De mensajero a sepulturero, el hombre que no quiere enterrar niños

De mensajero a sepulturero, el hombre que no quiere enterrar niños

16 de junio del 2016

“Eran más de 20 muertos, unos encima de otros, el fuego hacía que se retorcieran, unos se enderezaban otros se sentaban. Uno de los cuerpos se puso casi de pie, yo quedé perplejo, parecía como si aún tuvieran vida, como si sintieran el fuego en cada una de sus extremidades”, narró Jhon Rojas. “Ese día tuve el primer acercamiento con la muerte”, agregó.

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La descomposición de los cuerpos es una de las situaciones más difíciles a las que se enfrentan los sepultureros a diario. Jhon Alexander Rojas Cárdenas, un hombre de 40 años, nacido en Bogotá, ha estado tan cerca de la muerte que a este punto ya no le teme a ella.

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Su historia como sepulturero comenzó el 8 de junio del presente año. “Ese día conocí el lugar que me acogerá por mucho tiempo: el Cementerio Alemán”, expresó Rojas y además reconoció un poco incrédulo, que nunca se imaginó que después de todo lo que ha tenido que vivir terminaría allí, enterrando muertos.

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El  trabajo como enterrador no lo seducía pero fue gracias a la presión de su esposa que entró al alemán. “Ella trabaja hace 14 años con la familia Schuster, los que administran el cementerio”, relató Jhon.

Agregó que la señora Schuster tiene un poder de comunicación con seres del más allá y que siempre se ha sentido atraído por esos temas, “quizás sea eso lo que busque en un lugar como este”.

Sepulturero Jhon-02

Luego de 6 días de trabajo Jhon recibió su primer entierro, pero no solo sería el primero para él, el Cementerio Alemán no había enterrado a nadie en este año.

“El cajón pesaba mucho, el hueco que habíamos cavado era muy pequeño. El ataúd tuvo que entrar inclinado y los hijos de la señora soltaron las cuerdas que sostenían el féretro”, contó Jhon. Lo ocurrido el primer día de entierro jamás lo olvidará.

“El día anterior habíamos cavado un hueco y llegando a la profundidad establecida, nos encontramos con un cajón”, aseguró Rojas.  El espacio ya había sido ocupado hace algunos años, y no había posibilidad de quitarlo, el bronce que cubría la tapa pesaba demasiado.

Sepulturero Jhon-01

Antes de ser sepulturero, trabajó como electricista automotriz y asistente domiciliario por más de 7 años. “Todo el mundo me dice que por qué tuve ese cambio, yo solo creo que era algo que tenía que vivir”, señaló Rojas.

Lo más feo de ser sepulturero es tener que enterrar a un niño, aseguran muchas personas que desempeñan esta labor. “Uno ve a los padres llorar, a las personas sobre el cajón. Eso le parte el corazón a más de uno. No hay manera de consolar a nadie”, enterrar a un menor es algo que no quiere que pase, enfatizó Jhon.

“El cementerio es como un parque, no siento energías malas”, contó mientras Kraft, una perra que cuida el lugar, se acomodaba en sus piernas.  “Ella si siente temor, a ella se le han presentado pero cuando eso pasa yo solo le digo “ya Kraft déjalos ir, ellos son buenos”.

El Cementerio Alemán está ubicado en la calle 26 junto al parque del Renacimiento, se caracteriza por sus pocos entierros al año. “En el año 2015 solo hubo 4”, señala María Elvira Schuster, administradora del lugar.

Lo curioso es que Jhon llegó al cementerio y tuvo el primer entierro, “es como si la energía de él hiciera volver a la gente”, agregó la mujer.

“Las tumbas estaban descuidadas, casi nadie venía a visitarlas y llegué yo y las visitas aumentaron”, afirmó el sepulturero.

Volviendo a recordar lo que el llama su primer acercamiento con la muerte, dice que este fue en el Cementerio de Chapinero, ubicado en la Calle 30. Allí el esposo de la tía era el encargado de quemar los cuerpos que ya estaban en descomposición. “Los tendones están duros, el calor hace que se muevan y que se queden elásticos, por eso se retorcían tan feo”, recalcó el hombre.

Luego de la experiencia vivida, quiso conocer más. “Cada vez que él iba a desenterrar a un muerto me llamaba. En una oportunidad tomé con mi mano un hueso, una canilla, era algo normal, como el de un animal”, concluyó Jhon quien asegura que pasará un largo tiempo en el cementerio.