El misterio del Área 51

15 de octubre del 2017

En torno a ese lugar hay muchos misterios ¿Qué hay de cierto en eso?

El misterio del Área 51

El 10 de julio de 1947, un OVNI se estrelló en Roswell, Nuevo México. Adentro, por supuesto venían varios extraterrestres. Las criaturas, que murieron en el impacto fueron llevadas para ser estudiadas en una instalación militar secreta conocida como Área 51. Esa es una hipótesis.

Desde ese momento, el misterio en torno al Área 51 ha crecido y alimenta las ideas de miles de excéntricos que creen que el gobierno de los Estados Unidos ha mantenido una especie de conspiración para ocultar la existencia de vida extraterrestre.

El Área 51

Contrario a lo que se podría pensar, el Área 51 sí existe. Está en el Estado de Nevada, a 133 km de Las Vegas. Oficialmente, la instalación cumple funciones de entrenamiento de efectivos y prueba de tecnologías militares. Eso no es un secreto para nadie. Sí es un secreto, sin embargo, la clase de pruebas, el cómo, el para qué, los aparatos. Eso ha rodeado al área 51 de un halo de misterio que ha permanecido durante décadas. Todo lo que ocurre allá es considerado Alto secreto.

El mito: la gente asocia el Incidente Roswell con el área 51. Por eso, desde mediados del siglo pasado, se ha creído que ese lugar es la clave para un laberintico complot para ocultar, entre otras cosas, que la raza humana tiene contacto con seres de otros planetas. El gobierno gringo sabe pero, por alguna razón no quiere decir.

Entre las presuntas actividades ocultas del Área 51 están el almacenaje de componentes de naves espaciales y sofisticada tecnología extraterrestre; el estudio de alienígenas vivos y muertos; reuniones y charlas con visitantes de otros planetas, u otras dimensiones, o incluso de otro tiempo. Desarrollo de tecnología que podría permitir viajes en el tiempo o armas muy poderosas.

En todo caso, hasta ahora no hay evidencia suficiente para probar lo que pasó –o sigue pasando– en el Área 51. Al contrario: sí se ha podido probar que lo que dice la gente responde más que todo a mitos de la cultura popular. El Incidente Roswell, por ejemplo, lo explicaron como la caída de un globo que se usaba para estudiar el clima.

Nadie ha podido probar nada nunca y ninguna de las ideas de los ‘ufólogos’ ha pasado el contundente filtro de la prueba científica. Y si no hay evidencia, la conclusión es una sola: no existe.

En el Mundo y sus demonios, Carl Sagan escribió: “por lo que he visto, la manera de proceder de mucha gente está altamente predeterminada. Algunos están convencidos de que el testimonio de un testigo ocular es fiable, que la gente no inventa cosas, que las alucinaciones o tergiversaciones a esta escala son imposibles, y que debe de haber una vieja conspiración gubernamental de alto nivel para ocultamos la verdad a los demás. La credibilidad en el tema de los ovnis prospera cuando aumenta la desconfianza en el gobierno, que se produce de forma natural en todas aquellas circunstancias en que —en la tensión entre bienestar público y «seguridad nacional»— el gobierno miente. Como se han revelado engaños y conspiraciones de silencio del gobierno en tantos otros asuntos, es difícil argumentar que sería imposible encubrir un tema tan extraño, que el gobierno nunca ocultaría información importante a sus ciudadanos. Una explicación común de la razón de tal encubrimiento es evitar el pánico a nivel mundial o la erosión de la confianza en el gobierno”.

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