“Hace 30 años la naturaleza nos tapó de lodo, ahora nos van a tapar con basura”

“Hace 30 años la naturaleza nos tapó de lodo, ahora nos van a tapar con basura”

12 de noviembre del 2015

Cada año, alrededor del 13 de noviembre, los colombianos se acuerdan que existe el municipio de Armero, que hoy en día, desde la reubicación de su cabecera municipal hacia Guayabal, se llama Armero Guayabal. Esta es la crítica más grande que los armeritas tienen hacia el país. Los políticos que aspiran al Congreso y a la presidencia de la República también se acuerdan de ellos, pero lo hacen únicamente en sus campañas electorales.

Armero, según varios de sus habitantes, es un municipio al que le han hecho promesas que se han quedado en el aire y otras que, según ellos, irregularmente han cambiado de forma y fondo, como la planta de tratamiento de residuos sólidos que pasó a ser un polémico “basurero”, como lo dice la diputada nacida en Armero, Stella Vásquez. Lea también: “Es falso que se esté autorizando minería en los páramos”: Minambiente.

A lo largo de estos treinta años, según lo indican los mismos habitantes del pueblo, han sido un municipio olvidado, “han  transcurrido tres décadas caracterizadas por la indiferencia, la desidia, la falta de compromiso integral de parte de las instancias del Estado Colombiano para con el pueblo armerita, sus víctimas y sus sobrevivientes”, dice Fabio Beltrán, líder campesino de Armero y veedor ambiental del relleno sanitario y parte del comité ambiental de Armero.

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Mientras se adelantan los eventos que conmemoran los 30 años de la tragedia natural más grande del país, en la que murieron casi 25 mil personas, un grupo de líderes campesinos, apoyados según ellos por miles de armeritas y políticos del municipio sientan su voz de protesta. Lea también: Greenpeace, la organización que expuso un crimen ecológico en Boyacá.

“Hoy en día vamos a celebrar que hace 30 años la naturaleza nos de tapó lodo y ahora nos van a tapar con basura”, dice la diputada, que está en contra de la construcción de un relleno sanitario llamado ‘Parque Industrial Santo Domingo’, que se empezó a construirse a 3 kilómetros del Armero de la tragedia y de Armero-Guayabal, la nueva cabecera municipal.

Fabio Beltrán le dijo a KienyKe.com que el 90 por ciento de los armeritas están en contra de la construcción de este relleno sanitario por varias razones, entre ellas, porque es un proyecto que en vez de generar al municipio prosperidad económica y social, lo sepultará como el basurero, inicialmente, del norte del Tolima y posteriormente de todo el departamento. Lea también: Lo bueno, lo malo y lo feo del SITP.

“El basurero de Girardot está a punto de colapsar porque su capacidad ya está al límite. El basurero de Ibagué, por temas de desarrollo urbanístico, ya que se encuentra entre la zona franca y la ciudad, que avanzan hacia el relleno sanitario, también coparía su capacidad prontamente y cerraría. ¿Las basuras de estas grandes ciudades a dónde llegarían?, pues hacia el relleno sanitario de Armero.”

Otra de las amenazas, según el líder social, es ‘Doña Juana’, el basurero de Bogotá. Según Beltrán, este relleno sanitario, por la cantidad de problemas que lo circundan, de generarse su cierre, las basuras de la capital irían a parar a Armero.

El relleno sanitario regional que hoy está a medio construir por las diferentes acciones que líderes ambientales como Fabio Beltrán han interpuesto ante entidades regionales, fue un proyecto que arrancó en el gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe, quien, según Beltrán, otorgó importantes recursos del Banco Mundial para desarrollar e implementar Proyectos de Saneamiento Básico en varios municipios.

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“Lo que hicieron con Armero-Guayabal fue engañarlo – dice Beltrán – a la comunidad le prometieron una salida al desempleo y el inicio a ser un municipio con industrialización. En agosto de 2003, el Gobierno Nacional se comprometió a desarrollar en este municipio con inversión inicial de 2.000 millones de pesos la construcción de una planta regional para el manejo de los residuos sólidos del norte del Tolima, con tecnología de punta, que fuera modelo para América Latina y generadora de muchos puestos de trabajo. Pero contrario a lo prometido los recursos fueron desviados hacia la improvisada construcción del Relleno Sanitario Regional”.

La construcción de este relleno sanitario, según la diputada Vásquez, la quieren hacer en una montaña donde hay cinco nacimientos de agua y al lado de la universidad del Tolima “algo desastroso para Armero”.

“El medio ambiente se verá muy afectado con la construcción de este basurero. Afectará corrientes hídricas superficiales y subterráneas que alimentan acueductos  veredales, el acueducto del corregimiento de Méndez, proyectos piscícolas, ganaderos y agrícolas”.

Tanto la diputada Vásquez, como el veedor ambiental indican que el proyecto está viciado por varios lados. Entre los vicios que denuncian los líderes del municipio está la presunta corrupción, según ellos la Contraloría departamental redactó un informe en el que evidencia que los costos reportados en el proyecto no se evidencian en lo que hay levantado en físico. “Hay un faltante evidente de varios cientos de millones de pesos”, indicó la diputada.

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Otra inviabilidad de este proyecto, según Beltrán, es la resolución 4261 de noviembre 25 de 2010 por parte de Cortolima, en la que se había aceptado que esta entidad había reconocido que había irregularidades en el proceso de licenciamiento ya que el estudio de impacto ambiental de este proyecto estaba incompleto.

Según Beltrán, Cortolima, extrañamente mediante otra resolución, la 1292 de marzo 24 de 2012, legalizó las irregularidades que había encontrado anteriormente.

La comunidad, en cabeza de Fabio Beltrán y otros líderes populares, han intentado frenar este proyecto, que según ellos, le hace un gran mal a Armero Guayabal. Han interpuesto acciones populares, denuncias ante la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría, la Fiscalía, acciones de nulidad y varias quejas ante institutos ambientales.

“Armero, después de haber puesto más de 25 mil muertos y de haber sido enterrado por el lodo, merece otro futuro”, dice Beltrán, quien remata diciendo, “este municipio, antes de la tragedia tenía industria, era pujante y próspero; después del 13 de noviembre de 1985 nos olvidaron y ahora, cuando el gobierno del presidente Santos firmó la Ley 1632, la Ley de Honores de Armero, que busca recuperar al municipio económicamente y socialmente, nos quieren sepultar en medo de la basura, que para nada nos traerá desarrollo ni económico ni social”.