Armas nucleares: el verdadero Apocalipsis

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Armas nucleares: el verdadero Apocalipsis

6 de abril del 2017

Uno de los recuerdos más amargos que tiene la humanidad es el inmenso hongo atómico que se levantó sobre Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, cuando los Estados Unidos soltaron su mortífera arma nuclear. Murieron cerca de 120 mil personas. Entonces, el imperio de Japón se rindió irrevocablemente: no tenían más opción ante el horror.

Pero la humanidad no aprendió la lección y durante algo más de 45 años, que fue lo que duró la Guerra Fría, estuvimos en la tensión constante de que alguno de los bandos en conflicto, la Unión Soviética o Estados Unidos, activara el botón y una bomba atómica nos borrara a todos del mundo. Solía decirse que, por el arsenal atómico que había, cada ser humano estaría sentado en cuatro kilos de dinamita. Ese era el miedo entonces.

En el Cataclismo de Damocles, García Márquez nos da una precisa descripción de lo que habría podido pasar:

“Un minuto después de la última explosión, más de la mitad de los seres humanos habrá muerto, el polvo y el humo de los continentes en llamas derrotarán a la luz solar, y las tinieblas absolutas volverán a reinar en el mundo. Un invierno de lluvias anaranjadas y huracanes helados invertirá el tiempo de los océanos y volteará el curso de los ríos, cuyos peces habrán muerto de sed en las aguas ardientes, y cuyos pájaros no encontrarán el cielo. Las nieves perpetuas cubrirán el desierto del Sahara, la vasta Amazonía desaparecerá de la faz del planeta destruido por el granizo, y la era del rock y de los corazones transplantados estará de regreso a su infancia glacial. Los pocos seres humanos que sobrevivan al primer espanto, y los que hubieran tenido el privilegio de un refugio seguro a las tres de la tarde del lunes aciago de la catástrofe magna, sólo habrán salvado la vida para morir después por el horror de sus recuerdos. La Creación habrá terminado. En el caos final de la humedad y las noches eternas, el único vestigio de lo que fue la vida serán las cucarachas.”

El fin de la Guerra Fría no significó que el arsenal atómico desapareciera. Los países, abierta u ocultamente, han seguido alimentando ese afán autodestructivo y el peligro no ha cesado. Aún existe la posibilidad de que un loco —o unos locos—, aprieten el botón y nos borren a todos del mundo. La humanidad no aprende. Estados Unidos y Rusia, de acuerdo a la ONU, podrían tener algo más de 14 mil ojivas. Y no sólo son ellos: Corea del Norte, India, China, Irán y quién sabe cuántos países más ya están en capacidad de producir tales aparatos.

Y ante la preocupante proliferación de armas nucleares, se ha lanzado una alerta que parece haber hecho eco en la ONU y ahora se gestiona un nuevo tratado de prohibición de esta clase de armas. Este lunes 27 de marzo empezaron las discusiones.

Kim Won-soo, alto representante de la ONU para asuntos de desarme explicó que “las armas nucleares significan una amenaza real para la humanidad. La búsqueda sin fin de armas estratégicas nucleares y no nucleares no creará seguridad, sino que tiene el potencial para provocar nuevas y desestabilizadoras carreras armamentistas y exacerbar las tensiones regionales y globales”.

“El Reloj del Apocalipsis, que indica lo cerca que está la humanidad de la catástrofe global, está a 2,5 minutos de la medianoche, la peor situación desde 1953″, también expresó el alto funcionario.

Por supuesto que la medida no cayó del todo bien. Estados Unidos, Francia, Rusia, China, entre otros 20 países se oponen a la prohibición. Nikki Haley, embajadora de los Estados Unidos ante la ONU llamó al realismo y dijo que “Como mamá, como hija, no hay nada que quiera más para mi familia que un mundo sin armas nucleares, pero tenemos que ser realistas. ¿Hay alguien que crea que Corea del Norte vaya a acordar sobre una prohibición de armas nucleres?”.

En la misma línea se expresó el embajador francés quien dijo que “nuestros países continúan dependiendo del disuasivo nuclear para seguridad y estabilidad”.

De acuerdo con Sputnik, para Rusia, la prohibición de armas nucleares “es un planteamiento romántico que no tiene nada que ver con la realidad, pues actualmente la prohibición total de las armas nucleares no es posible ni útil”. Así lo expresó el jefe del departamento de no proliferación y control de armas Mijaíl Uliánov.

Quienes no quieren que se prohíban las armas atómicas son también los países más poderosos dentro de la Asamblea General de la ONU. No extrañaría entonces, que hicieran “oídos sordos” al clamor casi que del mundo entero, y se valieran de artimañas diplomáticas para boicotear la discusión. A pesar de los obstáculos a los que se enfrenta la medida, es histórico que se discuta, por fin el desarme nuclear.