El arquitecto que custodia parque en Teusaquillo

25 de agosto del 2018

Tras una mirada sospecha e impávida en detalle sobre unas manos en movimiento, se esconde un defensor. Un líder comunal que se respalda en las leyes para luchar contra ‘consumidores’ que visitan su hermosa Ítaca, Teusaquillo. -¿Qué mira señor?- exclamé iracundo, como alguien sin un mea culpa encima.  -¡Soy el sapo, el sapo mayor! y […]

El arquitecto que custodia parque en Teusaquillo

Tras una mirada sospecha e impávida en detalle sobre unas manos en movimiento, se esconde un defensor. Un líder comunal que se respalda en las leyes para luchar contra ‘consumidores’ que visitan su hermosa Ítaca, Teusaquillo.

-¿Qué mira señor?- exclamé iracundo, como alguien sin un mea culpa encima.

-¡Soy el sapo, el sapo mayor! y miro sus manos, pero veo que tiene un lapicero. Pensé que estaba rascando marihuana- contestó el señor con elocuencia, mientras pretendía continuar su acostumbrada caminata nocturna junto a su esposa y su perro por el Parque del Brasil en Teusaquillo.

La mujer no mencionó una palabra, sin embargo, la vi recogiendo basura del suelo. No ví su rostro porque llevaba una gorra inclinada que sombreaba hasta sus pómulos. Justo en ese momento, mientras intentaba mediar una conversación con el señor y escuchaba su lucha, el ambiente se perfumó de un olor particular.

-Mañana podemos hablar, hoy voy a dar mi paseo matutino. Mire, ahí vamos ya, detrás de una nube- mencionó, retirándose con paso acelerado para expulsar al “marihuanero” fortuito que transitaba el parque a altas horas de la noche.

El amante colonial desenmascara sus prejuicios

Tras la invitación a conversar sobre la problemática que circunda y padece en sus días, su mirada robusta se tornó serena. En su solidez demostró que nunca en sus 74 años extravió los pasos de un camino que le representa esperanza de antaño.

Don Germán, ancló a Teusaquillo en los años ochenta e idealizó su rumbo a favor de los vientos coloniales que aún sobreviven y que son su dicha y fortuna. -Por qué no conquistar las químeras día tras día-. preguntó así mismo consternado.

Recuerda que sacaba cinco en los exámenes de imaginación de la Universidad Nacional, donde se graduó como Arquitecto.

“En lontananza se divisa invisible la ciudad, y en medio de la niebla se levantan resplandores.” decía aquel examen.

El ‘vigilante del Brasil’ tiene de costumbre junto a su esposa y su perro, dar diez vueltas al Parque para velar por la seguridad, limpieza e historia del vecindario. Es un apasionado por el urbanismo y esta orgulloso de los 300 planos del Palacio de Justicia quemado que logró memorizar.

A pesar que viene de una familia liberal y vivió el ambiente de los años 60 y 70 de la universidad pública, declara ser un conservador -de las buenas costumbres que se han perdido tanto-.

“Ojala algún día yo vuelva a ser liberal, pero por el momento me tocó ser godo”

Fue integrante de la Organización de propietarios y residentes del patrimonio inmueble debidamente reconocido, Corpopatrimonio.

La localidad cultural de Bogotá

La historia que cobija a Teusaquillo es retratada con entusiasmo. Pues Germán, en medio de su relato sobre los años treinta, hace énfasis que allí se desarrolló la burguesía. -Dirigentes como Jorge Eliécer Gaitán, Gustavo Rojas Pinilla, Laureano Gómez, Darío Echandía y hasta la familia de Mariano Ospina Pérez residían el sector.-

Por qué no crear bulevares, diagonales, transversales, glorietas, puntos de distribucción y paisajismo. Aquí hay otra perspectiva de ciudad.

En relación a “la llegada de los malandrines al centro”, explica que la capital estaba reprimida y extremadamente densificada,-era insoportable desde el punto de vista higiénico, las aguas corrían por las calles con las heces fecales.-

La vieja costumbre española de botar la vasenilla por la ventana y gritar ¡Cuidado que allá va! Cáigale al que le caiga.

Pero ese no era el problema para el defensor que perdió su mirada en algunos arbustos, -España aportó sus propios ladrones y despojó a los indígenas de la riqueza natural; ríos, meandros y diversos escenarios ecológicos que nos distinguía-.

De ahí que, -los habitantes excluidos pensaran que podían robarle a los ricos, a los españoles, a los criollos. Se sienten como en un derecho. Esos fueron los primeros ladrones bogotanos-. explica para entrar en la problemática que lo atañe.

Expantar consumidores y cuidar su barrio

El ‘cucho’, llamado así por los jóvenes con los que discute, trabajó en el uso de los suelos de la Alcaldía de Gustavo Petro, -sin ser petrista- aclara con soberbia, mientras portaba una chaqueta desgastadas de la Colombia Humana.

Sentado en un banco de madera con una pierna incrustada en la otra, infiere que ,- lo que podría estar tirándose el barrio es la expansión de las universidades mal llamadas de garaje, que no tienen planta física y un plan de regularización. La educación como negocio para pobres muchachos de estratos 4, 3, 2 y 1 que cuando llegan acá siente un choque entre el entorno y su barrio. Por eso no cuidan nada.-

Describe que su labor no puede ser pedagógica, sino de confrontación y choque. – No me van a convencerme con la filosofía barata de la libertad. Este es un espacio público que tiene prohibido el consumo de sustancias y debe primar el código de policía.- comentó con su voz recalcitrante.

Según el Código de Polícia…

En pro de garantizar la convivencia y tranquilidad en el espacio público se deben propiciar en la comunidad comportamientos respetuosos que las faciliten. Según el artículo 33, es prohibido y acarrea sanción “consumir sustancias alcohólicas, psicoactivas o prohibidas, no autorizados para su consumo” en lugares públicos.

Su caso más violento fue el de “los 40 ciclistas empedernidos por la marihuana” que armaron moños en la plazoleta del parque. Germán, vanaglorió que -como Jesucristo en el templo de los mercaderes, empezamos con mi esposa a echar fuego verbal. Algunos fumaron y nos echaron la marihuana en la cara. A ella le gritaban loca y a mi me decían cucho. Y aunque ya llegaron los dolores articulares me siento muy bien-.

¡Ojo! su recorrido es a las 9:00 p.m. Sí se lo encuentra, dialogue, conozca su lucha.

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