“Mi mejor amigo se ennovió con mi papá”

“Mi mejor amigo se ennovió con mi papá”

3 de septiembre del 2016

En diálogo con KienyKe.com, *Fabian logró contar de manera abierta la que pudo ser su más traumática experiencia hasta la fecha, tanto así que le urgió buscar ayuda psicológica.

La época del colegio siempre será la más bacana, uno hace amigos y muchos de esos duran toda la vida, otros no.

Lea También: El otro amor de mi padre: la heroína.

Me acuerdo mucho de *Pablito, el primero del colegio que confesó en esos juegos todos pendejos, como el de la botella o el de verdad o se atreve, que era gay. Obviamente se fue por la opción de ‘verdad’ luego de rechazar besar a *Camila, una de las más lindas del colegio.

En ese momento todos le caímos en montonera y le preguntamos por qué no lo hizo, el man hasta era bien, pinta y todo, pero la respuesta al inicio nos dio risa y se convirtió en material para hacerle bullying.

Sí, el *Pablito resultó siendo homosexual, yo nunca tuve problema con eso, pero sí acepto haberle jodido la vida por un tiempo por su inclinación sexual.

Lo conozco desde primerito, yo comía tierra con el man y llevaba mis carritos de Hot Wheels, hasta una vez el marica me robó los zapatos de mi Max Steel mecánico.

Se terminó esa época del colegio y cada uno cogió su rumbo, por mi parte siempre seguí hablando con Pablito* porque era un bac, no me importaba que le gustaran los hombres. Él era un amigo que uno no se puede dar el lujo de perder.

Otra Historia: Del infierno de la droga al infierno de la religión.

Estudiamos por fortuna en la misma universidad, en la Javeriana. Yo seguía mi sueño de ser médico y, él, el de ser el mejor arquitecto.

A ambos nos fue bien, ninguno tuvo que hacer semestres adicionales porque no perdimos nada durante los cinco años. Nos graduamos al mismo tiempo y a lo largo de la carrera habíamos hechos varios amigos en común y, obvio, todos sabían que a él le gustaban los hombres.

Alt-Historia-Gay-C1

Con mi familia tenemos una pequeña casa en el Meta. Buen clima, un río para uno bañarse y aire limpio. Ese sería el lugar perfecto para hacer la celebración de fin de semestre.

Así fue, me llevé a un gran combo de la gente de la ‘U’ y *Pablito no podía faltar. También fueron mis papás porque ninguno de nosotros sabía manejar y decían que la flota era algo peligrosa ya que había mucho guerrillero por la zona.

En total éramos diez amigos, incluyéndome. Y pues mis papás. La idea era quedarnos unos cuatro o cinco días, pero lo que no me esperaba de este viaje era que duraría poco y terminaría muy mal. En especial para mi familia.

Durante el primer día empezamos a tomar bastante, desde las once de la mañana que llegamos hasta la madrugada, tipo tres.

A eso de las siete de la noche recordé el comentario que me había dicho mi amigo hace un par de años, con el que empezamos a molestar y reír a carcajadas.

Le Puede Interesar: La socia de Pablo Escobar que está viva y que no quiere que usted lea esta historia.

“Su papá tiene algo, tiene lo suyo parce, no es feo”, este era el comentario de él, que hasta esa noche dejó de causarme gracia.

Ese mismo día, exactamente a las nueve de la noche, Pablito se perdió. Todos hacíamos comentarios de que se había ido con *Juliana, una amiga que nos acompañaba, para que ‘lo volviera heterosexual’.

Yo estaba cansado y muy ebrio, sin embargo no me lo quitaba de la cabeza, pensaba que tal vez algo serio le hubiera podido pasar porque la zona no era muy segura y uno molestando con esas vainas no aguanta.

Me cambié, me puse algo cómodo para dormir, tenía pensado esa noche tirar con mi novia así que fui por los condones que tenía en mi maleta,que dejé amontada con las de los demás en el cuarto principal.

Fui corriendo al cuarto antes de que lo ocuparan mis papás y se fueran a dormir, pero le juro marica, que apenas abrí la puerta, la vida me cambió. Jueputa… se lo juro que hubiera preferido ver a Pablito tirando con Juliana a tener que ver a mi papá teniendo relaciones sexuales con el que consideré mi mejor amigo durante estos 23 años.

No parce, imagine cómo quedé yo, cómo fue mi cara y que tipo de cosas podía pensar en ese momento. Que mierda.

Lo único que hice en ese momento fue gritar y mandar todas las groserías que pueden haber en un diccionario. Me pegaba calvazos y me intentaba arrancar del cabello.

Fue en ese momento que la farra se acabó, y pa’ mas piedra mi mamá venía detrás mío. Ella tampoco supo qué decir, quedó como perpleja, pálida y los gritos y palabras que empezó a decir no tenían diferencia alguna con los míos. 

“Como es que usted me va a hacer eso”, le dijo a mi papá, le golpeó en el hombro desnudo y luego miró a Pablito como un culo para luego cerrar la puerta de un manotazo e irse.

Por mi parte, luego de que mi mamá se fuera, le pegué una patada a la cama donde ellos estaban y me fui emputado. No sé, pero ese mismo día le dije a todo el mundo que no íbamos y así fue.

Las cosas quedaron entre los cuatro nada más, al resto les dije que había riesgo de que la guerrilla pasara por el lugar y que nos podía pasar algo, entonces entendieron perfectamente la situación y arrancamos pa’ Bogotá, ellos con la borrachera viva y yo con una imagen mental asquerosa.

Con mi papá, ahora el saludo es el máximo gesto de interacción, no hablo mucho con él y con mi mamá menos. Ella me dijo que mi papá le confesó que toda la vida había tenido tendencias homosexuales, que se había acostado con varios hombres pero no quería dejarla a ella por el amor que nos tenía a los dos. Mi mamá no toleró ninguna de sus palabras y tomó la decisión de separarse de él.

Alt-Historia-Gay-C

Como a la semana de haber llegado a Bogotá, Pablito me buscó en la casa sabiendo que mis papás estaban por fuera. Su cara de vergüenza decía todo, estaba apenado no solo conmigo sino con mis papás.

Me dijo que lo sentía mucho, que cuando fue al baño vio a mi papá y al cruzar miradas, de alguna manera, ambos sabían que habría algo momentáneo. “Su papá en ese momento me dijo que desde hace un tiempo me miraba y de cierta manera le atraía físicamente. Entonces aprovechando que no había nadie, sin pensarlo y con ayuda de alcohol nos empezamos a tocar”, fueron las palabras que me dijo Pablito.

Luego de escuchar semejante cosa le dije que su arrechera hizo que mis papás se separaran, ahí quedó sin palabras y con un “perdón” se disculpó y no dijo más, se fue.

Ahora hablamos muy rara vez, tampoco me interesó seguir hablando mucho con él, ni saber la verdadera razón por la que lo hizo o se seguiría hablando con mi papá. Simplemente yo seguiré con mi vida y aceptaré algo de ayuda psicológica. Fue una situación que me causó un trauma y no creo que se olvide de la noche a la mañana.