La historia de las Juntas de Acción Comunal

Foto: UNimedios

La historia de las Juntas de Acción Comunal

13 de febrero del 2019

Hace sesenta años, el profesor Orlando Fals Borda y cerca de 80 campesinos de la vereda Saucío, en Chocontá (Cundinamarca), demostraron que la cooperación, la organización, la autogestión y la combinación de los saberes populares y académicos son clave para impulsar el desarrollo comunitario.

Esa experiencia, que él ilustró y documentó al detalle, sigue siendo un referente para las cerca de 45.000 JAC que funcionan en el territorio nacional.

Entre 2001 y 2004, el intelectual –cofundador del Departamento de Sociología de la U.N.– donó su archivo personal e institucional a la Universidad: fotos, descripciones, encuestas, estudios, perfiles y exploraciones de campo de los habitantes rurales de Saucío.

Dentro de este material se destaca un expediente que engloba el proceso que evidenció las fortalezas de las comunidades campesinas para trabajar por una causa común: la creación de la primera Junta de Vecinos de Saucío, como llamaron en un principio a su colectivo, en 1958.

El profesor Fals Borda inició su primera investigación en esta vereda, en los años cincuenta, para la cual compartió su vida con los lugareños y ganó sus afectos. Exploró de forma minuciosa sus costumbres y saberes; por ejemplo, tomó cientos de fotos en las que se aprecian sus atuendos, cultivos, oficios y viviendas, entre otros. Además registró aspectos tan variados como el crecimiento de los cultivos –incluso tomando medidas a los tallos y hojas–, hasta las estructuras socioeconómicas imperantes en ese tiempo. Para la época, el lugar tenía altos índices de pobreza, lo que empezó a cambiar cuando la población vio los beneficios de la acción conjunta, al construir su propia escuela y su primera cooperativa agrícola.

Fueron varios los resultados derivados de las exploraciones del sociólogo y de las enseñanzas de asociación entre los habitantes de la vereda. Por un lado, en lo académico, Fals Borda produjo sus dos primeros libros: El hombre y la tierra en Boyacá: Bases sociohistóricas para una reforma agraria (1957) y Campesinos de los Andes: Estudio sociológico de Saucío (1961). Por otro, a partir de sus tesis y experiencias, se formuló en el país la normatividad que le dio vida a las JAC: la Ley 19 del 18 noviembre de 1958.

La Ley también significó para Saucío el reconocimiento a los saberes y la organización de sus pobladores, algo que nunca había sucedido hasta esa fecha, ya que los puntos de vista del campesinado simplemente eran ignorados en la formulación de políticas públicas. Así, las JAC se convirtieron en un modelo que se multiplicó rápidamente por todos los departamentos.

En una entrevista concedida en 2007 por el profesor Fals Borda al periódico institucional de la U.N., Carta Universitaria, resaltó que lo logrado en Saucío a finales de los cincuenta era una novedad para la época, pues los campesinos de la región cundiboyacense se caracterizaban por su desconfianza mutua, lo que imposibilitaba el trabajo colectivo.

Esa historia y los documentos que la relatan son hoy un patrimonio esencial y de consulta abierta para comprender cómo el destacado académico cristalizó la metodología científica Investigación-Acción Participativa (IAP), que tuvo impacto en toda América Latina y cuyo fin era demostrar que el conocimiento popular, despreciado por muchos sectores, era fundamental para la organización social comunitaria y la construcción de conocimiento en general.

Con información de Agencia Unimedios.