo que pasa es que muchos alcaldes las mantienen cerradas o ponen de bibliotecario al amigo… pero eso está cambiando.

Aquí el Estado ha hecho un esfuerzo monumental a través del Ministerio de Cultura, fundamentalmente. Y las bibliotecas en Colombia son un ejemplo a nivel mundial. No estamos hablando de América Latina. Lo que pasa es que no nos conocemos a nosotros mismos y siempre venden más las noticias malas. Pero aquí, el Ministerio de las TIC se está haciendo un esfuerzo por llevar conectividad a esas bibliotecas. Se está empezando a leer mucho en Colombia. Los niños están leyendo –gratis- en las bibliotecas.

¿Tienen validez esas encuestas que hablan del número de libros que lee cada colombiano?

Digamos que a esas encuestas les falta actualizarse, porque muchas gentes no están mirando esas formas de leer. Usted tiene un Ipad en frente suyo, un computador. Aquí hay más computadores que libros y todos están leyendo.

La ministra de Educación dijo que se mantenía la tendencia de cuatro libros promedio por colombiano al año, de los que leen. Pero no precisa la cifra de cuántos colombianos leen esos libros…

Las cifras nacionales son muy tristes. No llega a dos puntos persona. Pero, digamos que todo este proceso es muy reciente en Colombia, de los últimos diez años, especialmente en el gobierno de Uribe (hay que reconocerlo) y la continuidad sana en el gobierno de Santos, de apoyo y fortalecimiento de las bibliotecas en Colombia.

¿Qué están leyendo los colombianos?

Eso sí no sé.

¿Pero preferencialmente leen biografías, historia, novelas?

Por ejemplo un libro que se está leyendo mucho es ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Es un título pregunta. Eso habla mucho de lo que es el alma del país. La gente aquí se siente frustrada, de alguna manera injustamente tratada por el destino. Colombia es un país con unas brechas sociales tan grandes, con unos cuantos privilegiados que tienen todo y donde la vida cotidiana es tan difícil para tanta gente… que por eso se venden libros como el mencionado.

¿Por qué siente que la gente no lee en el transporte público?

Cuando uno está apeñuscado en un transmilenio, pendiente de que no le roben el bolso o de que no le toquen partes que no deben tocarle, no accidentalmente, es muy difícil leer. En Japón, los índices de lectura se dispararon apenas el transporte público empezó a tener comodidad, apenas la gente se podía sentar cómodamente en una silla. Aquí es imposible.

¿Qué piensa de la nobel canadiense?

Alice Munroe tiene cuentos que hablan sobre relaciones entre hombres y mujeres. Sobre todo lo que pasa sutilmente, en las familias, con los hijos. Son micromundos muy pequeños, pero donde realmente pasa la vida.