La extraña muerte de la pareja de biólogos

La extraña muerte de la pareja de biólogos

12 de enero del 2011

El pasado 10 de enero, a la 1:00 p. m., cinco disparos rompieron la tranquilidad en Boca de Tinajones, el lugar donde el río Sinú desemboca en el Atlántico. Potreros, algunas fincas de recreo, manglares y una carretera polvorienta son el paisaje. Una llamada al 112 alertó a las autoridades y una hora después la Fiscalía llegó al lugar. Dos cuerpos vestidos con ropa de playa estaban en el suelo: el de una mujer, que tenía un impacto en la cabeza y dos en el hombro izquierdo, y el de un hombre, con un tiro en la cabeza y otro en la pierna izquierda. A su lado se encontraron cinco vainillas de 9 mm, una cámara de video y un teléfono celular.

No eran guerrilleros, ni lugareños y menos miembros de bandas criminales. Se trataba de turistas. Mateo Matamala Neme, de 26 años, y Margarita Gómez Gómez, de 23, eran estudiantes de biología de la Universidad de Los Andes. Llevaban seis meses de noviazgo y decidieron recorrer distintas playas y ensenadas de Córdoba. Llegaron el 4 de enero pasado a San Bernardo del Viento, después de compartir año nuevo con la familia Gómez, que todos los años alquilan una finca en diferentes partes del país para compartir estas fechas. En 2010 la alquilaron en Santa Fe de Antioquia.

Mateo era un explorador innato. A los cuatro años, por ejemplo, atrapó tres alacranes para mostrárselos a su mamá. Era un amante de la naturaleza y quería enfocar su vida a la defensa del medio ambiente. Su familia es propietaria de la Organización Chaid Neme Hermanos, con mucha influencia en el sector industrial como importador y productor de repuestos automotriz y de maquinaria pesada.

Mateo quién se despidió de su familia el 25 de diciembre, tenía como objetivo quedarse seis meses en el departamento de Córdoba para realizar sus prácticas en la Fundación Omacha, que trabaja por la protección de los manatíes. Por eso invitó a su novia a que lo acompañara unos días antes a conocer la región. Empezaba su investigación el martes 11 de enero. Inició estudios de ingeniería ambiental en la Universidad de Los Andes, pero con el tiempo se trasladó a la facultad de biología, donde conoció a Margarita Gómez Gómez.

San Bernardo del Viento y el Golfo de Morrosquillo se encuentran a menos de dos días de Panamá en lancha rápida. Es el lugar ideal de entrada de contrabando y salida de drogas. Por eso está en disputa entre las bandas de los Urabeños y una alianza reciente de Los Paisas y Los Rastrojos. Mateo y Margarita alquilaron una casa a veinte minutos de Boca de Tinajones y también acampaban en la playa de Nuevo Horizonte.

Pero la pareja no sospechaba de los peligros que podían encontrar en una zona plagada de grupos irregulares. No tenían por qué saberlo por su condición de estudiantes citadinos despreocupados por el tema de orden público de algunas regiones del país. El lugar, según las autoridades, no era el ideal para pasear de forma desprevenida y mucho menos con una cámara de video, como ellos lo hicieron.

Hasta ahora, las autoridades de la zona han dicho que el homicidio se pudo haber presentado porque los jóvenes, presuntamente, habrían visto algo anormal. Sin embargo, quedan varias preguntas, entre ellas por qué los asesinos no se llevaron la cámara si se supone que fueron ultimados por registrar imágenes del sitio.

Pero tampoco se llevaron el teléfono celular desde donde, minutos antes, el joven se había comunicado con una persona cercana. Lo que quiere decir que tampoco se trató de un intento de robo.

Las autoridades ofrecieron una recompensa de $50’000.000 por información sobre los responsables. El episodio, que aún deja algunos cabos sueltos, tiene conmocionado al país.

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