El transporte público, un riesgo de asedio sexual

El transporte público, un riesgo de asedio sexual

9 de enero del 2014

Faltaban pocos días para celebrar el día de la mujer. Tatiana Bolívar salió de su trabajo unas cuantas horas más tarde de lo acostumbrado. Tomó un TransMilenio para ir a su casa en el norte de Bogotá. Una multitud se subió al bus, era el último servicio al Portal de la Calle 170. Frente a ella se ubicaron tres hombres jóvenes, y detrás, otro, de más de 50 años que parecía todo un ejecutivo: corbata, camisa blanca, uñas y zapatos impecables. Todos estaban tan apretados como en una lata de sardinas.

Durante el camino, Tatiana comenzó a sentir una sensación inusual, proveniente del hombre que estaba detrás de ella. Aunque pensó que era resultado de la multitud, de vez en cuando se volteaba para ver si todo estaba bien. En la estación de la Calle 142, la gran mayoría de la gente se bajó. Fue en ese momento cuando notó que el hombre tenía el pene por fuera de la bragueta del pantalón. Tatiana quedó en shock nervioso y no pudo reclamar. Su espalda y jean estaban untados de semen. Al quedar algunas sillas desocupadas, el hombre buscó un puesto desde donde ella pudiera verle la cara y comenzó a reírse con cinismo.

Al bajarse del bus, Tatiana le contó a un grupo de policías bachilleres lo sucedido. Después de ubicarlo, le pidieron sus documentos de identificación. Al abrir la billetera solo tenía su cédula, un sinnúmero de papelitos blancos y varias calcomanías de comics. Aunque en un principio el hombre, quien se llamaba Carlos, negó todo; finalmente aceptó que se había masturbado y se disculpó con Tatiana, quien por recomendación de los policías no puso la denuncia porque solo lo detendrían durante 24 horas. Jamás volvió a usar el servicio de TransMilenio.

Infografia Abuso sexual-01

El acoso sexual en los medios de transporte público es un fenómeno creciente. Tanto mujeres como hombres son víctimas de personas que suelen manosear, tocar sin pudor las partes íntimas de otros y hasta masturbarse. Lugares donde hay aglomeraciones y las horas pico son preferidas por los acosadores.

Según información de la policía, la pena para los delitos de acoso sexual o injuria por vía de hecho –una conducta similar al acoso– es de uno a tres años de cárcel y pueden incluir una multa de diez a mil salarios mínimos legales mensuales vigentes. Sin embargo, ambos delitos son excarcelables. Este es el panorama que viven los usuarios del transporte público del país.

En Medellín más de diez quejas de acoso en 2013

El Metro de Medellín, que actualmente cuenta con tres modos de transporte masivo (trenes, cables aéreos y buses), tiene un registro de 13 quejas de usuarios relacionadas con el acoso sexual durante 2013. Pese a esto no se hizo ninguna captura.

Las quejas más frecuentes tienen que ver con los usuarios que presenciaron o sintieron un contacto físico inapropiado en los trenes y en las líneas de buses, específicamente, en horas pico o lugares de gran afluencia de pasajeros.

Metro-de-Medellin

Para contrarrestar el acoso, el Metro de Medellín emite diariamente mensajes de sonido en las 63 estaciones. De esta manera invita a evitar abusos contra las mujeres y a respetarlas. También ha adelantado campañas educativas con el objetivo de minimizar las cifras.

Según información del metro, en el año 2011 se presentó una denuncia por parte de una menor de edad, quien fue rozada por un usuario en el sistema. En medio de los reclamos, el presunto abusador recibió un golpe en la cabeza de un usuario. El hombre tuvo que ser remitido a un centro de salud donde murió. En la actualidad, el caso se encuentra en etapa probatoria.

TransMilenio moviliza a diario 700 mil mujeres 

TransMilenio, responsable de movilizar al 69 por ciento de los bogotanos, y a diario 700 mil mujeres entre los 20 y los 34 años, indica que 104 personas fueron capturadas en flagrancia y judicializadas por el delito de injuria por vía de hecho en 2013. Mientras que en 2012 se presentaron 132 casos relacionados con la violencia contra la mujer.

Este sistema de transporte ha realizado varias campañas para minimizar el abuso y fomentar el respeto hacia las mujeres. Los lugares elegidos han sido las estaciones y portales de mayor afluencia de usuarios.

Acoso-Transmilenio-1

Según varios testimonios recogidos por KienyKe.com, en la capital colombiana el acoso también es común en taxis. Lucía* contó que hace varios años luego de subirse a un taxi en horas de la mañana, el conductor desvió la ruta y comenzó recorrer un barrio poco transitado. Cuando le reclamó al taxista éste no dijo nada, solo se volteó a mirarla y le mostró que se estaba masturbando.

Cuando Lucía intentó bajarse, notó que la puerta tenía seguro. Por coincidencia le entró una llamada de su mamá, a quien le dio la dirección donde estaba y pidió que llamara a la policía. Finalmente, el conductor le quitó el seguro a las puertas y pudo salir.

El MIO de Cali no tiene registros 

El MIO de Cali no tiene estudios relacionados con el acoso sexual. Sin embargo, el sistema indica que recibieron dos comentarios a lo largo del año a través de las redes sociales. La Policía Metropolitana de Cali asegura que muy pocas personas se atreven a denunciar este tipo de delitos.

En esta ciudad se conocen dos casos sucedidos en 2013. El primero tiene que ver con un hombre que tenía como hábito desnudarse en una estación del MIO. Luego de que la policía de la ciudad actuara, se estableció que sufría un problema mental. El segundo registro fue una denuncia relacionada con un hombre que solía tocar a las mujeres. Las autoridades tomaron las medidas pertinentes.

Mio-Cali

Panorama internacional

Mientras que en Colombia no se han tomado medidas radicales respecto a este tipo de comportamientos, países como México tienen programas especiales para proteger a las mujeres. En esta ciudad existe un grupo de taxis rosados, conducidos por mujeres y que tienen el objetivo de ofrecer un transporte seguro al género femenino. También se implementó una medida donde algunos buses y trenes tienen vagones de uso exclusivo para las mujeres.

Por su parte, en Río de Janeiro (Brasil) un vagón del tren subterráneo está destinado al uso exclusivo de mujeres. Mientras que una encuesta hecha en Londres reveló que el el 43 por ciento de las mujeres, entre los 18 y 34 años, sufrieron acoso sexual en los espacios públicos en el último año.

*El nombre fue cambiado por petición de la entrevistada.