Ella asesina narcotraficantes para poder vivir

Ella asesina narcotraficantes para poder vivir

2 de septiembre del 2016

María* es asesina de narcotraficantes en Filipinas, un país que vive una de las crisis sociales más difíciles de su historia. El tráfico de drogas prolifera en las calles de las principales ciudades. Mientras tanto, el estado patrocina un amplio grupo de asesinos a sueldo denominados “escuadrones de la muerte”. En uno de estas organizaciones trabaja esta mujer que recibe dinero de la policía por cada muerte.

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La BBC logró hablar con María, una mujer que vive en Manila, capital del país. Contó su historia y contó cómo lleva su nueva profesión que la ha hecho matar en dos años unos meses a seis personas.

“Mi primer asesinato fue hace dos años. Estaba muy asustada y nerviosa porque era mi primera vez”. Esto sucedió por pedido de la policía. En ese entonces su esposo trabajaba matando personas que debían dinero y se quedaban atrasados en el pago de sus deudas. En una ocasión vieron necesario que la operación la realizara una mujer. Sin dudarlo, su pareja recomendó a María.

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Una vez fue informada de su misión, los nervios la invadieron. No podía dejar de pensar en el momento en que apretaría el gatillo por primera vez. Una vez estuvo frente a la persona que debía morir en sus manos, sin pensarlo dos veces, se acercó y disparó.

El problema del narcotráfico es un tema serio para las autoridades. Las mafias se han encargado de llenar las calles de metanfetaminas, o shabú, como se le conoce en Asia. Esta droga es fácil de preparar, barata y genera un gran margen de ganancias.

Mientras este negocio crecía, María no mató a nadie más en año y medio. Eso cambió cuando Rodrigo Duterte llegó a la presidencia de Filipinas el pasado mes de junio. Desde entonces ha disparado en la cabeza a cinco narcotraficantes. Sin pudor aunque con nervios. Es su trabajo, pero no uno del que se enorgullece.

Su baja estatura y extrema delgadez la hacen parecer inofensiva. Verla caminar por la calle con su pequeño hijo en los brazos quita de ella toda sospecha. Así ella, y otras tres compañeras reciben órdenes del oficial de policía de Manila para realizar ejecuciones extraoficiales manteniendo un bajo perfil.

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Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas.

Asesina de narcotraficantes en Filipinas es patrocinada por el estado

Estas ejecuciones se han vuelto una constante en el régimen de Duterte. No era de extrañar luego de las amenazas  que lanzó contra el narcotráfico mientras hacía campaña a la presidencia.

“A todos ustedes que andan con drogas, a ustedes, hijos del diablo, de verdad que los voy a matar” dijo el actual presidente en una ocasión.  “No tengo paciencia, ni tengo medio. O me matan a mí o los mato a todos, idiotas”.

Sus polémicas declaraciones lo llevaron a ser considerado el Donald Trump filipino. Al igual que el magnate, no contaba con el apoyo de la clase política, que no lo tomaba en serio. Grave error.

Hoy son 400 ejecuciones oficiales de sospechosos, aunque medios locales y la oposición asegura que los escuadrones de la muerte se han llevado extraoficialmente a otros tantos. Esto tan solo en tres meses de mandato. Sin embargo esto está lejos del número que prometió en su candidatura: 10.000 delincuentes muertos.

“¿Importan realmente las vidas de esos 10 criminales? Si voy a enfrentar todo esto… ¿significan algo 100 vidas de estos idiotas?”, dijo en una ocasión acerca de las muertes extrajudiciales.

De esta forma, María se ha llevado unos cuantos de esas muertes, y seguramente se llevará otros. Resulta que esta fue la manera que su familia halló para salir de la extrema pobreza en la que vivía. Su vida transcurría en los barrios marginales de Manila, sin ingresos.

Pero las cosas cambiaron en el momento en que su esposo empezó a matar a deudores morosos. No nadaban en dinero, pero sobrevivían. En cambio, desde que ella hace las ejecuciones, lograron salir de las precarias condiciones para vivir holgadamente.

Por cada persona muerta, a María y el grupo de tres sicarios que trabajan con ella reciben $20.000 pesos filipinos, unos $430 dólares. A simple vista es poco, sin embargo esto es una gran cantidad en Filipinas. El dinero es repartido en partes iguales. Con cinco muertes en tres meses, ahora sus ingresos son elevados.

Como suele suceder con este tipo de trabajos, el peligro está al acecho. En las últimas semanas fue informada de que su dirección fue filtrada a un grupo de narcotraficantes que buscan venganza. Debido a esto debe mudarse cuanto antes, de lo contrario, la vida de ella, su esposo e hijo corre peligro.

Anhela salir de este negocio por el peligro. Pero no sabe si es más seguro dejar o quedarse con su empleo. Si matan a un presunto narcotraficante, sin saber si en verdad es un delincuente, cómo harán con un desertor.